Una medida acertada
Pareciera que ahora sí hay quienes quieren poner orden en la casa, de verdad. El reciente anuncio oficial de la construcción de una Torre que albergue distintas oficinas del gobierno puede ser una de las medidas históricas que le devuelva al Estado no sólo los cuarenta millones en ahorro de alquiler, sino la dignidad y la decencia. Hasta ahora los alquileres gubernamentales han sido, sino un negociado, parte de los favores de que discrecionalmente han gozado las autoridades de turnos. Ciertamente es que por muchos años los alquileres le resolvieron al país un problema que no podía enfrentar, pero dado el nivel de desarrollo con que contamos hoy, los innumerables recursos que ha cultivado y de que dispone, era hora de hablar de sedes propias, que pusieran fin a esa fuga millonaria que a partir de la construcción de la Torre pueden ser destinados para otras áreas con urgencias manifiestas. En hora buena surge la propuesta que transforma al gobierno en administrador de recursos propios.