Una pesadilla en el Seguro Social
A mi edad escribir se convierte en una necesidad muy importante, y algunas veces, cuando encuentro que el tema es algo ilógico, tengo que desarrollarlo para poder respirar.
El plan de la administración de todos los hospitales del país, unos 910, por la Caja de Seguro Social (CSS), no es más que una pesadilla, y quien lo propuso quiso tocar el cielo y descubrir el verdadero sentido de la vida. La CSS tiene sólo 90 hospitales de los 910 que hay en el país, y la administración de esa mínima cantidad esta lejos de ser eficiente.
Es más, por honor, la propuesta debió ser lo contrario, entregar al Gobierno todos sus consultorios y la CSS dedicarse sólo para lo que fue creada, la jubilación de los que cotizamos.
El borrador de la propuesta sobre un sistema único de salud que presentó el director de la CSS es preocupante, no sólo para los miembros de la submesa de Salud del Plan de Concertación Nacional, y echa por tierra los esfuerzos que por varios meses realizó la Comisión de Garantes que designó el Ejecutivo para resolver la crisis sanitaria.
El Programa de Invalidez, Vejez y Muerte de la Caja cerró con un déficit de B/. 40 mil millones en el 2006. El oxígeno llegará a partir del año 2008, pero en el mismo nivel va creciendo el deterioro de la institución.
El empeoramiento en la CSS es evidente. Con algunas excepciones, el servicio es pésimo. Las citas por teléfono para el día siguiente hay que hacerlas a las 6:00 a.m. (me consta) y las medicinas son escasas. Los medicamentos de precios altos, como la Dorzolamida, brillan por su ausencia.
A pesar de las millonarias inversiones que realiza la CSS, la atención es mala. El calvario de las 3:30 de la madrugada continúa. A pesar del sacrificio de más de 100 muertes por envenenamiento con el jarabe para la tos, las quejas por la mala atención ha continuado y la parte técnica no está mejor. Los ascensores usualmente están dañados y las mamografías no se hacen porque los aparatos corren la misma suerte. La seguridad abusa de su autoridad y de la paciencia de los asegurados.
Se espera una inversión de 600 mil balboas; mientras esto ocurre, los pacientes de radiología médica, cirugía, oftalmología, etc., deben esperar.
No pueden manejar 90 hospitales, mucho menos un laboratorio, ¿cómo pretenden manejar los 910 de toda la República? Los que administran la CSS son valientes al proponer encargarse de esos centros hospitalarios, pero están ciegos; a duras penas mal atienden sus propias clínicas. ¡Qué coraje!
El plan de la administración de todos los hospitales del país, unos 910, por la Caja de Seguro Social (CSS), no es más que una pesadilla, y quien lo propuso quiso tocar el cielo y descubrir el verdadero sentido de la vida. La CSS tiene sólo 90 hospitales de los 910 que hay en el país, y la administración de esa mínima cantidad esta lejos de ser eficiente.
Es más, por honor, la propuesta debió ser lo contrario, entregar al Gobierno todos sus consultorios y la CSS dedicarse sólo para lo que fue creada, la jubilación de los que cotizamos.
El borrador de la propuesta sobre un sistema único de salud que presentó el director de la CSS es preocupante, no sólo para los miembros de la submesa de Salud del Plan de Concertación Nacional, y echa por tierra los esfuerzos que por varios meses realizó la Comisión de Garantes que designó el Ejecutivo para resolver la crisis sanitaria.
El Programa de Invalidez, Vejez y Muerte de la Caja cerró con un déficit de B/. 40 mil millones en el 2006. El oxígeno llegará a partir del año 2008, pero en el mismo nivel va creciendo el deterioro de la institución.
El empeoramiento en la CSS es evidente. Con algunas excepciones, el servicio es pésimo. Las citas por teléfono para el día siguiente hay que hacerlas a las 6:00 a.m. (me consta) y las medicinas son escasas. Los medicamentos de precios altos, como la Dorzolamida, brillan por su ausencia.
A pesar de las millonarias inversiones que realiza la CSS, la atención es mala. El calvario de las 3:30 de la madrugada continúa. A pesar del sacrificio de más de 100 muertes por envenenamiento con el jarabe para la tos, las quejas por la mala atención ha continuado y la parte técnica no está mejor. Los ascensores usualmente están dañados y las mamografías no se hacen porque los aparatos corren la misma suerte. La seguridad abusa de su autoridad y de la paciencia de los asegurados.
Se espera una inversión de 600 mil balboas; mientras esto ocurre, los pacientes de radiología médica, cirugía, oftalmología, etc., deben esperar.
No pueden manejar 90 hospitales, mucho menos un laboratorio, ¿cómo pretenden manejar los 910 de toda la República? Los que administran la CSS son valientes al proponer encargarse de esos centros hospitalarios, pero están ciegos; a duras penas mal atienden sus propias clínicas. ¡Qué coraje!