Una rectificación necesaria
La noche del lunes 6 de enero, como miles de panameños, presencié el discurso de Alberto Vallarino ante las cámaras de televisión. De más está decir que, como ciudadano profundamente decepcionado de los políticos y de este nefasto gobierno, la figura de Alberto ha representado una esperanza esencial para cientos de miles de panameños, consuetudinariamente traicionados por la casta de los políticos tradicionales.
Luego de dar una de sus más brillantes presentaciones ante el pueblo panameño y de demostrar sus genuinas cualidades como hombre inteligente e idealista y como líder con visión de Estado y de futuro, recibimos la peor y más inexplicable de todas las sorpresas. Su decisión de no postularse y de salirse de la campaña por la Presidencia de la República en el 2004, ha sido una dura estocada a nuestros sueños por un país mejor. Lamentablemente ocurre en un momento sumamente crítico para la vida ciudadana, cuando los niveles de deterioro material y miseria moral en Panamá están en su peor momento, en décadas.
Entendemos que todas las circunstancias que ha mencionado son ciertas: el sucio concubinato partidocrático para perjudicarle, la connivencia de los poderes establecidos, las campañas innobles y la fuerte duda generalizada sobre la transparencia del sufragio en las próximas elecciones. Pero precisamente ante estas dificultades, es cuando su liderazgo personal es más necesario. Con más razón que nunca es imperiosa esa “..carga para matar bribones, para acabar la obra de las generaciones...”, de la que habló poéticamente Rubén Martínez Villena en Cuba, a principios del siglo pasado, refiriéndose a la tarea inevitable de todos los hombres decentes por adecentar y rescatar nuestras patrias, rehenes de tanto demagogo, ladrón y corrupto.
Es cierto que la lucha contra estas confabulaciones, intereses y defectos de nuestra propia naturaleza y cultura, es una tarea formidablemente dura y casi imposible de ganar. Nadie dijo que iba a ser fácil. Pero frente a las adversidades, este pueblo sabe crecerse y sabe empinar a un líder que marque el sendero moral por donde caminar y que le infunda el valor para eso y más.
Alberto Vallarino tiene una responsabilidad moral con los más de doscientos mil votantes que creyeron en su propuesta hace casi cinco años. Y tiene una enorme responsabilidad con la masa de ciudadanos (arnulfistas honestos, populares rebeldes, miles y miles de independientes, etc) que han creído en él, que han seguido con gran expectación y fe todas sus declaraciones y que, creyendo en su honestidad y virtudes, le han mantenido en los primeros lugares de prácticamente todas las encuestas serias.
222 Alberto Vallarino puede y debe reconsiderar su decisión de no postularse a Presidente. Muchos líderes, en circunstancias similares o peores, han sabido enmendar a tiempo sus yerros.
Alberto Vallarino tiene un enorme compromiso ante la Historia, porque en su yo más íntimo él debe saber que como ciudadano y como líder, su circunstancia le ha puesto ante la disyuntiva de asumir esa difícil e ingrata tarea de conducir la batalla por el rescate y la salvación nacional o de hacerse a un lado. Y si esta última opción fuese realmente el caso, una cosa sí es muy cierta y es mejor que todos nos demos cuenta desde ya: entre el aplastante voto de castigo (generado por la enorme repulsa a este gobierno tan pésimo y desprestigiado) y la enorme abstención (de miles y miles de personas que no van a votar por otro candidato que no sea Alberto Vallarino), el triunfo de Martín Torrijos es cosa segura. Preparémonos entonces para cinco años de gobierno PRD y que nadie suelte lágrimas de cocodrilo después.
Pero como tenemos esperanza y fe (lo último que se pierde), creemos que si existe una presión suficientemente grande y un apoyo activo de las masas hartas de tanta podredumbre, Alberto Vallarino puede y debe reconsiderar su decisión de no postularse a Presidente. Muchos líderes, en circunstancias similares o peores, han sabido enmendar a tiempo sus yerros. A Alberto le pedimos que sacrifique la palabra que dio ante las cámaras de televisión y que rectifique, en aras del bien superior de la Nación. Otra vez, los ciudadanos aguardaremos, expectantes, por su decisión final.
A partir del 9 de Enero hay una gloria nacional que es irreductible a todo revisionismo o negativismos históricos. Me refiero a la gloria que alcanzamos por medio de victorias limpias sobre la intolerancia y la insensibilidad de los más fuertes.
Me refiero a la gloria que alcanzamos por medio de victorias sobre la ignorancia que buena parte del mundo tenía sobre nuestros sufrimientos y nuestras reivindicaciones. Me refiero a la gloria que alcanzamos por medio de victorias sobre los miedos, los complejos, las mediocridades y los vasallajes espirituales.
De esos vasallajes espirituales quedan aún ciertos residuos, ciertas cenizas que parecen revivir cada vez que alguien propone que volvamos a negociar la vuelta de bases militares norteamericanas en territorio panameño. Creo que esas ideas, esas propuestas retrógradas nunca tendrán éxito porque siempre representarán como nubes negras en un cielo panameño cuajado de estrellas inmarcesibles que son los héroes del 9 de Enero, en sintonía con la dignidad y el valor con que el pueblo panameño está dispuesto a preservar las conquistas logradas mediante los Tratados Torrijos-Carter.
Mediante decreto ejecutivo, firmado por la presidenta Mireya Moscoso, se emitirá un manual de normas y reglamentaciones de San Felipe, que constituye un compendio de zonificación y reglamentación dentro del área para quienes deseen invertir.
Spadafora informó a El Panamá América que recientemente se efectuó un operativo de letreros y señalización. De igual forma, se está rehabilitando el Teatro Nacional y la Iglesia San Felipe Neri (antigua sede de la Catedral Metropolitana) que será utilizada sólo para actos protocolares.
Según Spadafora, para el próximo mes, en conjunto con el Ministerio de Vivienda se hará entrega de 150 apartamentos en Avenida B, ubicados en la antigua piquera de buses del interior, a familias de San Felipe que están siendo desalojadas de sus casas mediante procesos legales.
Spadafora enfatizó que toda esta modernización ha generado gran movimiento a lo interno de la economía de San Felipe.
En cooperación con la Policía Nacional, la Policía de Turismo y el Servicio de Protección Institucional (SPI) se han incrementado las rondas de seguridad.
Muy pronto se estará inaugurando la sede de la Policía de Turismo del distrito capital, lo que representará una presencia fija de la Policía dentro del área, contribuyendo más a la seguridad.
Luego de dar una de sus más brillantes presentaciones ante el pueblo panameño y de demostrar sus genuinas cualidades como hombre inteligente e idealista y como líder con visión de Estado y de futuro, recibimos la peor y más inexplicable de todas las sorpresas. Su decisión de no postularse y de salirse de la campaña por la Presidencia de la República en el 2004, ha sido una dura estocada a nuestros sueños por un país mejor. Lamentablemente ocurre en un momento sumamente crítico para la vida ciudadana, cuando los niveles de deterioro material y miseria moral en Panamá están en su peor momento, en décadas.
Entendemos que todas las circunstancias que ha mencionado son ciertas: el sucio concubinato partidocrático para perjudicarle, la connivencia de los poderes establecidos, las campañas innobles y la fuerte duda generalizada sobre la transparencia del sufragio en las próximas elecciones. Pero precisamente ante estas dificultades, es cuando su liderazgo personal es más necesario. Con más razón que nunca es imperiosa esa “..carga para matar bribones, para acabar la obra de las generaciones...”, de la que habló poéticamente Rubén Martínez Villena en Cuba, a principios del siglo pasado, refiriéndose a la tarea inevitable de todos los hombres decentes por adecentar y rescatar nuestras patrias, rehenes de tanto demagogo, ladrón y corrupto.
Es cierto que la lucha contra estas confabulaciones, intereses y defectos de nuestra propia naturaleza y cultura, es una tarea formidablemente dura y casi imposible de ganar. Nadie dijo que iba a ser fácil. Pero frente a las adversidades, este pueblo sabe crecerse y sabe empinar a un líder que marque el sendero moral por donde caminar y que le infunda el valor para eso y más.
Alberto Vallarino tiene una responsabilidad moral con los más de doscientos mil votantes que creyeron en su propuesta hace casi cinco años. Y tiene una enorme responsabilidad con la masa de ciudadanos (arnulfistas honestos, populares rebeldes, miles y miles de independientes, etc) que han creído en él, que han seguido con gran expectación y fe todas sus declaraciones y que, creyendo en su honestidad y virtudes, le han mantenido en los primeros lugares de prácticamente todas las encuestas serias.
222 Alberto Vallarino puede y debe reconsiderar su decisión de no postularse a Presidente. Muchos líderes, en circunstancias similares o peores, han sabido enmendar a tiempo sus yerros.
Alberto Vallarino tiene un enorme compromiso ante la Historia, porque en su yo más íntimo él debe saber que como ciudadano y como líder, su circunstancia le ha puesto ante la disyuntiva de asumir esa difícil e ingrata tarea de conducir la batalla por el rescate y la salvación nacional o de hacerse a un lado. Y si esta última opción fuese realmente el caso, una cosa sí es muy cierta y es mejor que todos nos demos cuenta desde ya: entre el aplastante voto de castigo (generado por la enorme repulsa a este gobierno tan pésimo y desprestigiado) y la enorme abstención (de miles y miles de personas que no van a votar por otro candidato que no sea Alberto Vallarino), el triunfo de Martín Torrijos es cosa segura. Preparémonos entonces para cinco años de gobierno PRD y que nadie suelte lágrimas de cocodrilo después.
Pero como tenemos esperanza y fe (lo último que se pierde), creemos que si existe una presión suficientemente grande y un apoyo activo de las masas hartas de tanta podredumbre, Alberto Vallarino puede y debe reconsiderar su decisión de no postularse a Presidente. Muchos líderes, en circunstancias similares o peores, han sabido enmendar a tiempo sus yerros. A Alberto le pedimos que sacrifique la palabra que dio ante las cámaras de televisión y que rectifique, en aras del bien superior de la Nación. Otra vez, los ciudadanos aguardaremos, expectantes, por su decisión final.
A partir del 9 de Enero hay una gloria nacional que es irreductible a todo revisionismo o negativismos históricos. Me refiero a la gloria que alcanzamos por medio de victorias limpias sobre la intolerancia y la insensibilidad de los más fuertes.
Me refiero a la gloria que alcanzamos por medio de victorias sobre la ignorancia que buena parte del mundo tenía sobre nuestros sufrimientos y nuestras reivindicaciones. Me refiero a la gloria que alcanzamos por medio de victorias sobre los miedos, los complejos, las mediocridades y los vasallajes espirituales.
De esos vasallajes espirituales quedan aún ciertos residuos, ciertas cenizas que parecen revivir cada vez que alguien propone que volvamos a negociar la vuelta de bases militares norteamericanas en territorio panameño. Creo que esas ideas, esas propuestas retrógradas nunca tendrán éxito porque siempre representarán como nubes negras en un cielo panameño cuajado de estrellas inmarcesibles que son los héroes del 9 de Enero, en sintonía con la dignidad y el valor con que el pueblo panameño está dispuesto a preservar las conquistas logradas mediante los Tratados Torrijos-Carter.
Mediante decreto ejecutivo, firmado por la presidenta Mireya Moscoso, se emitirá un manual de normas y reglamentaciones de San Felipe, que constituye un compendio de zonificación y reglamentación dentro del área para quienes deseen invertir.
Spadafora informó a El Panamá América que recientemente se efectuó un operativo de letreros y señalización. De igual forma, se está rehabilitando el Teatro Nacional y la Iglesia San Felipe Neri (antigua sede de la Catedral Metropolitana) que será utilizada sólo para actos protocolares.
Según Spadafora, para el próximo mes, en conjunto con el Ministerio de Vivienda se hará entrega de 150 apartamentos en Avenida B, ubicados en la antigua piquera de buses del interior, a familias de San Felipe que están siendo desalojadas de sus casas mediante procesos legales.
Spadafora enfatizó que toda esta modernización ha generado gran movimiento a lo interno de la economía de San Felipe.
En cooperación con la Policía Nacional, la Policía de Turismo y el Servicio de Protección Institucional (SPI) se han incrementado las rondas de seguridad.
Muy pronto se estará inaugurando la sede de la Policía de Turismo del distrito capital, lo que representará una presencia fija de la Policía dentro del área, contribuyendo más a la seguridad.