Una sociedad sin rumbo y liderazgo
Tal vez le estamos pidiendo peras al olmo y no nos damos cuenta que el gobierno no tiene liderazgo nacional. Lo anterior puede resultar peligroso, ya que podría propiciar un escenario o coyuntura en donde el debate giraría en torno a la institucionalidad y en lo específico, la gobernabilidad. Insisto en denunciar que los actuales inquilinos de palacio, subestiman el calado y profundidad de la crisis económica social. Si por los lados de la sociedad política las cosas no andan bien, un tanto también se puede decir de la sociedad civil. Esta enfrenta serios problemas de atomización y fragmentación. Los empresarios y los capitalistas se han quedado sin un proyecto claro que los reunifique y el bloque social popular, no tiene dirección o vanguardia concertada que le dé coherencia y sentido estratégico a sus luchas.
Resumiendo, el país adolece de un eficaz liderazgo nacional, que lo enrumbe por los senderos del progreso y desarrollo.
En la terminología gramsciana, diríamos que transitamos por una especie de equilibrio inestable que pudiera resultar catastrófico. Ningún sector, alianza o bloque social logra afianzar una clara hegemonía político-social y económica. ¿Qué nos depara el futuro inmediato? No lo sabemos con precisión.
Sin embargo, lo que sí podemos vislumbrar es que la realidad descrita, de no revertirse, servirá de corolario para la aparición de opciones diversas, que van desde las autoridades (no deseadas), las mesiánicas o las socialmente concertadas en un marco de democracia ampliada y participativa.
Resumiendo, el país adolece de un eficaz liderazgo nacional, que lo enrumbe por los senderos del progreso y desarrollo.
En la terminología gramsciana, diríamos que transitamos por una especie de equilibrio inestable que pudiera resultar catastrófico. Ningún sector, alianza o bloque social logra afianzar una clara hegemonía político-social y económica. ¿Qué nos depara el futuro inmediato? No lo sabemos con precisión.
Sin embargo, lo que sí podemos vislumbrar es que la realidad descrita, de no revertirse, servirá de corolario para la aparición de opciones diversas, que van desde las autoridades (no deseadas), las mesiánicas o las socialmente concertadas en un marco de democracia ampliada y participativa.