Una mujer paralizada
Hace cuatro meses, me tocó presenciar un vil asesinato en plena calle. Venía yo de mi trabajo como a las cinco y media de la tarde, bajándome del bus caminé una cuadra y cerca de mi casa un tipo se bajó de un carro y le ha dado cuatro disparos a un señor. Este hombre, de mediana edad, llevaba un maletín que le fue arrebatado por el otro y quedó tendido en la acera. Lo peor es que casi inmediatamente una tía mía sale de mi casa y la siguen mis dos niños pequeños. Yo estaba tan impactada por el hecho que no acudí a quitar a mis dos hijos de allí, ya que el hombre estaba agonizando. La gente se acercó y nadie hacía nada. El otro tipo huyó en el carro en que venía. Yo vi cuando el hombre moría. Extendía sus brazos como pidiendo ayuda y recorría la mirada hacia nosotros. Yo estaba como paralizada. No puedo olvidar su mirada. Estaba con su expresión pidiéndome que hiciera algo. Yo no podía ni moverme. Tembló fuertemente y expiró. ¡Ay Dios mío, han pasado cuatro meses y lo recuerdo en las noches, cuando estoy en el trabajo y aún en la misa. No puedo olvidar esa mirada suplicando ayuda! Nunca había visto un asesinato. Luego el cadáver quedó allí en la calle unas tres horas hasta que llegaron los que hacen el reconocimiento del suceso y se lo llevaron. La Policía después me preguntó sobre el asesino. Le aseguro que no recuerdo ni cómo era. Creo que ni la cara le pude ver. Yo tenía fija mi atención en el que moría y ha sido algo terrible para mí.
VI CUANDO EL HOMBRE MORÍA. EXTENDÍA SUS BRAZOS COMO PIDIENDO AYUDA Y RECORRÍA LA MIRADA HACIA NOSOTROS. YO ESTABA COMO PARALIZADA. NO PUEDO OLVIDAR SU MIRADA. ESTABA CON SU EXPRESIÓN PIDIÉNDOME QUE HICIERA ALGO.
Señora, esta impresión es muy fuerte para usted. Se reúnen varios elementos que han provocado un trauma psicológico: 1. La sorpresa de un acontecimiento tan negativo para el que no estaba usted preparada. 2. El presenciar toda la secuencia del crimen, fijando su atención en la víctima. 3. Ha visto cómo se le ha quitado la vida a una persona, que es lo peor que puede hacer un ser humano. 4. Se ha sentido impotente, tanto para evitar el crimen, como para salvar al herido. 5. Tuvo inclusive una relación personal breve y especial con el difunto, al cruzarse ambos la mirada y sentir que le pedía ayuda. El estaría diciendo “Señora no me deje morir”, y usted allí paralizada, sin poder hacer nada. 6. Vivió usted la agonía y la muerte, realmente inevitable, de ese hombre. Todo esto provocó una sensación de parálisis mental y emocional y no supo ni pudo hacer nada. 7. La violencia que está tejiendo su oscuro y trágico manto sobre nuestro país se ha hecho presente de una manera impresionante en su vida. 8. Usted tiene grabada en su mente las imágenes de lo sucedido y por lo que veo las está repasando constantemente. Esto le hace cultivar más el trauma. Le pido, por favor, no se sienta culpable. Nada podía hacer para salvarle la vida. Vio lo que lamentablemente ocurre todos los días en algún lugar del país y del mundo. Ese hombre ha sido asesinado en plena calle y ya no está entre nosotros. Pero creemos en la vida eterna. Ni él ni nadie mueren para siempre. Lo que yo le digo es que debe sentirse más obligada ahora a trabajar por la vida y por la paz y comience por usted misma. Acepte que eso pasó y no lo puede cambiar. Ese hombre asesinado ya está camino al cielo y quedan muchas personas a las que podemos ayudar para ser mejores. Cuando le vengan imágenes de lo sucedido rece por el descanso eterno del asesinado y, sobre todo, por el asesino para que Dios tenga misericordia de él.
Sienta lástima por el criminal, porque si no se convierte no verá la gloria de Dios. Únase a algún grupo de iglesia y también a alguna asociación que luche por la defensa de la vida. Recuerde hablar con sus niños y explicarles lo que pasó y que también ellos saquen alguna consecuencia buena. Mantenga su mente ocupada y concentrada en lo que hace y cuando vengan esas imágenes, contrólese y trate de buscar otras imágenes positivas. Hable eso con alguna persona entendida, un psicólogo sería lo ideal, ya que está científicamente preparado para eso y luego ya no hable más del asunto. Pídale al Señor que la ayude, que la sane y que la ilumine para servir mejor a los demás desde la visión del Evangelio del Señor y recuerde, con Dios usted es invencible.