Una nueva nación
Dice Romanos 13: Sométase toda persona a las autoridades superiores, porque no hay autoridad que no provenga de Dios, y las que hay, por Dios han sido establecidas. De modo que quien se opone a la autoridad, a lo establecido por Dios resiste; y los que resisten, acarrean condenación para sí mismos.
Hoy, Estados Unidos está transformando su imagen. El poderío de una nación se logra con mejores opciones de vida para sus habitantes. El pueblo estadounidense representa una democracia pura y directa, en la cual sus ciudadanos, por más de 223 años, han dado sus vidas en beneficio no solamente de quienes pelean sus derechos, sino de aquellos que no pueden hacerlo. Hace más de 2,000 años el pueblo de Dios inspirado en obediencia y lealtad, luchó por su libertad, conquistar la tierra prometida, ganándose la enemistad de muchas naciones.
No fue fácil luchar por un sueño de libertad ha costado un precio muy caro. La verdadera democracia y libertad conlleva grandes sacrificios. El verdadero patriota no se nace con un arma de guerra, ni con intimidación o irrespeto, pues el hombre debe buscar la sabiduría y el poder de Dios, ya que es necesario tener la voluntad divina para trabajar por la paz y la libertad mundial. No se puede vivir del pasado, pero no podemos olvidarlo. Lo fundamental es recordar la frase de Lincoln: "No somos enemigos, somos amigos aunque divididos".
Sabemos que muchos quieren el odio, la maldad y destruir la voluntad, pero hay que tener ese deseo de una nueva democracia, oportunidad y esperanza. La fuerza no viene de las armas, sino de la sabiduría celestial, del poder de las ideas con las que el hombre pueda cambiar las cosas positivamente. Hoy es el momento para que Estadios Unidos y las naciones libres y democráticas puedan cambiar. El hombre ha cambiado sus logros, entonces es la oportunidad de cambiar y mejorar las cosas negativas con la ayuda de Dios.