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Una reflexión


Al culminar este año, se hace necesario hacer un alto para reflexionar lo bueno y malo que ha sido el mismo para hombres y mujeres. De mi parte debo dar gracias a Dios por permitir que pueda despedir este año y dar la bienvenida al nuevo.
Este servidor, como otros, fue víctima de la violencia que hay en las calles de la ciudad: herido de bala por dos asaltantes hace seis meses. Violencia ésta que puede ser generada, según los entendidos, de los desajustes sociales de un país. En el caso de Panamá, me atrevo a decir que es producto, también, del lastre dejado por el gorilismo panameño y que han heredado los gobiernos democráticos desde 1989. Aunado a dicha situación está la política neoliberal emprendida por el mundo actual y que ha tenido únicamente éxito en los países desarrollados y no así en los subdesarrollados que no salen del cerco de pobreza y marginación que los embarga.
Esta recaída involuntaria, me permitió medir lo provechoso que ha sido la vida: sus beneficios y logros. Superada la crisis presencial, dispuse desarrollar, con ahínco, algunos proyectos que dieron, están y darán extraordinarios resultados. Todo es cuestión de decisión y perseverancia. Como lo dice la empresa privada con su campaña alentadora y estimulante: "Panamá sí puede si tú quieres".
Los indicadores económicos, que no fallan, indican un desolador panorama para el 2002 como producto de la recesión existente y que se agudizará más tras el ataque terrorista del 11 de septiembre.
Me queda por decir de esta breve y abrumada reflexión, rogar a Dios que el nuevo año sea más promisorio para los panameños y el mundo; que la sensatez y sabiduría sean la piedra angular para enfrentar con brillantez los problemas que aquejan a este maravilloso país. A todos ¡Feliz año 2002!.

101 años de Panamá América

 
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