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Una muerte planificada


El país vive momentos de tensión por la muerte del obrero de la construcción en Colón. Como antecedente, se dio el fallecimiento de un obrero en una isla del Pacífico y en la sede de construcción de la autopista Panamá-Colón.

Hoy la ciudad está sitiada y secuestrada por obreros del SUNTRAC. La policía está corralada en varias calles y avenidas: Calle 50, Vía Israel, Corredor Sur, la Transístmica, a la altura de la Salle; la Avenida Balboa, a la altura del parque Urraca. El SUNTRAC rebasó a los agentes del orden.

El denominador común es la violencia desatada por SUNTRAC desde inicio de la semana, obstruyendo la libre circulación. ¿Será el llamado a juicio a Saúl Méndez la razón inicial de violentar el orden público?

Recuerdo al obrero que portaba permiso para asistir a seminario; sin embargo, por orden de la dirigencia del SUNTRAC se movilizó en transporte suministrado por ellos a piquetear instalaciones de la Odebrecht en la nueva autopista a Colón... y encontró la muerte.

Luego entonces, ¿quién es responsable de estas muertes? Para mí lo es la dirigencia del SUNTRAC en la persona de Genaro López y Saúl Méndez.

Igual hecho ocurrió con el obrero fallecido en isla Viveros. Dirigentes sin alma ni respeto por la vida humana provocaron actos de violencia, retando a la autoridad, y creando el caos con el fin de poner de rodillas a la democracia.

No lejos de esos hechos, vemos el intento terrorista de derribar la torre de conducción de electricidad ubicada en Chiriquí. Este mensaje es el inicio de las acciones del SUNTRAC, que desde semanas atrás anunciaba acciones de fuerza con la excusa de que sólo se habían nombrado 80 de los 100 inspectores de seguridad pactados con el Ministerio de Trabajo. ¿Hay necesidad de afectar a todo el país por la falta de 20 inspectores? ¿En dónde queda la tolerancia, el diálogo y las otras muchas vías civilizadas y democráticas para dirimir diferencias?

Creo que la dirigencia del SUNTRAC le está haciendo el juego a Hugo Chávez Frías, presidente de Venezuela, quien destinó $250 millones de sus ingresos petroleros, para apoyar grupos afines a su ideología de extrema izquierda, en Latinoamérica.

A los miembros de la Policía Nacional que están en la calle exponiendo su vida para preservar el orden constitucional, la seguridad ciudadana y la democracia, nuestro profundo agradecimiento. Necesitamos más panameños como ustedes.

Así lo percibo, así lo escribo.

101 años de Panamá América

 
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