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Una nueva visión del consumo de electricidad


Hace un par de semanas escuché una noticia por cable de CBS en español sobre el tema de la deregulación de la electricidad en los Estados Unidos de Norteamérica, y comentaban que el negocio de la electricidad mueve más de 300 mil millones de dólares, y que a través del internet, podría convertirse en un mercado de enormes proporciones.
En el aspecto técnico, esta industria ha tenido pocos cambios, las bobinas de los generadores siguen siendo las mismas, y debido a los sistemas de control digital han logrado incrementar su eficiencia. Pero el cambio que se está experimentando en el campo del mercadeo y todo lo que tiene que ver con el aspecto comercial (la venta de KW-Horas) nos coloca en desventaja, puesto que conceptos tan abstractos como "consumo de reactivo", "potencia aparente", "factor de potencia", "factor de demanda" están en la actualidad afectando los bolsillos de las empresas y a veces la desesperación de ver su dinero irse por la alcantarilla sin entender el por qué resulta en decisiones costosas y en algunos casos, poco efectivas; por lo tanto, se requiere una nueva visión del uso y consumo de la energía eléctrica.
La actividad de comercialización de la energía eléctrica se desarrolla actualmente, en un entorno substantivamente nuevo, las exigencias de eficiencia por parte de las empresas de electricidad que se reflejan en las multas y recargos de las tarifas industriales y comerciales se han adecuado a los estándares de los países desarrollados, sin embargo, las regulaciones en Panamá hacia las empresas de energía eléctrica no han reflejado el mismo avance.
Las reglas del juego han cambiado, y por lo tanto, deben cambiar los criterios de considerar los temas relacionados con la eficiencia de la energía eléctrica como una mera demagogia.
Todos los elementos del sistema eléctrico del cliente industrial o comercial, de una manera u otra, tienen ahora una incidencia importante en la cuenta de luz y los detalles de mantenimiento e instalación que en los tiempos del IRHE se obviaban, a pesar de no cumplir con las normas, porque el costo por pérdidas de energía no sensibilizaba los bolsillos, ahora tendrán que ser revisados y mantenidos.
En este nuevo entorno, las empresas de energía eléctrica han puesto su prioridad en mejorar la eficiencia de la lectura, la facturación y la cobranza, nos cambian los viejos medidores por nuevos medidores digitales, sin embargo, nosotros los clientes no conocemos: ¿cómo leen? ¿qué leen? ¿están bien conectados?, ¿cómo sé que el clima de mi país no lo altera?. Generalmente no encontramos respuestas satisfactorias de las compañías de electricidad. ¿Y quién podrá defendernos?.
En mi opinión hay que hacer un balance en las relaciones entre la empresa de energía eléctrica y sus clientes, y si bien es cierto que la electricidad se ha convertido en un producto de consumo masivo, y por lo tanto, en una industria lucrativa que nos obliga a conocer todos los aspectos técnicos y cómo pueden influenciar el costo de la energía que consumimos, también a esta industria se le debe enmarcar en un entorno empresarial de calidad en donde por ejemplo: la fluctuación de los costos de combustible o de ahorro de energía por las compras en el exterior se reflejen en los recibos y las conexiones de los nuevos medidores se efectúen de manera más profesional, entre otros aspectos.
Tan pronto le cambien su medidor a uno digital, prepárense para una nueva experiencia, porque en cierto modo, este nuevo entorno trae consigo una nueva era de equipos eléctricos como banco de capacitadores, filtros para harmónicas, supresores, etc. Pero no todo es para mal, el sistema eléctrico es para un edificio como el sistema nervioso del ser humano; no lo sobrecargue ni lo someta a cargas reactivas excesivas (estress) y tendrá luz lo más barata posible por mucho tiempo.

101 años de Panamá América

 
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