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Una oportunidad perdida


Uno de los más graves efectos de la recién aprobada reforma fiscal es la complicación que ha introducido para el cumplimiento de la ley. Ahora con el cálculo alternativo del impuesto sobre la renta (ISR), las personas naturales y jurídicas tendrán que hacer dos ejercicios para determinar el impuesto a pagar. Eso hará más difícil y, por lo tanto, onerosos la administración y el cobro de este tributo.
Hasta esta reforma, los contribuyentes del ISR calculaban el impuesto a pagar reduciendo sus ingresos gravables (es decir, luego de excluir los ingresos exonerados) con las deducciones permitidas, aplicando al monto resultante la tarifa que correspondiera. Habida cuenta del abuso de esas deducciones, el gobierno propone un impuesto alternativo que se calcula, no sobre una suma neta, sino sobre el total de los ingresos gravables.
Este impuesto alternativo no es una invención criolla. En Estados Unidos existe desde 1969. De hecho, el presidente George W. Bush ha prometido en este su segundo término concentrarse en una reforma tributaria significativa y tiene la mira puesta en ese impuesto alternativo, ya que contribuye a que sea más compleja la administración de ISR en ese país, en donde se estima que los contribuyentes y el Estado gastan $10 por cada $100 que recaudan. Aunque no es sólo el AMT (o "Alternative Minimum Tax") el que contribuye a ese elevado costo, pues el sistema tributario de ese país contiene muchísimas exenciones, créditos y deducciones que se contribuyen a la complicación, Bush lo considera un elemento importante de complicación.
Por ello, se ha propuesto simplificar el sistema, ampliando la base y gravando en una forma sencilla. Por un lado, las personas con ingresos superiores pagarían impuestos sobre la renta a una tasa más elevada; y, por el otro, se aumentaría la rata del impuesto sobre venta (nuestro ITBMS).
Mientras tanto aquí se improvisa con una reforma, cuyos errores y horrores tendrán que ser solucionados en la reglamentación, siempre manteniendo un sistema costoso y complicado que contribuye a la defraudación, la corrupción y a malgastar recursos requiriendo soporte técnico para cualquier decisión fiscal. Fue una oportunidad perdida.
La Junta Directiva de la Corporación La Prensa, anunció el pase del Dr. Winston Churchill Robles Chiari al cargo de Director Emérito. Con esta designación, la Corporación La Prensa reconoce el atinado papel que, como Director, ejerció por más de dos décadas al frente del diario colega.
La trayectoria del Dr. Robles frente a La Prensa deja huellas imborrables en el periodismo nacional e internacional. Su integridad, inteligencia, valentía y excelente pluma, han marcado el periodismo panameño por un derrotero de excelencia que retará a las futuras generaciones a emular.
El Dr. Robles Chiari ha sido un incansable luchador por la Democracia y la Libertad de Expresión, por lo cual tuvo que enfrentar la represión y el exilio; fundó y fue el primer Rector de la Universidad de San Pedro Sula en Honduras; se destacó, además, como miembro de la Sociedad Interamericana de Prensa, como abogado y como catedrático en la Universidad de Panamá.
Cual certera brújula social, sus escritos guiaron a nuestra Nación en los momentos más difíciles. Su crítica severa, pero siempre honesta, le ha valido el respeto de amigos y adversarios. Su presencia adusta, su mirada cerebral y sus sobrios comentarios, siempre fundamentados en una ética inclaudicable, envuelven a la vez una sonrisa hidalga y un fino sentido del humor, que han hecho del Dr. Robles uno de esos seres magnéticos que despiertan entre sus colaboradores la lealtad y admiración más completa.
Nuestros respetos al amigo y colega que hoy da paso a una nueva generación al frente de su diario.

101 años de Panamá América

 
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