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Una salida honrosa


¿Cuál es entonces la función del director de Políticas Públicas del MEF, que gana la módica suma de B/. 5 mil mensuales?
Evito hacer referencia personal cuando analizo escritos ajenos, al punto que ni siquiera menciono nombre ni apellido de quienes opino.
Analizo directamente las citas y jamás utilizo adjetivos peyorativos. Pero al señalar David Saied que no tengo suficientes argumentos para rebatir intelectualmente y con altura las opiniones contrarias, sino que me dedico a atacar personalmente o a recalcar absurdos, voy a referirme a su reciente escrito titulado "A mis amigos Julio y Javier" publicado recientemente en un medio escrito de la localidad.
Para justificar su aparente inoperancia como servidor público por lograr que su gobierno elimine los subsidios y canonjías de algunos empresarios que tanto critica, dice David Saied que el cargo que ostenta en el MEF "no es de primer nivel y no (le) permite determinar qué se cambia y qué no se cambia dentro de la forma de trabajar del Estado". Destaca que "apenas (tiene) un puesto para asesorar a un nivel de un ministerio de los tantos que existen". Agrega que está "a un nivel más bajo que un viceministro", por lo cual no está en posición de "cambiar el rumbo y la dirección del país".
Cuando pruebo con sus propias palabras que trabaja para un gobierno que aumentó impuestos, habiendo él criticado esta misma situación al gobierno anterior, destaca que critico "sus aparentes cambios de postura citando artículos viejos, en vista de que no están acordes con las políticas actuales". Luego afirma que no ha cambiado de opinión y que se mantiene en sus posturas, pero que no tiene el nivel suficiente "para determinar el curso de acción ni los proyectos de ley que el Ejecutivo lleva a la Asamblea".
La pregunta que me hago ahora es la siguiente: ¿Cuál es entonces la función del Director de Políticas Públicas del MEF, que encima de todo gana la módica suma de cinco mil balboas mensuales?
Indica que le parece poco probable que yo no esté consciente de los niveles de mando y la estructura jerárquica del sector público. Para aclararle a David, jamás he sido funcionario o lo que es igual, nunca he recibido un solo centavo del erario, a diferencia de quienes permanentemente se jactan de "servir a la patria"; a pesar de que sus opiniones personales en aras de la libertad de expresión, son contrarias a la opinión del gobierno al cual le sirven o asesoran (vaya paradoja), y que encima de todo no les hacen caso (como le sucede a David).
Saliéndose completamente de contexto, compara su posición en cierta medida, con la de mi hermano Adolfo Linares, viceministro de Educación del gobierno anterior, quien al igual que él, en su opinión, deseaba muchos cambios que no se lograron; y que sus cargos no implicaban que todas las cosas que hicieron o no hicieron sus gobiernos, fueron por culpa de ellos. Tal vez la diferencia estriba en que siendo David asesor del Ministerio cuyas metas específicas son reducir la pobreza y mejorar la distribución del ingreso, desarrollar una política de crecimiento económico para la generación de empleos, sanear las finanzas públicas y desarrollar el capital humano, resulta inconcebible que públicamente haya criticado lo que a él compete, por lo menos, tratar de solucionar.
Por todo lo anterior y reciprocando la amistad de juventud, respeto y aprecio que afirma siempre haber tenido por mi persona, solo me resta sugerirle la única actitud honrosa que le queda como funcionario público: su renuncia.
(* Decana de la Facultad de Enfermería de la Universidad de Panamá)

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