Una humilde sugerencia para nuestros estadistas
Concluidos el período electoral, la toma de posesión, los primeros meses del nuevo gobierno y la entrega del Canal, ahora sí, de Panamá; no como antes, que era el Canal en Panamá, las aguas, poco a poco, van retornando a su cauce normal. En pocas palabras, estamos retornando a la normalidad, al país del diario quehacer y en el que hay que continuar, con paso firme y seguro, mejorándolo cada día más.
Se nos presenta una situación muy interesante. Los dos partidos mayoritarios se encuentran, uno en el gobierno y el otro en la oposición. La mayoría en la Asamblea Legislativa se mantiene en un equilibrio altamente inestable - frecuentemente un sólo voto inclina la balanza - situación que, lógicamente, aprovechan ampliamente los micro sectores políticos que están en la misma y, a veces, los partidos "inexistentes".
Analicemos ciertos puntos en forma muy general... estoy hablando del Partido Arnulfista y del Partido Revolucionario Democrático. Ambos partidos tienen en común que:
Están en la búsqueda de soluciones a los problemas nacionales y el progreso para el pueblo panameño.
Son de corte nacionalista, seguidores de grandes líderes muy carismáticos que lograron avances positivos para nuestro país, como el Dr. Arnulfo Arias Madrid y el General Omar Torrijos Herrera.
Sus bases están conformadas, en su gran mayoría, por personas humildes, la clase media y profesional de nuestro país.
Ambos tienen larga y variada historia, trayectoria y madurez política, con dirigencia renovada.
Tienen una sólida estructuración y organización interna, como ha sido demostrado en varias elecciones en el pasado.
Y eventualmente, en estos tiempos de transición y globalización que vivimos, aquél que sea más confiable, esté mejor organizado, genere resultados y soluciones concretas a las necesidades reales de la nación panameña, y tenga mejor visión de futuro, absorberá a las bases del otro.
En base a lo anterior, considero que sería muy conveniente y necesario, y como un primer paso por parte de ambos partidos y sus aliados políticos, el contemplar la posibilidad, en forma seria y responsable y como base para posibles futuras actuaciones, la de generar diálogos previos y posibles acuerdos parlamentarios, manteniendo cada uno su identidad política, sobre proyectos de leyes a presentarse en la Asamblea Legislativa.
Considero que esta forma de proceder redundaría en grandes beneficios para la Nación, la cual, entre otras, garantizaría la correcta y responsable gobernabilidad de nuestro país, manteniendo el gobierno de turno la responsabilidad pro su gestión. De lograrlo, se generaría en forma eficiente y efectiva, el progreso concertado y real de la nación panameña. Además se evitaría la pérdida innecesaria de un tiempo valioso, que se genera en dicho recinto, en disertaciones las cuales en numerosas ocasiones resultan estériles, repetitivas y con grandes toques histriónicos, a veces casi circenses.
El pasado es historia, y como tal, sirve para recordarla, analizarla, sacar conclusiones, corregir errores y hacer las rectificaciones pertinentes a cada caso..., pero no siempre genera, per se, soluciones a las situaciones del presente. Estamos en el presente y cara al futuro, y éste se va convirtiendo, más rápidamente de lo que esperamos, en presente y, casi sin advertirlo, en pasado.
Estamos aquí y ahora, en el complejo mundo que nos toca vivir, con nuestras muy particulares y peculiares circunstancias; en la búsqueda de nuestra real identidad; en la formulación de políticas autóctonas que nos lleven a crear un Panamá soberano, grande y libre, inserto en debida forma en el gran escenario global del Siglo XXI.
Queda pues, esta humilde sugerencia en la mesa, a disposición de los dirigentes de los partidos políticos que posean mentalidad y enfoque de estadistas, para su análisis y posibles futuros diálogos y acuerdos, que redundarán, a no dudar, en el bienestar y progreso de la nación panameña.
Se nos presenta una situación muy interesante. Los dos partidos mayoritarios se encuentran, uno en el gobierno y el otro en la oposición. La mayoría en la Asamblea Legislativa se mantiene en un equilibrio altamente inestable - frecuentemente un sólo voto inclina la balanza - situación que, lógicamente, aprovechan ampliamente los micro sectores políticos que están en la misma y, a veces, los partidos "inexistentes".
Analicemos ciertos puntos en forma muy general... estoy hablando del Partido Arnulfista y del Partido Revolucionario Democrático. Ambos partidos tienen en común que:
Están en la búsqueda de soluciones a los problemas nacionales y el progreso para el pueblo panameño.
Son de corte nacionalista, seguidores de grandes líderes muy carismáticos que lograron avances positivos para nuestro país, como el Dr. Arnulfo Arias Madrid y el General Omar Torrijos Herrera.
Sus bases están conformadas, en su gran mayoría, por personas humildes, la clase media y profesional de nuestro país.
Ambos tienen larga y variada historia, trayectoria y madurez política, con dirigencia renovada.
Tienen una sólida estructuración y organización interna, como ha sido demostrado en varias elecciones en el pasado.
Y eventualmente, en estos tiempos de transición y globalización que vivimos, aquél que sea más confiable, esté mejor organizado, genere resultados y soluciones concretas a las necesidades reales de la nación panameña, y tenga mejor visión de futuro, absorberá a las bases del otro.
En base a lo anterior, considero que sería muy conveniente y necesario, y como un primer paso por parte de ambos partidos y sus aliados políticos, el contemplar la posibilidad, en forma seria y responsable y como base para posibles futuras actuaciones, la de generar diálogos previos y posibles acuerdos parlamentarios, manteniendo cada uno su identidad política, sobre proyectos de leyes a presentarse en la Asamblea Legislativa.
Considero que esta forma de proceder redundaría en grandes beneficios para la Nación, la cual, entre otras, garantizaría la correcta y responsable gobernabilidad de nuestro país, manteniendo el gobierno de turno la responsabilidad pro su gestión. De lograrlo, se generaría en forma eficiente y efectiva, el progreso concertado y real de la nación panameña. Además se evitaría la pérdida innecesaria de un tiempo valioso, que se genera en dicho recinto, en disertaciones las cuales en numerosas ocasiones resultan estériles, repetitivas y con grandes toques histriónicos, a veces casi circenses.
El pasado es historia, y como tal, sirve para recordarla, analizarla, sacar conclusiones, corregir errores y hacer las rectificaciones pertinentes a cada caso..., pero no siempre genera, per se, soluciones a las situaciones del presente. Estamos en el presente y cara al futuro, y éste se va convirtiendo, más rápidamente de lo que esperamos, en presente y, casi sin advertirlo, en pasado.
Estamos aquí y ahora, en el complejo mundo que nos toca vivir, con nuestras muy particulares y peculiares circunstancias; en la búsqueda de nuestra real identidad; en la formulación de políticas autóctonas que nos lleven a crear un Panamá soberano, grande y libre, inserto en debida forma en el gran escenario global del Siglo XXI.
Queda pues, esta humilde sugerencia en la mesa, a disposición de los dirigentes de los partidos políticos que posean mentalidad y enfoque de estadistas, para su análisis y posibles futuros diálogos y acuerdos, que redundarán, a no dudar, en el bienestar y progreso de la nación panameña.