Una oposición narcisista
La mitología griega habla de Narciso como el hijo de Ninfa Liriope y del Río Cefiso, que al inclinarse en el río para beber agua, vio su rostro reflejado, tan hermoso y bello que se sintió extasiado por su propia imagen. El Diccionario de la Lengua Española define a Narciso como: "aquel que cuida demasiado de su adorno y compostura, o se aprecia de galán y hermoso, como enamorado de sí mismo".
Hoy los detractores del actual gobierno, que ayer fueron gobierno y compañeros de fórmulas en candidaturas, parecieran ser unos narcisos, pues cuestionan agriamente y sin reparo, tildan a la administración gubernamental de incapaces, de ineptos, de "brutos". Para ellos, no hay panameño potable o personas capaces para gobernar este país. Es decir, que son una casta, una raza, como lo fue la Alemania nazi.
Como opositores tienen que portarse como tales, ser consecuentes con sus discursos, contradecir todo; si el gobierno dice que en Panamá no cae nieve, ellos dirán que sí cae y que es negra.
Estos señores críticos de la gestión gubernamental parecen olvidar que ellos tomaron las riendas de Panamá por más de 30 años y luego, en democracia, por cinco años más y los problemas de empleos, hambre y miseria aún existen. Mientras los que hoy dirigen la nación, han gobernado alternadamente seis años, por lo que se hace imposible acicalar con respuestas todos los problemas económicos, sociales y políticos.
La Caja de Seguro Social es un claro ejemplo de esa desidia de arrastre. Esta institución aseguradora aún no se repone del robo que conspicuos personeros del régimen militar, de aquel entonces, le hicieron a sus arcas financieras. Hoy se vive en zozobra su crisis económica, angustia que vaticina una sepultura definitiva de la seguridad social panameña.
La conducta positiva o negativa que realice la señora presidenta, Mireya Moscoso, será juzgada, escruta, por aquel pueblo que la eligió por mayoría absoluta. Para ese entonces, 2004, se abrirá el compás sin mezquindad, para aquellos panameños capaces, animados y dispuestos a gobernar su patria. Todos tienen el derecho de elegir y ser elegidos.
Hoy los detractores del actual gobierno, que ayer fueron gobierno y compañeros de fórmulas en candidaturas, parecieran ser unos narcisos, pues cuestionan agriamente y sin reparo, tildan a la administración gubernamental de incapaces, de ineptos, de "brutos". Para ellos, no hay panameño potable o personas capaces para gobernar este país. Es decir, que son una casta, una raza, como lo fue la Alemania nazi.
Como opositores tienen que portarse como tales, ser consecuentes con sus discursos, contradecir todo; si el gobierno dice que en Panamá no cae nieve, ellos dirán que sí cae y que es negra.
Estos señores críticos de la gestión gubernamental parecen olvidar que ellos tomaron las riendas de Panamá por más de 30 años y luego, en democracia, por cinco años más y los problemas de empleos, hambre y miseria aún existen. Mientras los que hoy dirigen la nación, han gobernado alternadamente seis años, por lo que se hace imposible acicalar con respuestas todos los problemas económicos, sociales y políticos.
La Caja de Seguro Social es un claro ejemplo de esa desidia de arrastre. Esta institución aseguradora aún no se repone del robo que conspicuos personeros del régimen militar, de aquel entonces, le hicieron a sus arcas financieras. Hoy se vive en zozobra su crisis económica, angustia que vaticina una sepultura definitiva de la seguridad social panameña.
La conducta positiva o negativa que realice la señora presidenta, Mireya Moscoso, será juzgada, escruta, por aquel pueblo que la eligió por mayoría absoluta. Para ese entonces, 2004, se abrirá el compás sin mezquindad, para aquellos panameños capaces, animados y dispuestos a gobernar su patria. Todos tienen el derecho de elegir y ser elegidos.