Una mujer universal para la Corte Penal Internacional
Al cerrar el año 2002 es impostergable para las mujeres panameñas hacer un balance con el cual evaluar los logros alcanzados, los retrocesos que aún dificultan el ejercicio pleno de nuestros derechos como humanas, así como los desafíos y oportunidades que se ciernen a futuro; definitivamente esta tarea implica que de manera mancomunada los diversos espacios, redes y organizaciones de mujeres han de efectuar un ejercicio de reflexión, y análisis honesto, desapasionado y democrático con el cual implantar las claves que han de encaminar nuestras acciones de cara a lograr el estado de bienestar que tanto necesitamos para convertirnos en verdaderas sujetas de cambio, y transformación social.
Una larga agenda de temas y problemáticas encabezarían este análisis; no obstante, queremos referirnos a la oportunidad histórica que se presenta a las mujeres que creemos en la justicia. Nos referimos a la postulación de la candidatura de la jurista Elizabeth Odio Benito para la Corte Penal Internacional por parte del Estado panameño.
Por primera vez un Tribunal Internacional podrá juzgar y sancionar a particulares por delitos cometidos de manera individual en materia de violencia contra las mujeres, niñas y niños. La existencia de este tribunal es una realidad en virtud del Estatuto de Roma, instrumento por excelencia de aplicación de los derechos humanos de las mujeres, el cual se constituye en una herramienta de carácter supranacional con la cual se consolidan los avances en materia legislativa obtenidos en el terreno del derecho nacional e internacional; con la promulgación y ratificación de este instrumento, lograda ya en 82 países, se espera que el principio de igualdad se mantenga en la constitución de la Corte permitiendo la equiparación de mujeres y hombres; esperando que dichas personas respondan a un real compromiso con los derechos humanos de las mujeres como garantía para su aplicación efectiva.
A pesar de que el Gobierno panameño ha tomado decisiones inconsultas sin respeto al consenso, ni al bienestar de las mayorías; manteniendo una inercia que ha implicado el incremento de la violencia contra las mujeres, niñas y niños, aumento de la pobreza y falta de confianza en las acciones de las instituciones que están llamadas a procurar el bien común. Pese a nuestras diferencias con las políticas económicas, sociales y el manejo poco transparente de la actual gestión gubernamental, reconocemos que la postulación ha sido uno de los pocos aciertos de la actual administración.
222 Pese a nuestras diferencias con la actual gestión gubernamental, reconocemos que la postulación ha sido uno de los pocos aciertos de la actual administración.
La señora Elizabeth Odio Benito es una mujer destacada en el campo de los derechos humanos, especialmente en la defensa de los derechos humanos de las mujeres, sus actuaciones visibles en el tribunal de la antigua Yugoslavia y en el de Ruanda, así lo consignan. Ha sido una activista infatigable del movimiento de mujeres en Latinoamérica; involucrándose en la adecuación de las legislaciones para eliminar la violencia contra las mujeres, niños y niñas.
Tenemos la firme convicción que con su vasta experiencia sabrá responder a las necesidades y el sentir de las mujeres del mundo para detener, y castigar la violencia que actualmente se ejerce contra quienes constituimos casi la mitad de la población mundial en los diferentes continentes.
Consideramos que al respaldar la candidatura de una mujer universal, como también lo son los derechos humanos, el movimiento de mujeres panameñas, latinoamericanas y del mundo entero, ganaría terreno en la construcción de una cultura de respeto y dignificación de las seres humanas. La promoción de Elizabeth Odio Benito no costará al Gobierno 3, 5, 10 ni 100 millones como se ha mal informado a la ciudadanía. Creemos en un nuevo Contrato Social en un nuevo sujeto universal como artífice de sociedades más justas y solidarias.
*Comité de Mujeres por una Jubilación con Dignidad
(nidiamartinez40@hotmail.com, ymae@hotmail.com)
Angel Javier estaba anotado como "niño desconocido" en la maternidad María Cantera de Remón del Hospital Santo Tomás. Fue encontrado en una cajeta, frente a un local de Calle J, en la capital, un 14 de noviembre. Fue dado de alta el 21. Estaba recién nacido, aún con el cordón umbilical colgando en su pequeño cuerpecito moreno. De la maternidad llamaron a Carmen Donna Aven, quien le hizo una camisita. "Yo me imaginé al niño morenito y dije: Este niño se va a llamar Angel y desde ese momento me dediqué a buscarle una familia", sostiene emocionada.
Un día se encontró con una enfermera en San Miguelito que le dijo que la conocía porque la vio en televisión. La funcionaria le habló de Angel. Allí terminó la conversación, al menos por el momento.
Un día recibió la llamada de una profesora que conocía a aquella enfermera y dijo estar interesada en Angel. El pequeño pasó las fiestas navideñas en el hogar de la profesora. Ella se encariñó tanto con él, que lo solicitó en adopción.
"Si hay un niño que yo no me arrepentiré nunca de haberlo colocado en esa familia es Angel", señaló la funcionaria. "Angelito no tiene siquiera una sola señal de que se haya arañado. Está gordo y hermoso y grande para la edad que tiene. Eso demuestra cuanto lo cuidan y lo quieren".
Ella le "bautizó" con el nombre de Angel Gabriel y habla de él como una madre orgullosa lo hace de su hijo. Si se le pregunta quién es su mamá, inmediatamente mira a la profesora que le ha dado amor maternal, a quien la entrevistada le pidió que no le cambiara el nombre. Angelito ya tiene un año y se apresta a pasar otra Navidad con su nueva familia.
Silvino no ha tenido la misma suerte. Sus cicatrices de las fracturas de cráneo y brazos sólo le hablan de desamor. Ojalá en esta Navidad pueda encontrar una madre y un padre que le enseñen que también hay latidos en el corazón que hablan de amor, de comprensión, de hermandad, de ternura y de solidaridad humana.
Una larga agenda de temas y problemáticas encabezarían este análisis; no obstante, queremos referirnos a la oportunidad histórica que se presenta a las mujeres que creemos en la justicia. Nos referimos a la postulación de la candidatura de la jurista Elizabeth Odio Benito para la Corte Penal Internacional por parte del Estado panameño.
Por primera vez un Tribunal Internacional podrá juzgar y sancionar a particulares por delitos cometidos de manera individual en materia de violencia contra las mujeres, niñas y niños. La existencia de este tribunal es una realidad en virtud del Estatuto de Roma, instrumento por excelencia de aplicación de los derechos humanos de las mujeres, el cual se constituye en una herramienta de carácter supranacional con la cual se consolidan los avances en materia legislativa obtenidos en el terreno del derecho nacional e internacional; con la promulgación y ratificación de este instrumento, lograda ya en 82 países, se espera que el principio de igualdad se mantenga en la constitución de la Corte permitiendo la equiparación de mujeres y hombres; esperando que dichas personas respondan a un real compromiso con los derechos humanos de las mujeres como garantía para su aplicación efectiva.
A pesar de que el Gobierno panameño ha tomado decisiones inconsultas sin respeto al consenso, ni al bienestar de las mayorías; manteniendo una inercia que ha implicado el incremento de la violencia contra las mujeres, niñas y niños, aumento de la pobreza y falta de confianza en las acciones de las instituciones que están llamadas a procurar el bien común. Pese a nuestras diferencias con las políticas económicas, sociales y el manejo poco transparente de la actual gestión gubernamental, reconocemos que la postulación ha sido uno de los pocos aciertos de la actual administración.
222 Pese a nuestras diferencias con la actual gestión gubernamental, reconocemos que la postulación ha sido uno de los pocos aciertos de la actual administración.
La señora Elizabeth Odio Benito es una mujer destacada en el campo de los derechos humanos, especialmente en la defensa de los derechos humanos de las mujeres, sus actuaciones visibles en el tribunal de la antigua Yugoslavia y en el de Ruanda, así lo consignan. Ha sido una activista infatigable del movimiento de mujeres en Latinoamérica; involucrándose en la adecuación de las legislaciones para eliminar la violencia contra las mujeres, niños y niñas.
Tenemos la firme convicción que con su vasta experiencia sabrá responder a las necesidades y el sentir de las mujeres del mundo para detener, y castigar la violencia que actualmente se ejerce contra quienes constituimos casi la mitad de la población mundial en los diferentes continentes.
Consideramos que al respaldar la candidatura de una mujer universal, como también lo son los derechos humanos, el movimiento de mujeres panameñas, latinoamericanas y del mundo entero, ganaría terreno en la construcción de una cultura de respeto y dignificación de las seres humanas. La promoción de Elizabeth Odio Benito no costará al Gobierno 3, 5, 10 ni 100 millones como se ha mal informado a la ciudadanía. Creemos en un nuevo Contrato Social en un nuevo sujeto universal como artífice de sociedades más justas y solidarias.
*Comité de Mujeres por una Jubilación con Dignidad
(nidiamartinez40@hotmail.com, ymae@hotmail.com)
Angel Javier estaba anotado como "niño desconocido" en la maternidad María Cantera de Remón del Hospital Santo Tomás. Fue encontrado en una cajeta, frente a un local de Calle J, en la capital, un 14 de noviembre. Fue dado de alta el 21. Estaba recién nacido, aún con el cordón umbilical colgando en su pequeño cuerpecito moreno. De la maternidad llamaron a Carmen Donna Aven, quien le hizo una camisita. "Yo me imaginé al niño morenito y dije: Este niño se va a llamar Angel y desde ese momento me dediqué a buscarle una familia", sostiene emocionada.
Un día se encontró con una enfermera en San Miguelito que le dijo que la conocía porque la vio en televisión. La funcionaria le habló de Angel. Allí terminó la conversación, al menos por el momento.
Un día recibió la llamada de una profesora que conocía a aquella enfermera y dijo estar interesada en Angel. El pequeño pasó las fiestas navideñas en el hogar de la profesora. Ella se encariñó tanto con él, que lo solicitó en adopción.
"Si hay un niño que yo no me arrepentiré nunca de haberlo colocado en esa familia es Angel", señaló la funcionaria. "Angelito no tiene siquiera una sola señal de que se haya arañado. Está gordo y hermoso y grande para la edad que tiene. Eso demuestra cuanto lo cuidan y lo quieren".
Ella le "bautizó" con el nombre de Angel Gabriel y habla de él como una madre orgullosa lo hace de su hijo. Si se le pregunta quién es su mamá, inmediatamente mira a la profesora que le ha dado amor maternal, a quien la entrevistada le pidió que no le cambiara el nombre. Angelito ya tiene un año y se apresta a pasar otra Navidad con su nueva familia.
Silvino no ha tenido la misma suerte. Sus cicatrices de las fracturas de cráneo y brazos sólo le hablan de desamor. Ojalá en esta Navidad pueda encontrar una madre y un padre que le enseñen que también hay latidos en el corazón que hablan de amor, de comprensión, de hermandad, de ternura y de solidaridad humana.