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Una justa economía y el Canal


Las ideologías son la fuerza de los partidos políticos. Cuando por intereses personales o presiones internacionales se desvían de las mismas, sobreviene el desprestigio y la pérdida del apoyo popular (Ej. Perú y Venezuela).
El lograr la eficacia y capacidad de los trabajadores y el cumplimiento de la función social de los empresarios en crear empleo y producir, es una tarea estratégica fundamental a promover y conducir.
El sensible sector internacional tiene que ser motivado para invertir con nuestras enormes ventajas geográficas, pero también con nuestra calidad humana total.
El sector financiero privado ha asumido en el mundo el liderazgo y control del desarrollo económico al margen del Estado. Y por ende, su objetivo lógico también tiene que ser el desarrollo social. No concretarlo sería aceptar el fracaso del sistema.
El área económica local tiene que tomar una moderna ruta de nueva ética, donde sus limitaciones financieras sean superadas por la eficiencia y la creatividad tecnológica; y no sólo reduciendo los costos, provocando desempleo.
Justamente los empresarios son los llamados a crecer, invertir, actuar audazmente y como consecuencia, crear empleo. Al no asumir eficazmente su rol de desarrollar la economía, por contradicciones internas o internacionales de injusta competencia, nos han conducido a la crisis económica que hoy vivimos todos. Ej. Argentina.
Lógicamente esta situación nos tiene que llevar a la acción estatal para encontrar soluciones, conduciéndonos al estatismo que los neoliberales antagonizan. Además de que la falta de inversiones limita el poder adquisitivo de su propia clientela. Los bancos tienen fondos, entonces no es por falta de dinero. Definitivamente las normas antiéticas impuestas por los organismos de control económicos internacionales (IFI"s, OMC, etc.) con sus subsidios unilaterales, libres mercados, globalización, ajustes estructurales, controles tributarios y sin, por otra parte, globalizar las tecnologías, los capitales y las inmigraciones, nos han puesto en una injusta desventaja en este tipo de la competitividad.
111 El Canal es nuestra riqueza y es única. Es un monopolio natural. Y tiene que significar lo que el petróleo y los metales estratégicos para otros países, nuestra fuerza de negociación.
El capaz sector empresarial nacional, que ya demostró durante la dictadura que sí tiene la competencia para superar adversidades con criterio nacionalista y social (el cierre de bancos con Noriega), posee ahora el reto de activarse, superarse y crear el desarrollo económico propio de las óptimas condiciones de un centro bancario internacional, una zona libre y una tierra bella y fértil, como lo han expresado distinguidos dirigentes bancarios. Ahora es el momento de demostrarle al mundo lo efectivo que son nuestros empresarios, sin esperar sólo las inversiones estatales para aplicar a ellas.
El Canal es nuestra riqueza y es única. Es un monopolio natural. Y tiene que significar lo que el petróleo y los metales estratégicos para otros países, nuestra fuerza de negociación.
Panamá, para ofrecer seguridad y eficiencia al mundo, requiere estabilidad política y desarrollo social (salud, educación) y esto tiene que pagarlo los usuarios también. Así como tienen que pagar el puente sobre el Canal (que lo estamos pagando nosotros) (si no hubiera Canal, no haría falta el puente); y el saneamiento de la bahía que está contaminada por existir el relleno de Amador, creado para proteger la vía canalera.
La moderna y nueva estrategia económica del Canal por parte de la Autoridad del Canal de Panamá (ACP), deben ser mucho más productora económicamente para poder resolver los problemas que ponen en riesgo la tranquilidad del país y el Canal. Por otra parte, el Canal y su peaje pueden ser instrumentos de acuerdos para la inversión en funciones relacionadas con la Vía Interocéanica y la ARI, así como mecanismo de solución al pago de nuestra deuda externa que absorbe los fondos que deberían dedicarse al desarrollo social y que será impagable en los términos tradicionales. El país avanza con una metodología de diálogo y concertación. El compromiso para el cambio va hacia el desarrollo social y a beneficiar a los más desposeídos especialmente a los niños, los campesinos y los indígenas, que son la población más postergada del país y lo que preconiza el neoliberalismo para el Estado.
"Hay que ayudar a los pobres, porque los ricos se cuidan solos"; Arnulfo Arias.

101 años de Panamá América

 
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