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Una ley para el futuro


El fundamento de la nueva legislación para el sector turismo es crear las bases para un desarrollo sostenido y que contribuya a la redistribución de la riqueza nacional.

Eso sólo es posible si las decisiones estratégicas no son guiadas por la realidad económica del corto plazo, sino por la dinámica de la industria. Panamá dispone de una visión globalizada, insertada en la economía mundial. Para los próximos años nos vamos a convertir en uno de los principales centros mundiales de transporte (marítimo y aéreo); centro especializado en sedes de grandes empresas multinacionales; el principal centro financiero, bancario y de reaseguros de América Latina; la principal zona franca del continente; un centro con adecuados incentivos para la producción de cine. En fin, aspiramos y tenemos las condiciones para ser los más competitivos en servicios de América.

Con una visión definida, con un país lleno de confianza en su porvenir. Nos toca crear instituciones acordes a la realidad. No podemos quedarnos en las pequeñeces, debemos aprender del resto de América. Un ejemplo: Cinco países todavía tienen el sector turismo bajo un instituto (Guatemala, Nicaragua, Honduras, El Salvador, Costa Rica); y 12 países como secretarías o ministerios (México, Argentina, Colombia, Venezuela, Brasil, Perú, Ecuador, Bolivia, Uruguay, Paraguay, República Dominicana, Cuba). Y los principales países destinos como Francia y España han consolidado su turismo, a través de una organización sólida como un ministerio.

Los principales países receptores de turismo han constituido su organización institucional, a través de una legislación que tenga cinco pilares básicos: Organización; actividad turísticas; alojamiento; calidad de la oferta; y financiamiento para los pequeños y medianos empresarios. Debemos soltar de las ataduras de las instituciones que no ven más allá del mañana a las propuestas concretas para los próximos 25 años. Por ello, la legislación propuesta por el IPAT tiene que modificar todas aquellas cosas que deben corresponder a la reglamentación. Ahora, salir con que existirá una dirección en cada provincia o comarca, o asegurar un Plan Maestro, o definir una situación especial con una carrera administrativa, son cosas ya planteada en los esquemas administrativos del Estado.

La dinámica actual de la industria del turismo ha surgido de la espontaneidad y requiere de regulación, coordinación, calidad, incentivos para la pequeña y mediana empresa.

Todo eso es posible, siempre y cuando dispongamos de un decreto ley, marco, general que respondan a las expectativas del siglo XXI y deje los viejos slogan y resabios del siglo anterior.

101 años de Panamá América

 
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