Una postura activa
Las recientes declaraciones del arzobispo de Panamá, José Dimas Cedeño, en la instalación de la Comisión de Presupuesto de ese órgano del Estado, en el sentido de que "la política nunca puede ser un negocio, sino un servicio a la patria, es un trabajo sagrado que es premiado cuando se hace con rectitud" conlleva en que la Iglesia católica, en la voz de su máximo representante en nuestro país, observará muy cerca la conducta de ese parlamento, en cuanto a si las leyes que llegue a aprobar resulten beneficiosas para nuestra nación, si no están plasmadas sobre el cálculo de intereses particulares, si en su letra y en su espíritu prevalece el interés social.
Las palabras del arzobispo ante un acto solemne de tal magnitud, advierten sobre el papel activo de la Iglesia en nuestro país, que está muy lejos de mantenerse cruzada de brazos, concentrada únicamente en sus actos rituales, ya que para ella imparte y es su deber y su derecho, observar muy de cerca cómo se conduzcan todos aquellos que tengan en sus manos alguna responsabilidad pública, en cuanto a salirle al paso a los correctivos morales y éticos a los cuales deben ajustar todas sus actuaciones.
Los propios legisladores se han comprometido mediante un pacto a mejorar la imagen del Palacio Justo Arosemena, que por cierto lleva el nombre de uno de los más dignos y esclarecidos patriotas, que desde mediados del siglo pasado le señaló rumbo a la nacionalidad panameña. Sería ésta, entonces, la mejor oportunidad que tiene la Asamblea Nacional de Legislación para reponerse de tantos yerros, desatinos y de viejos harapos en el orden moral. De no ser así, se granjearía críticas muy enconadas, por lo que el acatamiento a la palabra empeñada de darle a la misma otro perfil y, a la fiel observancia de la apelación espiritual del arzobispo Dimas Cedeño, hace obligante en definitiva que mejoren su postura.
En las próximas semanas nos podremos enterar a fondo si su presidente, el honorable legislador Laurentino Cortizo, ha logrado sanear ese órgano del Estado en cuanto a su aspecto administrativo y a la recta disciplina en todos sus debates. No es cuestión de que unos asesores con altos salarios sean reemplazados por otros, con igual o mayor salario, pero sin ninguna efectividad en el desempeño de sus funciones, ya que lo que reclama la ciudadanía es una verdadera austeridad y recta conducta de todos y cada uno de los legisladores.
Por ello, podemos afirmar, entorno al arzobispo Dimas Cedeño, que interpreta, finalmente, el sentir de nuestro pueblo, cansado de que no se hagan a realidad sus máximas aspiraciones consistentes en la solución de problemas más apremiantes, por lo que de aprobarse buenas leyes no es de esperarse que el Ejecutivo las vete, ya que ellas mismas propenderían a incrementar la popularidad del gobierno que preside la señora Mireya Moscoso.
Las palabras del arzobispo ante un acto solemne de tal magnitud, advierten sobre el papel activo de la Iglesia en nuestro país, que está muy lejos de mantenerse cruzada de brazos, concentrada únicamente en sus actos rituales, ya que para ella imparte y es su deber y su derecho, observar muy de cerca cómo se conduzcan todos aquellos que tengan en sus manos alguna responsabilidad pública, en cuanto a salirle al paso a los correctivos morales y éticos a los cuales deben ajustar todas sus actuaciones.
Los propios legisladores se han comprometido mediante un pacto a mejorar la imagen del Palacio Justo Arosemena, que por cierto lleva el nombre de uno de los más dignos y esclarecidos patriotas, que desde mediados del siglo pasado le señaló rumbo a la nacionalidad panameña. Sería ésta, entonces, la mejor oportunidad que tiene la Asamblea Nacional de Legislación para reponerse de tantos yerros, desatinos y de viejos harapos en el orden moral. De no ser así, se granjearía críticas muy enconadas, por lo que el acatamiento a la palabra empeñada de darle a la misma otro perfil y, a la fiel observancia de la apelación espiritual del arzobispo Dimas Cedeño, hace obligante en definitiva que mejoren su postura.
En las próximas semanas nos podremos enterar a fondo si su presidente, el honorable legislador Laurentino Cortizo, ha logrado sanear ese órgano del Estado en cuanto a su aspecto administrativo y a la recta disciplina en todos sus debates. No es cuestión de que unos asesores con altos salarios sean reemplazados por otros, con igual o mayor salario, pero sin ninguna efectividad en el desempeño de sus funciones, ya que lo que reclama la ciudadanía es una verdadera austeridad y recta conducta de todos y cada uno de los legisladores.
Por ello, podemos afirmar, entorno al arzobispo Dimas Cedeño, que interpreta, finalmente, el sentir de nuestro pueblo, cansado de que no se hagan a realidad sus máximas aspiraciones consistentes en la solución de problemas más apremiantes, por lo que de aprobarse buenas leyes no es de esperarse que el Ejecutivo las vete, ya que ellas mismas propenderían a incrementar la popularidad del gobierno que preside la señora Mireya Moscoso.