Una inquietante actualidad
En esta semana del Amor y la Amistad concurre a mi mente una mezcla no homogénea de hechos que motivan ansiedades por lo recurrente de sus ocurrencias. Para muestra cuatro botones.
Cuando leo en los diarios expresiones, tales como parasitismo comunitario o cultura de la dependencia, para referirse a la miseria en que todavía viven miles de conciudadanos por decisiones tomadas en el ejercicio del poder que produjeron, precisamente, todo lo contrario a lo que supuestamente pretendían, no sé por qué me viene a la memoria la figura de personajes utilizados, solitarios, quienes habiendo renegado de sus propios orígenes e ideologías previas, ahora a fuerza de haber saboreado la abundancia, insisten en que la pobreza es una característica heredada y ni siquiera se atreven a recordar las palabras de Juan Pablo II que define la pobreza no como un designio de Dios, sino como producto de las injusticias sociales".
La Caja de Seguro Social fue creada en 1941, el Ministerio de Salud fue instituido en 1969, la Constitución Nacional vigente de 1972 reconoce como un derecho y un deber del Estado y del ciudadano la atención integral sanitaria, frente a estas premisas contundentes, todavía estamos esperando en el año 2000, un Plan Nacional de Salud que maximice los recursos públicos y privados para brindar a todos los panameños salud igual para todos. Sin embargo, de cara a la realidad social por la que transitamos, se hace imprescindible que el mismo esté basado en una estrategia de solidaridad humana, en la cual no se discrimine a nadie por su reducida disponibilidad económica, lo cual sería tanto como aceptar que los menesterosos tienen derecho a vacunas y fumigación, los de la clase media a operarse de hernias y vesículas y sólo los ricos a trasplantes de riñón, de médula ósea y a cirugía cardíaca o cerebral.
Nos seguimos preguntando cómo se estructurará la Red Nacional de Servicios de Salud para proveer con calidad y equidad, servicios de urgencia, consulta ambulatoria, hospitalización, cirugía, rehabilitación y soporte técnico en laboratorio, farmacia e imagenología. Todo esto sacándole el máximo provecho al balboa que invertimos en el sector, tomando en cuenta hasta las instalaciones nuevas, aún no inauguradas, en la intención de lograr el impacto óptimo sobre los indicadores de salud de cada una de las trece regiones del país.
Otro de los acontecimientos recidivantes en nuestro folclórico mundo político y empresarial, es la inverosimil concurrencia de tantos candidatos a un puesto, dizque de selección por concurso. Todo el mundo sabe que en esta pequeña nación en vías de desarrollo, todavía para poder ser designado en un cargo que posea mando y jurisdicción, hay que conocer a simpatizarle a quien tiene el sartén por el mango. Todavía recuerdo cómo el candidado pre-escogido en el último torneo en que participé me contaba que la máxima figura del sector le había llamado a su oficina para ofrecerle el nuevo y recién creado cargo administrativo. Lástima que cuando me lo dijo, ya había pasado de tonto gastando plata en fotocopias de los diplomas que certificaban mis títulos, cursos, seminarios y experiencia laboral de casi tres décadas para entregarlos antes de la fecha de cierre, cosa que él ni siquiera se dignó en hacer a tiempo.
Para terminar este guacho de inquietudes, que espero les haya resultado por lo menos ameno, permítanme expresarles que me resulta muy singular el diario acontecer ciudadano, en el que, al parecer, todavía los partidos y los dirigentes políticos continúan en plena campaña electoral. En cualquier desprevenido turista extranjero, de los cientos de miles que esperamos en el presente año, se podía crear la percepción distorsionada de que tendremos durante el próximo verano, elecciones generales, dada la vehemencia con que se realiza el intercambio de ideas, manotones, diatribas y propuestas políticas entre los diversos dirigentes.
Una cosa que al parecer no hemos olvidado, es cómo hacer la matraca a lo interno de nuestras propias organizaciones, en las que al parecer, como ha sido habitual, todo está permitido, siempre y cuando nadie se dé cuenta y poseas la bendición de la cúpula. Lástima que tampoco hemos aprendido a reconocer la victoria de los contrarios en cualquier instancia electoral, sin actuar desesperadamente, como si en ello se nos fuera la vida. Que dicho sea de paso, para todos aquellos que somos cristianos, sí es eterna.
Cuando leo en los diarios expresiones, tales como parasitismo comunitario o cultura de la dependencia, para referirse a la miseria en que todavía viven miles de conciudadanos por decisiones tomadas en el ejercicio del poder que produjeron, precisamente, todo lo contrario a lo que supuestamente pretendían, no sé por qué me viene a la memoria la figura de personajes utilizados, solitarios, quienes habiendo renegado de sus propios orígenes e ideologías previas, ahora a fuerza de haber saboreado la abundancia, insisten en que la pobreza es una característica heredada y ni siquiera se atreven a recordar las palabras de Juan Pablo II que define la pobreza no como un designio de Dios, sino como producto de las injusticias sociales".
La Caja de Seguro Social fue creada en 1941, el Ministerio de Salud fue instituido en 1969, la Constitución Nacional vigente de 1972 reconoce como un derecho y un deber del Estado y del ciudadano la atención integral sanitaria, frente a estas premisas contundentes, todavía estamos esperando en el año 2000, un Plan Nacional de Salud que maximice los recursos públicos y privados para brindar a todos los panameños salud igual para todos. Sin embargo, de cara a la realidad social por la que transitamos, se hace imprescindible que el mismo esté basado en una estrategia de solidaridad humana, en la cual no se discrimine a nadie por su reducida disponibilidad económica, lo cual sería tanto como aceptar que los menesterosos tienen derecho a vacunas y fumigación, los de la clase media a operarse de hernias y vesículas y sólo los ricos a trasplantes de riñón, de médula ósea y a cirugía cardíaca o cerebral.
Nos seguimos preguntando cómo se estructurará la Red Nacional de Servicios de Salud para proveer con calidad y equidad, servicios de urgencia, consulta ambulatoria, hospitalización, cirugía, rehabilitación y soporte técnico en laboratorio, farmacia e imagenología. Todo esto sacándole el máximo provecho al balboa que invertimos en el sector, tomando en cuenta hasta las instalaciones nuevas, aún no inauguradas, en la intención de lograr el impacto óptimo sobre los indicadores de salud de cada una de las trece regiones del país.
Otro de los acontecimientos recidivantes en nuestro folclórico mundo político y empresarial, es la inverosimil concurrencia de tantos candidatos a un puesto, dizque de selección por concurso. Todo el mundo sabe que en esta pequeña nación en vías de desarrollo, todavía para poder ser designado en un cargo que posea mando y jurisdicción, hay que conocer a simpatizarle a quien tiene el sartén por el mango. Todavía recuerdo cómo el candidado pre-escogido en el último torneo en que participé me contaba que la máxima figura del sector le había llamado a su oficina para ofrecerle el nuevo y recién creado cargo administrativo. Lástima que cuando me lo dijo, ya había pasado de tonto gastando plata en fotocopias de los diplomas que certificaban mis títulos, cursos, seminarios y experiencia laboral de casi tres décadas para entregarlos antes de la fecha de cierre, cosa que él ni siquiera se dignó en hacer a tiempo.
Para terminar este guacho de inquietudes, que espero les haya resultado por lo menos ameno, permítanme expresarles que me resulta muy singular el diario acontecer ciudadano, en el que, al parecer, todavía los partidos y los dirigentes políticos continúan en plena campaña electoral. En cualquier desprevenido turista extranjero, de los cientos de miles que esperamos en el presente año, se podía crear la percepción distorsionada de que tendremos durante el próximo verano, elecciones generales, dada la vehemencia con que se realiza el intercambio de ideas, manotones, diatribas y propuestas políticas entre los diversos dirigentes.
Una cosa que al parecer no hemos olvidado, es cómo hacer la matraca a lo interno de nuestras propias organizaciones, en las que al parecer, como ha sido habitual, todo está permitido, siempre y cuando nadie se dé cuenta y poseas la bendición de la cúpula. Lástima que tampoco hemos aprendido a reconocer la victoria de los contrarios en cualquier instancia electoral, sin actuar desesperadamente, como si en ello se nos fuera la vida. Que dicho sea de paso, para todos aquellos que somos cristianos, sí es eterna.