Una institución herida de muerte
Es de todos sabido que el negociado a marcha forzada que rompió con la tradición institucional y resolvió finalmente la escogencia de Romel Adames como nuevo presidente, se ha convertido en una piedra en el camino del sistema de mercado que debe proyectar la institución. Como ni el gobierno ni la CLICAC han tenido recientemente la capacidad para imponer el juego de la libre oferta y la demanda para asegurarse de que todos cumplan las reglas de la competencia, vemos que el asunto es crucial y difícil cuando nuevamente se parte de cero.
La CLICAC es importante en la vida cotidiana de muchos panameños, pues trata asuntos de envergadura. Es un organismo que fue creado para proteger y asegurar el proceso de libre competencia económica y la libre concurrencia, erradicando las prácticas monopolísticas y otras restricciones en el funcionamiento de los mercados de bienes y servicios para preservar el interés superior del consumidor. En su primer año tuvo la valentía para demandar a cuatro empresas harineras por fijación de precios, y además impuso multas cuantiosas a agentes económicos por conductas abusivas al consumidor. Posteriormente, sus decisiones fueron motivo de amparos, denuncias, querellas y demandas, todas ya resueltas favorablemente por la Corte Suprema de Justicia.
Pero esos eran otros tiempos, tiempos aquellos cuando la CLICAC vestía pantalones largos. Tiempos cuando la CLICAC ganaba respeto, competencia y responsabilidades, y sus comisionados se esforzaban por mantener el principio de la independencia y autonomía que se requiere para hacer cumplir sus funciones que están establecidas en la Ley 29 de 1996. Tiempos cuando la CLICAC se perfilaba con clase y ejecutaba un plan maestro para cambiar la cultura mezquina e injusta de los detractores de la libre competencia. Tiempos cuando se hacía todo lo que estuviera dentro de la ley para salvaguardar el bienestar de todos los consumidores.
Ya se sabe que las piedras molestan y suelen tardar en reflejar los cambios, pero seguro que a la vuelta de un corto tiempo el efecto de los nexos políticos dentro de la CLICAC arremeterá contra la institución y su personal técnico, que en un tiempo fue timbre de garantía para muchos panameños. Al final mudarán el pellejo y se esfumará la vergüenza, y la CLICAC, como el resto del engranaje gubernamental, estará comprometida con los poderes fácticos y empezará su fin hacia el decaimiento.
La CLICAC es importante en la vida cotidiana de muchos panameños, pues trata asuntos de envergadura. Es un organismo que fue creado para proteger y asegurar el proceso de libre competencia económica y la libre concurrencia, erradicando las prácticas monopolísticas y otras restricciones en el funcionamiento de los mercados de bienes y servicios para preservar el interés superior del consumidor. En su primer año tuvo la valentía para demandar a cuatro empresas harineras por fijación de precios, y además impuso multas cuantiosas a agentes económicos por conductas abusivas al consumidor. Posteriormente, sus decisiones fueron motivo de amparos, denuncias, querellas y demandas, todas ya resueltas favorablemente por la Corte Suprema de Justicia.
Pero esos eran otros tiempos, tiempos aquellos cuando la CLICAC vestía pantalones largos. Tiempos cuando la CLICAC ganaba respeto, competencia y responsabilidades, y sus comisionados se esforzaban por mantener el principio de la independencia y autonomía que se requiere para hacer cumplir sus funciones que están establecidas en la Ley 29 de 1996. Tiempos cuando la CLICAC se perfilaba con clase y ejecutaba un plan maestro para cambiar la cultura mezquina e injusta de los detractores de la libre competencia. Tiempos cuando se hacía todo lo que estuviera dentro de la ley para salvaguardar el bienestar de todos los consumidores.
Ya se sabe que las piedras molestan y suelen tardar en reflejar los cambios, pero seguro que a la vuelta de un corto tiempo el efecto de los nexos políticos dentro de la CLICAC arremeterá contra la institución y su personal técnico, que en un tiempo fue timbre de garantía para muchos panameños. Al final mudarán el pellejo y se esfumará la vergüenza, y la CLICAC, como el resto del engranaje gubernamental, estará comprometida con los poderes fácticos y empezará su fin hacia el decaimiento.