Una posición débil
En relación con la reciente decisión adoptada por el Grupo de los 20 en su reunión de Londres, y en la cual la OCDE decidió incluir a Panamá en una lista “gris oscura” de países que se han comprometido a doptar medidas para evitar ser utilizados como paraísos fiscales, pero que aún no las implementan, nuestro gobierno ha actuado de una manera que revele una débil posición.
Tanto la ministra de Comercio como el canciller se manifestaron “satisfechos” por la decisión de incluir a Panamá en esa lista gris y no en la negra.
En contraste, países del primer mundo como Luxemburgo y Suiza, protestaron. El primer ministro Luxemburgués, Jean-Claude Juncker, tachó de “incomprensible” la lista y lamentó que en la misma no se haya incluido a Estados Unidos. Por su parte, Suiza “deploró” su inclusión en la lista “gris oscura” y “desaprobó el método”.
Desde inicios de la década del 90, Panamá ha estado adoptando duras disposiciones que buscan evitar ser incluido en caprichosas listas negras o grises, por lo que la posición de nuestro gobierno ha podido ser más beligerante en este sentido. Más que satisfacción, la dignidad obligaba otra posición.