default

Una madre Heroica


El pasado 5 de noviembre, al conmemorarse en Colón un aniversario más de nuestro nacimiento como República independiente, lloramos la muerte y despedida de doña Vicenta Pájaro de Navas, quien nació el 1913, y se casó con don Francisco Navas, de cuya unión vinieron al mundo Luis, Maritza, Alvaro y Juan.
La muerte de una madre afecta a cualquier persona. A los revolucionarios nos duele muchísimo la desaparición de nuestras progenitoras, aunque ellas no hayan sido militantes activas, no hayan tirado piedras, lanzado bombas molotov, ni repartido volantes convocando a la acción revolucionaria. Pero sí se han podido atrever a eso, y mucho más, si una situación de crisis política adversa a un hijo o a una hija se lo exige, lo que confirma que una madre también es compañera de lucha.
Todos los revolucionarios sabemos que esto es verdad, ya que vimos a nuestras madres protestar contra la represión y exigir nuestra libertad cuando el enemigo nos metía presos; y eso que no estaban afiliadas a nuestras organizaciones. Ellas fueron mujeres de mucho coraje y contribuyeron, con temple de acero por comprensión y apoyo, en hacer de nosotros mejores personas. Eso es amor de madre.
Gracias a ese amor, ese coraje y a ese coraje de los seres que nos dieron la vida, muchos de nosotros no fuimos víctimas del macarthismo, doctrina criminal de la guerra fría.
A esas madres heroicas debemos quererlas y cuidarlas mucho, especialmente en su vejez; y llorarlas mucho cuando fallecen, porque es la forma más sublime de decir: "Gracias mamá".
Doña Vicenta Pájaro Vda. de Navas fue una de estas valerosas mujeres, y ello nos permite comprender todo el dolor y el sufrimiento que atraviesa su familia en estos momentos.
Muchos recordarán los diez años transcurridos entre 1958 y 1968; fueron tan violentos que convulsionaron; pero también coadyuvaron a transformar el país. Esa década comprendió gestas, levantamientos, marchas, insurrecciones y golpes.
Esos acontecimientos le exigieron a la familia Navas-Pájaro el pago de un alto precio por los ideales revolucionarios de Juan Navas y Luis Navas. Ellos también fueron combatientes por nuestra liberación y la soberanía.
Juan fue herido en la cabeza por la soldadesca yanqui en enero de 1964 y asesinado el 31 de mayo de 1966 por la CIA, y sus esbirros criollos del antiguo Departamento Nacional de Investigaciones (DENI) de Colón.
Luis fue secretario general de la gloriosa Federación de Estudiantes de Panamá (FEP) y de la juventud panameña. Fue varias veces perseguido, reprimido y víctima de la trama urdida por la oligarquía y el imperialismo ante la muerte de su hermano.
El pueblo aún recuerda el estoicismo de su madre en el paraninfo de la Universidad de Panamá cuando denunció la mentira y al instrumento inmoral que el enemigo utilizó contra su familia, el dirigente sindical comunista Félix Dixon y mi persona. Fueron históricas las voces de aliento que nos ofreció y el apretón de manos que nos dio en la audiencia de 1969.
Muchos de los objetivos anhelados, no sólo por nuestra generación sino por otras, fueron alcanzados durante el torrijismo. Adiós Doña Vicenta; aunque nació en otro país, contribuyó a lograr un Panamá libre y soberano con el gran aporte de la familia Navas-Pájaro al proceso de descolonización y de liberación panameña.

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América