Una protesta al desnudo
Según los expertos en mercadeo y publicidad, una revista es mucho mejor vendida cuando en su portada aparece una mujer desnuda. En este contexto la revista Play Boy hizo multimillonario y popular a su creador Hugh Heffner.
En cuanto a si los famosos se desnudan sólo para ganar portadas, se afirma que algunos lo hacen con un fin artístico, y otros simplemente buscan los 15 minutos de fama. Es el caso del actor Burt Reynolds, el primero en posar desnudo para una revista femenina en la década del 70. Demi Moore, Claudia Schieffer, Cindy Crawford, Silvester Stallone, entre muchos, dejaron atrás el pudor y enfrentaron los lentes para ser inmortalizados cubriendo únicamente lo estrictamente necesario. En cambio, la protesta de John Lennon y Yoko Ono al desnudo aún sirve de inspiración a los pacifistas al protestar por los distintos conflictos; y en Italia, la provocadora Cicciolina llegó al parlamento utilizando como bandera de lucha sus pechos al descubierto.
El desnudo como protesta es antiguo y se ha observado por lo menos desde el siglo XVIII. Cada día es más normal apreciar desnudos en distintas circunstancias. Hay personas que lo hacen como parte de un trabajo artístico; otros, como una forma de protestar en estadios, plazas y parques, o -simplemente- como una expresión de libertad. Uno de los hechos más significativos en la historia de los desnudos ocurrió en Chile por la convocatoria que efectuó el fotógrafo Spencer Tunick, en que logró reunir a miles de personas para esta acción.
Desvestirse es un hecho natural en todos los seres humanos. No hay que ser un experto en publicidad ni artista para saber el efecto que una fotografía de alguien desnudo puede causar en el público. La diferencia se establece cuando esa actividad se hace en la calle o dirigida a personas que verán las imágenes en los medios de comunicación.
En los desnudos masivos, como el de Tunick, hay que distinguir dos motivaciones diferentes. Por un lado, la motivación del fotógrafo que tiene que ver con arte y -de alguna manera- con un elemento de protesta social, y el de los participantes, donde cada cual tiene su propio estímulo: de romper con un tabú, rebelarse, exhibirse, hacer algo original o nuevo; y los estímulos de quienes observan: voyerismo, interés por algo distinto o querer hurgar en la intimidad de otra persona que es algo atractivo porque es prohibido.
En relación a las razones por las cuales a las personas les atrae el desnudo, están las netamente biológicas, que tienen que ver con el atractivo por el cuerpo y en la sexualidad; y las psicológicas, que son para satisfacer necesidades eróticas expresadas en el exhibicionismo o la rebelión a las normas establecidas; así como, la insatisfacción sexual y baja autoestima, o la poca comunicación en temas del cuerpo o la sexualidad.
En cuanto al desnudo pornográfico, éste se da por las necesidades económicas de las personas que lo hacen y los productores que satisfacen esa necesidad real que existe en el mercado. También hay que tomar en cuenta lo subjetivo: cómo llevamos nuestro cuerpo, cómo lo usamos, cómo lo relacionamos con los demás o qué límites le ponemos. Claro que ese concepto no se refleja en la televisión, porque allí priman otros objetivos, como el poner cuerpos a disposición de los televidentes. Como ven, cada persona tiene su propia razón.
Distinto es el fenómeno que se produce en las protestas porque -según sus integrantes- está basado en la búsqueda personal y social de expresar la subjetividad, incluyendo el cuerpo como parte de esa subjetividad y de una lucha social de logros políticos, de manifestaciones de descontento. Pese a ello, el famoso antropólogo Roger Bartra afirma: "Nadie puede permanecer indiferente ante el espectáculo del cuerpo desnudo, sobre todo en un contexto urbano, porque no es la manera habitual de circular y por la fuerte carga erótica que posee".
Pareciera que la moral del ser humano va sin rumbo fijo. Mientras que algunos se desnudan en público sin importarles qué personas les vea sus órganos genitales, hay que tomar en cuenta que nuestra cultura no es la misma a otras culturas liberales en este aspecto. Panamá es un país de pocos habitantes y de una sociedad censurable, difamadora, que despelleja caprichosamente a sus congéneres; aquí, los ciclonudistas fácilmente podrían ser identificados y quedar señalados toda una vida. Situación que no se ha dado en países de millones de habitantes en que la tolerancia ha sido la tónica en este tipo de protesta. No obstante, me queda por analizar si el desnudo como protesta es un desafío, una demanda, una demostración de repudio, un acto inmoral, un negocio. Por lo menos, no se usa la violencia para hacerse sentir. Opine usted.
gemiliani@cableonda.net
En cuanto a si los famosos se desnudan sólo para ganar portadas, se afirma que algunos lo hacen con un fin artístico, y otros simplemente buscan los 15 minutos de fama. Es el caso del actor Burt Reynolds, el primero en posar desnudo para una revista femenina en la década del 70. Demi Moore, Claudia Schieffer, Cindy Crawford, Silvester Stallone, entre muchos, dejaron atrás el pudor y enfrentaron los lentes para ser inmortalizados cubriendo únicamente lo estrictamente necesario. En cambio, la protesta de John Lennon y Yoko Ono al desnudo aún sirve de inspiración a los pacifistas al protestar por los distintos conflictos; y en Italia, la provocadora Cicciolina llegó al parlamento utilizando como bandera de lucha sus pechos al descubierto.
El desnudo como protesta es antiguo y se ha observado por lo menos desde el siglo XVIII. Cada día es más normal apreciar desnudos en distintas circunstancias. Hay personas que lo hacen como parte de un trabajo artístico; otros, como una forma de protestar en estadios, plazas y parques, o -simplemente- como una expresión de libertad. Uno de los hechos más significativos en la historia de los desnudos ocurrió en Chile por la convocatoria que efectuó el fotógrafo Spencer Tunick, en que logró reunir a miles de personas para esta acción.
Desvestirse es un hecho natural en todos los seres humanos. No hay que ser un experto en publicidad ni artista para saber el efecto que una fotografía de alguien desnudo puede causar en el público. La diferencia se establece cuando esa actividad se hace en la calle o dirigida a personas que verán las imágenes en los medios de comunicación.
En los desnudos masivos, como el de Tunick, hay que distinguir dos motivaciones diferentes. Por un lado, la motivación del fotógrafo que tiene que ver con arte y -de alguna manera- con un elemento de protesta social, y el de los participantes, donde cada cual tiene su propio estímulo: de romper con un tabú, rebelarse, exhibirse, hacer algo original o nuevo; y los estímulos de quienes observan: voyerismo, interés por algo distinto o querer hurgar en la intimidad de otra persona que es algo atractivo porque es prohibido.
En relación a las razones por las cuales a las personas les atrae el desnudo, están las netamente biológicas, que tienen que ver con el atractivo por el cuerpo y en la sexualidad; y las psicológicas, que son para satisfacer necesidades eróticas expresadas en el exhibicionismo o la rebelión a las normas establecidas; así como, la insatisfacción sexual y baja autoestima, o la poca comunicación en temas del cuerpo o la sexualidad.
En cuanto al desnudo pornográfico, éste se da por las necesidades económicas de las personas que lo hacen y los productores que satisfacen esa necesidad real que existe en el mercado. También hay que tomar en cuenta lo subjetivo: cómo llevamos nuestro cuerpo, cómo lo usamos, cómo lo relacionamos con los demás o qué límites le ponemos. Claro que ese concepto no se refleja en la televisión, porque allí priman otros objetivos, como el poner cuerpos a disposición de los televidentes. Como ven, cada persona tiene su propia razón.
Distinto es el fenómeno que se produce en las protestas porque -según sus integrantes- está basado en la búsqueda personal y social de expresar la subjetividad, incluyendo el cuerpo como parte de esa subjetividad y de una lucha social de logros políticos, de manifestaciones de descontento. Pese a ello, el famoso antropólogo Roger Bartra afirma: "Nadie puede permanecer indiferente ante el espectáculo del cuerpo desnudo, sobre todo en un contexto urbano, porque no es la manera habitual de circular y por la fuerte carga erótica que posee".
Pareciera que la moral del ser humano va sin rumbo fijo. Mientras que algunos se desnudan en público sin importarles qué personas les vea sus órganos genitales, hay que tomar en cuenta que nuestra cultura no es la misma a otras culturas liberales en este aspecto. Panamá es un país de pocos habitantes y de una sociedad censurable, difamadora, que despelleja caprichosamente a sus congéneres; aquí, los ciclonudistas fácilmente podrían ser identificados y quedar señalados toda una vida. Situación que no se ha dado en países de millones de habitantes en que la tolerancia ha sido la tónica en este tipo de protesta. No obstante, me queda por analizar si el desnudo como protesta es un desafío, una demanda, una demostración de repudio, un acto inmoral, un negocio. Por lo menos, no se usa la violencia para hacerse sentir. Opine usted.
gemiliani@cableonda.net