Una persona, un voto
¿Cómo funciona la representación democrática en Panamá? Si leemos los artículos pertinentes de la Constitución Nacional, podríamos llegar a la conclusión de que la partidocracia es nuestro sistema de representación, y por ende el voto de un elector tiene como destinatario un partido político. ¿Es esta la realidad de nuestro sistema de representación? Y más importante aún, ¿es este el sistema que desean los electores? Estamos convencidos que la respuesta de la sociedad civil a ambas preguntas es un rotundo no.
El funcionamiento actual de nuestro sistema de elección también desmiente el supuesto de la representación por parte de la organización. Nuestros electores han votado durante el último período democrático por personas, por un representante de corregimiento, por un alcalde, por un presidente, en los circuitos uninominales por un diputado y en los circuitos plurinominales pueden también votar por uno solo de los diputados si así lo desean. Esto no es más que un reconocimiento formal del sentir de nuestros votantes de que los candidatos que han elegido los representan directamente a ellos.
¿Qué papel tienen entonces los partidos políticos? Un institucionalista diría que sin ellos no sería posible la democracia. Lo cierto es que sin ellos no sería posible el gobierno y en una democracia sólo son otro actor más, uno muy útil para las personas que representa -su membresía- por las ventajas organizativas que ofrece. La proporcionalidad es aceptable mientras se maneje como una proporción entre electores y candidatos elegidos, lo que es muy distinto es manejarla como proporción entre votos emitidos y partidos existentes; esto último es un privilegio a la organización, uno que también cuenta con claras restricciones.
Los electores se oponen a los privilegios, porque saben que el voto de cada uno de ellos vale lo mismo. ¿Por qué en un circuito plurinominal un voto que se haga a un partido a de valer para cuatro candidatos? ¿Por qué cuenta más el voto que se hace a una lista -entiéndase un partido político- que el que se hace selectivamente? Una persona, un voto, no sólo es una valoración del peso de cada ciudadano en la elección de autoridades públicas, es también una relación entre el voto que se emite y el candidato que se beneficia de él.
Por esta razón, la Fundación Libertad propone la eliminación del voto en plancha en los circuitos plurinominales, el uso exclusivo del voto selectivo y la asignación de curules a los candidatos que más votos reciban. ¿Se trastoca así el orden de fidelidades de los diputados en los circuitos plurinominales? Por supuesto que sí, si antes la primera fidelidad era al partido y no a los electores. Si queremos una democracia de mayor calidad debemos acercar a las autoridades públicas con sus electores, exponerlos al escrutinio de éstos, para que sean más responsables. Lo que se propone en cambio con la primacía del voto en plancha en los circuitos plurinominales es consolidar otro espacio más entre electores y autoridades, porque colocar de por medio a los partidos políticos es precisamente alejar al diputado de las personas a quienes responde.
El voto selectivo no implica poner en riesgo la institucionalidad ni el sistema democrático, es fortalecerlo, es garantizar que los electores mantengan su fe en que el sistema refleja verdaderamente sus aspiraciones. Los partidos no necesitan estímulos legales para existir, son instituciones que surgen espontáneamente en el ejercicio de la política, son la mejor forma de adaptarse al uso del poder del Estado; no necesitan privilegios, no necesitan el voto en plancha, pero el electorado sí necesita que por cada persona haya un voto.
Pero, gracias a la noble labor que realiza la Asociación Pro Niñez Panameña, han logrado disminuir la deserción en las escuelas. La asociación mantiene una continúa alimentación en los niños, además recibe el apoyo de los padres de familia, quienes se sienten motivados por el aporte significativo de la agrupación.
Y es que los infantes de las diferentes escuelas también son beneficiados con los implementos escolares, tales como mochilas, zapatos, uniformes y material didáctico durante el año escolar.
Actualmente la agrupación presentó el libro de cocina "Sabores", cuyo propósito es recaudar fondos, ya que la venta de este libro representa el desayuno y el almuerzo de un niño.
El funcionamiento actual de nuestro sistema de elección también desmiente el supuesto de la representación por parte de la organización. Nuestros electores han votado durante el último período democrático por personas, por un representante de corregimiento, por un alcalde, por un presidente, en los circuitos uninominales por un diputado y en los circuitos plurinominales pueden también votar por uno solo de los diputados si así lo desean. Esto no es más que un reconocimiento formal del sentir de nuestros votantes de que los candidatos que han elegido los representan directamente a ellos.
¿Qué papel tienen entonces los partidos políticos? Un institucionalista diría que sin ellos no sería posible la democracia. Lo cierto es que sin ellos no sería posible el gobierno y en una democracia sólo son otro actor más, uno muy útil para las personas que representa -su membresía- por las ventajas organizativas que ofrece. La proporcionalidad es aceptable mientras se maneje como una proporción entre electores y candidatos elegidos, lo que es muy distinto es manejarla como proporción entre votos emitidos y partidos existentes; esto último es un privilegio a la organización, uno que también cuenta con claras restricciones.
Los electores se oponen a los privilegios, porque saben que el voto de cada uno de ellos vale lo mismo. ¿Por qué en un circuito plurinominal un voto que se haga a un partido a de valer para cuatro candidatos? ¿Por qué cuenta más el voto que se hace a una lista -entiéndase un partido político- que el que se hace selectivamente? Una persona, un voto, no sólo es una valoración del peso de cada ciudadano en la elección de autoridades públicas, es también una relación entre el voto que se emite y el candidato que se beneficia de él.
Por esta razón, la Fundación Libertad propone la eliminación del voto en plancha en los circuitos plurinominales, el uso exclusivo del voto selectivo y la asignación de curules a los candidatos que más votos reciban. ¿Se trastoca así el orden de fidelidades de los diputados en los circuitos plurinominales? Por supuesto que sí, si antes la primera fidelidad era al partido y no a los electores. Si queremos una democracia de mayor calidad debemos acercar a las autoridades públicas con sus electores, exponerlos al escrutinio de éstos, para que sean más responsables. Lo que se propone en cambio con la primacía del voto en plancha en los circuitos plurinominales es consolidar otro espacio más entre electores y autoridades, porque colocar de por medio a los partidos políticos es precisamente alejar al diputado de las personas a quienes responde.
El voto selectivo no implica poner en riesgo la institucionalidad ni el sistema democrático, es fortalecerlo, es garantizar que los electores mantengan su fe en que el sistema refleja verdaderamente sus aspiraciones. Los partidos no necesitan estímulos legales para existir, son instituciones que surgen espontáneamente en el ejercicio de la política, son la mejor forma de adaptarse al uso del poder del Estado; no necesitan privilegios, no necesitan el voto en plancha, pero el electorado sí necesita que por cada persona haya un voto.
Pero, gracias a la noble labor que realiza la Asociación Pro Niñez Panameña, han logrado disminuir la deserción en las escuelas. La asociación mantiene una continúa alimentación en los niños, además recibe el apoyo de los padres de familia, quienes se sienten motivados por el aporte significativo de la agrupación.
Y es que los infantes de las diferentes escuelas también son beneficiados con los implementos escolares, tales como mochilas, zapatos, uniformes y material didáctico durante el año escolar.
Actualmente la agrupación presentó el libro de cocina "Sabores", cuyo propósito es recaudar fondos, ya que la venta de este libro representa el desayuno y el almuerzo de un niño.