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Una lectura sobre Venezuela


Han pasado algunos días de los acontecimientos venezolanos y, poco a poco, se van aclarando los hechos y el papel que jugaron los actores internos y externos en Venezuela incluyendo sus medios de comunicación. Paralelo a ello habría que evaluar cómo se formó la opinión de los panameños y el papel que jugó en ello tanto los medios de comunicación como ciertos comentaristas. Sólo dos hechos pueden ser ilustrativos de ambos roles. Las grandes cadenas de televisión, CNN y Telemundo, se transformaron, una más y otra menos, de informadoras en agitadores políticos reaccionarios al servicio de los peores intereses mundiales. Ello se agrava por el hecho de la repetición acrítica de las estaciones de televisión nacionales, radios y diarios panameños. En cuanto a los comentaristas, con notables excepciones, se produjo el mismo efecto. Lo unilateral de su información les distorsionó su perspectiva y la lectura de los hechos. Sólo habría que volver a escuchar el editorial de RCM del viernes 11 de abril o la columna llamada El efecto Pinochet publicada en El Panamá América que bien podría llamarse la confesión de un agente. Algún día volveremos sobre el tema.
¿Qué ocurrió realmente en Venezuela?, ¿Cuáles son las perspectivas? Sobre los hechos ocurridos, parecen confirmarse las hipótesis esbozadas por nosotros en nuestra columna Cómo nos parecemos, aparecida el lunes 15 de abril en El Panamá América, pero realmente escrito el viernes 11 con muy poca información todavía. El Washington Post, el New York Times y la revista Newsweek (nada sospechosas de izquierdismo) confirman lo que todos sabíamos: la participación de Estados Unidos en el golpe de Estado. Su Embajada en Caracas tenía conocimiento de los planes conspiradores de la derecha venezolana desde febrero del 2002. Se dice que no los alentaron, pero tampoco los desestimularon y, ciertamente, festejaron la salida de Hugo Chávez caracterizado por funcionarios del Pentágono como un funcionario molesto que entorpece los planes frente a Colombia.
¿Por qué el cambio de rumbo del ejército? Sin informaciones precisas podemos señalar que esas Fuerzas Armadas Nacionales se encontraban y aún se encuentran profundamente divididas. De acuerdo a Teodoro Petkoff, un crítico de Chávez, sólo la unidad de los sectores “chavistas” y los denominados institucionales derrotó a los sectores reaccionarios de las fuerzas armadas. Es un equilibrio todavía inestable, entre sectores que se opusieron a los alcances fascistas del golpe, encabezados por los sectores más ultras del empresariado venezolano. Lo importante es que el telón de fondo del cambio de posición de las fuerzas armadas es la movilización del pueblo caraqueño (la pueblada la llama el diario español El País), con una débil organización aún, pero con una indudable fuerza social. Los medios televisivos, como es obvio, ocultaron su magnitud, incluso las movilizaciones en provincias. Triquiñuelas de la libertad de prensa de nuestras caricaturas de democracias.
La advertencia de los golpistas parece clara. El hecho puede repetirse pues la oposición política venezolana insiste en pedir la renuncia del presidente Hugo Chávez y con eso pretende mantener la llama de la conspiración. Al “chavismo” le corresponde afianzar el proceso de transformación apoyándose no sólo en el ejército sino en la fuerza de la organización de los sectores populares y del Movimiento V República. A propósito de los sectores políticos, en algunos Estados se movilizó el Movimiento V República con sectores del Movimiento al Socialismo, lo que indica una actitud de mayor conciencia.
¿Habrá conciliación y diálogo o, por el contrario, se agudizarán las contradicciones? Todo dependerá de la actitud de los golpistas y del gobierno de Washington. La clave de la situación (como en el Chile de Allende) será dada por la velocidad en que la conducción de Chávez pueda articular los sectores de las Fuerzas Armadas y los sectores populares, posiblemente en los “círculos bolivarianos”. La respuesta del “chavismo” será proporcional a los sectores golpistas de la sociedad venezolana.
Debemos desmentir dos especies peregrinas sobre el desenlace de lo de Venezuela. Que lo de Hugo Chávez fue un autogolpe y que la caída de Carmona fue debido a un error. Ni lo uno ni lo otro. Las teorías de espionaje y de agentes secretos, es decir, de tramas conspiradoras no resisten la fuerza objetiva de los hechos. Solo una mente dada a la ficción puede creer que se puede jugar a golpes y contragolpes en las complejas sociedades modernas. Lo otro, al referirse al Decreto 1 de la Junta Provisional, más que un error delata la verdadera naturaleza, el rostro horrible del fascismo latinoamericano. Ya lo vimos en Brasil, en Argentina, en Chile, en Uruguay, en Centroamérica. Sólo que ahora, al parecer, no nos tomará desprevenidos.
Finalmente, ¿Qué puede ocurrir con la forma de gobierno, con la llamada “gobernabilidad”? Creo que es importante mencionar la instalación de un Consejo Federal de Gobierno, levantando una base complementaria institucional del poder. Debe recordarse que en los momentos más intensos del conflicto, surgió la posibilidad de tal organismo territorial, de indudable importancia. Lo importante, pareciera ser, es que el Consejo Federal de Gobierno (Venezuela tiene 24 Estados federados) no colisione y sirva de base de apoyo del poder central.
Venezuela alerta sobre las nuevas condiciones que parecen abrirse en América Latina. Pero da una enseñanza adicional. La defensa de la Constitución Bolivariana, aprobada con un 80% de votos es una fuerza movilizadora de importancia. Lección para todos aquéllos que dicen que las Asambleas Constituyentes carecen de importancia. Argumento que no resiste la prueba de los hechos. Sobre esto daremos el debate requerido.

101 años de Panamá América

 
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