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Una propuesta para salvar la CSS


Es evidente que no desaparecerá si ignoramos la problemática de la Caja del Seguro Social (CSS) relacionada con el déficit actuarial del programa de Invalidez, Vejez y Muerte (IVM). Y ya nadie serio y responsable disputa qué medidas correctivas de importancia son imprescindibles a corto plazo para prevenir su quiebra. Los panameños tenemos que convenir en una receta apolítica y criolla, no porque nuestra situación sea particular ni sui generis, sino porque solamente así será viable o menos traumática su implementación.
El primer paso en cualquier análisis, que consiste en un diagnóstico de la situación, ha avanzado muchísimo durante los últimos años. El principal hito para lograr al menos conocimiento sobre la situación fue el estudio que hizo la Organización Internacional del Trabajo (OIT) sobre el programa IVM, producto del Diálogo de Bambito en 1994. Aunque fue cuestionado por algunos, el informe presentado por la OIT, actualizado en el 2002, fue revelador y sus conclusiones fueron recientemente confirmadas por un Comité Técnico designado por el Diálogo Nacional por la Caja del Seguro Social, que promueve el gobierno nacional con el auspicio de las Naciones Unidas. Amén de que el déficit tan anticipado se produjo de hecho al cierre del 2002.
Identificado el problema, corresponde ahora llegar a un gran entendimiento nacional sobre qué medidas implementar y cuándo. Como ya se ha dicho en innumerables ocasiones, las medidas disponibles son las mismas que en todos los demás países del mundo que optaron por un sistema estatal de reparto obligatorio: En los ingresos, aumentar las cuotas y ampliar la base sobre la cual se computan las cuotas, reducir la evasión y morosidad e incrementar los réditos de las inversiones de las reservas; y en los gastos: reducir la edad de jubilación, disminuir la tasa de sustitución, aumentar la densidad de las cuotas o aumentar el número de años para el cálculo de la pensión. ¿Qué mezcolanza de estas medidas se implementarán? Dependerá de las personas que elijan jugar un papel protagónico en los próximos años.
A las personas que aspiran a puestos de elección popular en el 2004, sugerimos que hagan su aporte sustrayendo este tema de su propuesta y la campaña electoral, que no brinda el ambiente adecuado para un análisis y discusión objetiva y desapasionada. Les conviene porque así no tendrán que hacer promesas que a la postre les resultará imposible cumplir. Si dudan, vean lo que está haciendo Lula en Brasil. En vez, sugerimos que se comprometan mediante una declaración pública, junto con el gobierno de turno, en apoyar e implementar lo que sea que produzca la mesa del Diálogo. A los que integran la mesa del Diálogo (que ya incluyen representantes de todos), los invitamos a que continúen su pausada labor y con determinación adopten un recetario único para ser sometido al país. Una experiencia similar vivimos con el Canal y hoy podemos enorgullecernos del resultado. Si todos nos comprometemos a no politizar la problemática de la Caja, no nos cabe duda que lograremos salvarla para esta y futuras generaciones de jubilados y pensionados, entre ellos, los que hoy trabajamos y aportamos.

101 años de Panamá América

 
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