Una renuncia ocasionada por la desilusión
Samuel Lewis Navarro, mi sobrino, por quien siento mucho afecto y que admiro por todas las virtudes que adornan su personalidad, es uno de los jóvenes que con gran entusiasmo se iniciaron en la política a principios de la década pasada. Fue, al igual que otros muchos de su edad, un idealista. Creía que el abstencionismo del pasado debía ser superado y que constituía una obligación de su generación participar en la orientación política de los partidos para darle a estos un enfoque totalmente distinto del que era ya tradicional.
Renuncia hoy, con desilusión, a continuar en sus nobles objetivos y se separa de la Vice Presidencia del partido, que con su esfuerzo contribuyó a fortalecer. Piensa, en su carta de renuncia, que el interés y el egoísmo personal con sus prebendas prevalecen sobre las ideas y los valores morales. No desea, se colige, ser cómplice de una situación que impide el alcanzar los objetivos renovadores por los cuales luchó.
Con su actitud, pierde la juventud una unidad muy valiosa en la tarea de construir un partido de nuevo estilo para impulsar los cambios que nuestro país y nuestro sistema democrático requieren. Es la juventud, esa generación no empañada con prácticas del pasado, donde debe estar cimentada la recuperación de los valores para lograr el fortalecimiento de una nación que busca afanosamente sustentarse en sus principios morales.
Al igual que Samuel, muchos de su misma edad, después de casi dos generaciones de estar proscritos de toda actividad partidista, con entusiasmo y bríos se dedicaron a construir nuestra nueva democracia. Le dieron a la actividad partidista un aire fresco, remozado, con nuevos estilos y objetivos claros y superiores.
Samuel contribuyó a elaborar los 7 grandes retos que constituyeron la razón de ser de Solidaridad.
Consolidación del proceso democrático y la reconciliación de todos los sectores nacionales.
Preparación y puesta en ejecución, con amplia y real participación popular, de un plan nacional de desarrollo que se asiente en un proyecto nacional viable y que asegure el mejoramiento real de la calidad de vida de los panameños, la generación masiva de empleo y la creación permanente de riqueza que se distribuya de forma más equitativa con conciencia social y en toda la geografía nacional.
Establecimiento de un programa prioritario para atacar, en su base, los problemas actuales de la desnutrición infantil, de una seguridad social insuficiente, de unos servicios sociales de salud deteriorados y especialmente de un sistema educativo que habrá que transformar radicalmente para cambiar las mentalidades negativas y arcaicas.
Fortalecimiento y modernización de las instituciones públicas para que sean modelo de eficiencia y sus miembros cultiven las virtudes de la honestidad y la conciencia de la preeminencia de los intereses nacionales sobre los personales o particulares.
Establecimiento de una guerra frontal contra la delincuencia, el narcotráfico, la injusticia y la corrupción, en particular la gubernamental.
Reafirmación de la identidad nacional, promoción de los valores panameños, respeto de la singularidad de las minorías étnicas y culturales.
Establecimiento de una política internacional que defienda los intereses nacionales y consolide nuestros lazos de amistad con los pueblos y los países basados en el respeto mutuo con todos los Estados de la comunidad de naciones.
Confiamos que la actitud de Samuel Lewis Navarro sea un paréntesis de corta duración, porque no sólo el Partido Solidaridad, sino el país necesitan de su talento y dedicación en el logro de las metas que anhelamos:
Un Panamá más próspero para todos, con una efectiva y verdadera justicia social, con la erradicación de todo tipo de corrupción y con un sistema democrático cada vez más fortalecido.
El futuro es de los jóvenes y ellos, al igual que nosotros lo hicimos en nuestra oportunidad, tienen un deber que cumplir y Samuel no puede hacer otra cosa.
Renuncia hoy, con desilusión, a continuar en sus nobles objetivos y se separa de la Vice Presidencia del partido, que con su esfuerzo contribuyó a fortalecer. Piensa, en su carta de renuncia, que el interés y el egoísmo personal con sus prebendas prevalecen sobre las ideas y los valores morales. No desea, se colige, ser cómplice de una situación que impide el alcanzar los objetivos renovadores por los cuales luchó.
Con su actitud, pierde la juventud una unidad muy valiosa en la tarea de construir un partido de nuevo estilo para impulsar los cambios que nuestro país y nuestro sistema democrático requieren. Es la juventud, esa generación no empañada con prácticas del pasado, donde debe estar cimentada la recuperación de los valores para lograr el fortalecimiento de una nación que busca afanosamente sustentarse en sus principios morales.
Al igual que Samuel, muchos de su misma edad, después de casi dos generaciones de estar proscritos de toda actividad partidista, con entusiasmo y bríos se dedicaron a construir nuestra nueva democracia. Le dieron a la actividad partidista un aire fresco, remozado, con nuevos estilos y objetivos claros y superiores.
Samuel contribuyó a elaborar los 7 grandes retos que constituyeron la razón de ser de Solidaridad.
Consolidación del proceso democrático y la reconciliación de todos los sectores nacionales.
Preparación y puesta en ejecución, con amplia y real participación popular, de un plan nacional de desarrollo que se asiente en un proyecto nacional viable y que asegure el mejoramiento real de la calidad de vida de los panameños, la generación masiva de empleo y la creación permanente de riqueza que se distribuya de forma más equitativa con conciencia social y en toda la geografía nacional.
Establecimiento de un programa prioritario para atacar, en su base, los problemas actuales de la desnutrición infantil, de una seguridad social insuficiente, de unos servicios sociales de salud deteriorados y especialmente de un sistema educativo que habrá que transformar radicalmente para cambiar las mentalidades negativas y arcaicas.
Fortalecimiento y modernización de las instituciones públicas para que sean modelo de eficiencia y sus miembros cultiven las virtudes de la honestidad y la conciencia de la preeminencia de los intereses nacionales sobre los personales o particulares.
Establecimiento de una guerra frontal contra la delincuencia, el narcotráfico, la injusticia y la corrupción, en particular la gubernamental.
Reafirmación de la identidad nacional, promoción de los valores panameños, respeto de la singularidad de las minorías étnicas y culturales.
Establecimiento de una política internacional que defienda los intereses nacionales y consolide nuestros lazos de amistad con los pueblos y los países basados en el respeto mutuo con todos los Estados de la comunidad de naciones.
Confiamos que la actitud de Samuel Lewis Navarro sea un paréntesis de corta duración, porque no sólo el Partido Solidaridad, sino el país necesitan de su talento y dedicación en el logro de las metas que anhelamos:
Un Panamá más próspero para todos, con una efectiva y verdadera justicia social, con la erradicación de todo tipo de corrupción y con un sistema democrático cada vez más fortalecido.
El futuro es de los jóvenes y ellos, al igual que nosotros lo hicimos en nuestra oportunidad, tienen un deber que cumplir y Samuel no puede hacer otra cosa.