Una reelección nefasta
Los panameños, en su mayoría, envueltos como estamos en una problemática de dos caras tal como lo son la real y la prefabricada para mantenernos ocupados, no analizan las repercusiones que para el mundo del cual hacemos parte, tendría una eventual reelección del Sr. George W. Bush. En estas cortas líneas no pretendo exponer todo lo grave que sería y el costo socioeconómico que tendríamos que pagar -sin ninguna justificación- si el pueblo norteamericano u otro fraude, permitieran a este "iluminado" del terror y la ineficiencia continuar en la presidencia del país más poderoso sobre la tierra.
Investigaciones realizadas por periodistas norteamericanos han comprobado que desde el abuelo del señor Bush, esta familia se ha enriquecido de la manera más perversa y engañosa. Su abuelo creó la empresa ARBUSTO, en Arabia Saudita, en sociedad con la familia Bin Laden y desde entonces siguen siendo socios en muchas empresas petroleras, de la construcción y otras camufladas. El ingreso a la CIA del padre y expresidente George Bush, no fue casual, señalan las investigaciones periodísticas (Bush, Bin Laden, enemigos íntimos).
A todos cuantos estábamos, y estamos, convencidos que la guerra en Irak es ilegal, inmoral e injusta, como dijo el Papa del Vaticano, hemos ratificado que las causas con las que trataron de justificar esta barbarie y que no era más que la continuación de la guerra en Afganistán por la posesión de riquezas, no existían, y que el mundo es hoy más inseguro, más sufrido y más pobre dado que la falta del petróleo iraquí en el mercado mundial, aunado a la expectativas derivadas de la política del miedo, han trastocado la economía mundial.
El supuesto "Eje del Mal" que mencionaba el actual Presidente de Estados Unidos (EU) no es más que su eje de mayor enriquecimiento y el de sus socios, los señores D. Cheney y D. Runsfeld, entre otros.
Los norteamericanos tienen no sólo el deber cívico de escoger al mejor sino el deber moral de tratar de rescatar al mundo del caos económico, del asesinato en masa, de la sucia guerra preventiva y de la paranoia religiosa que tiene su cabeza en el gobierno de EU.
Los latinos con derecho al voto en EU deben, con mayor razón, estar claros en lo que significaría para nuestros países reelegir a este fraudulento presidente. Ellos saben de la agudización de nuestras penurias por la exclusión de indoamerica (Latinoamérica) de una justa política exterior por parte de la potencia norteamericana.
Los latinos en EU deben saber, como algunos sabemos en América Latina, que el otro eje que invadirá el señor Bush será Panamá-Colombia-Venezuela por razones obvias de intereses estratégicos económico-políticos. Paralelamente, continuará socavando la integración que incluye Brasil-Argentina-Ecuador.
De los países europeos no podemos esperar mucho. Su grupo defiende sus intereses y en su mayoría considera que América Latina es un latifundio de EU. Si nos quieren ayudar, deberían empezar a pagarnos por todas las riquezas que nos saquearon durante la conquista y la colonia. Lo mismo deberían hacer con Africa y Asia. Deben parar la hipocresía.
Los panameños debemos estar conscientes que las ridículas ayuda que nos da el gobierno norteamericano no son más que argucias para protegerse asimismo y para tratar de ocultar los deberes que, en justicia, debe cumplir limpiando los polígonos que usó en nuestro país. Esa, su basura contaminante que nos es causa de muerte, no permite el crecimiento económico panameño al no poder usar esas miles de hectáreas de nuestro territorio. Limpiarnos de su basura es su deber para con este pequeño país que, impotente, le permitió tantos abusos. Los panameños debemos reclamar -y ojalá este gobierno se atreva- las indemnizaciones por las "sanciones" económicas previas a la invasión, así como por la invasión criminal de que fuimos víctimas como parte de su estrategia global, usando como pretexto la captura de su empleado de la CIA, ese monstruo que ellos crearon, amamantaron y sostuvieron en el poder reconociéndole todos sus presidentes de a dedo: Manual A. Noriega.
Debemos estar claros en que, de darse una reelección en Estados Unidos, sería lo más nefasto que podría pasar y que nuestro pueblo pagaría una cuota de sacrificio que haría más pesada la que ya estamos viviendo.
Investigaciones realizadas por periodistas norteamericanos han comprobado que desde el abuelo del señor Bush, esta familia se ha enriquecido de la manera más perversa y engañosa. Su abuelo creó la empresa ARBUSTO, en Arabia Saudita, en sociedad con la familia Bin Laden y desde entonces siguen siendo socios en muchas empresas petroleras, de la construcción y otras camufladas. El ingreso a la CIA del padre y expresidente George Bush, no fue casual, señalan las investigaciones periodísticas (Bush, Bin Laden, enemigos íntimos).
A todos cuantos estábamos, y estamos, convencidos que la guerra en Irak es ilegal, inmoral e injusta, como dijo el Papa del Vaticano, hemos ratificado que las causas con las que trataron de justificar esta barbarie y que no era más que la continuación de la guerra en Afganistán por la posesión de riquezas, no existían, y que el mundo es hoy más inseguro, más sufrido y más pobre dado que la falta del petróleo iraquí en el mercado mundial, aunado a la expectativas derivadas de la política del miedo, han trastocado la economía mundial.
El supuesto "Eje del Mal" que mencionaba el actual Presidente de Estados Unidos (EU) no es más que su eje de mayor enriquecimiento y el de sus socios, los señores D. Cheney y D. Runsfeld, entre otros.
Los norteamericanos tienen no sólo el deber cívico de escoger al mejor sino el deber moral de tratar de rescatar al mundo del caos económico, del asesinato en masa, de la sucia guerra preventiva y de la paranoia religiosa que tiene su cabeza en el gobierno de EU.
Los latinos con derecho al voto en EU deben, con mayor razón, estar claros en lo que significaría para nuestros países reelegir a este fraudulento presidente. Ellos saben de la agudización de nuestras penurias por la exclusión de indoamerica (Latinoamérica) de una justa política exterior por parte de la potencia norteamericana.
Los latinos en EU deben saber, como algunos sabemos en América Latina, que el otro eje que invadirá el señor Bush será Panamá-Colombia-Venezuela por razones obvias de intereses estratégicos económico-políticos. Paralelamente, continuará socavando la integración que incluye Brasil-Argentina-Ecuador.
De los países europeos no podemos esperar mucho. Su grupo defiende sus intereses y en su mayoría considera que América Latina es un latifundio de EU. Si nos quieren ayudar, deberían empezar a pagarnos por todas las riquezas que nos saquearon durante la conquista y la colonia. Lo mismo deberían hacer con Africa y Asia. Deben parar la hipocresía.
Los panameños debemos estar conscientes que las ridículas ayuda que nos da el gobierno norteamericano no son más que argucias para protegerse asimismo y para tratar de ocultar los deberes que, en justicia, debe cumplir limpiando los polígonos que usó en nuestro país. Esa, su basura contaminante que nos es causa de muerte, no permite el crecimiento económico panameño al no poder usar esas miles de hectáreas de nuestro territorio. Limpiarnos de su basura es su deber para con este pequeño país que, impotente, le permitió tantos abusos. Los panameños debemos reclamar -y ojalá este gobierno se atreva- las indemnizaciones por las "sanciones" económicas previas a la invasión, así como por la invasión criminal de que fuimos víctimas como parte de su estrategia global, usando como pretexto la captura de su empleado de la CIA, ese monstruo que ellos crearon, amamantaron y sostuvieron en el poder reconociéndole todos sus presidentes de a dedo: Manual A. Noriega.
Debemos estar claros en que, de darse una reelección en Estados Unidos, sería lo más nefasto que podría pasar y que nuestro pueblo pagaría una cuota de sacrificio que haría más pesada la que ya estamos viviendo.