¿Una sola papeleta?
PARECE que aquí, en Panamá, ocurren las cosas más geniales y más despampanantes que pueden darse, en la historia de la humanidad. Ya era tiempo de que, entre nosotros, en donde nada se reconoce, se está reconociendo algo. Y se trata de la genial idea que se le ocurrió a alguien, en el sentido de que para el referéndum próximo, "con un término tan largo como el del mínimo constitucional de tres meses", sólo hubiera una papeleta, pero con los dos colores de gran distinción, para diferenciar el voto NO, del voto SI, en una sola papeleta.
A quien tal idea se le viene al cacumen, debió haber llevado tan genial y fecunda idea al museo más importante del universo, para que allí constara la genialidad a que nos referimos. Pero nada semejante ha ocurrido, porque todavía se ignora, entre nosotros, a quién se le vino, tan privilegiadamente, esa idea de una sola papeleta, que incluyera en el mismo documento los dos colores, verde para el Sí y rojo para el No, separados únicamente por sus colores respectivos, y desde luego, los dos colores en el mismo documento, y los dos monosílabos en sus respectivos espacios de la solitaria y única papeleta, como si fuera lo más original y despampanantes (ya lo dijimos), de la historia de la humanidad, "por los siglos de los siglos".
Mas ha ocurrido que al dueño de tan estrambótica idea no se le ha ocurrido hacerle la condigna propaganda a su descubrimiento o invención, ya que no se trata del descubrimiento de América, en 1492, sino que parece que el autor es persona muy ajena a cualquier genialidad, ni ha querido el reconocimiento que le tienen guardado en la Autoridad el Canal (ACP), que es la que paga todas las ideas geniales, de todos los descubrimientos históricos, sobre todo si es para el referéndum.
No obstante, algunas cosillas se trae la ocurrencia de la sola "papeletaria", unidos el Sí y el No, como por una especie de cordón umbilical tan inteligente como invisible, para que el votante, cualquiera sea su coeficiente mental, pueda hacer su selección histórica de la papeleta, unidos el Sí y el No, sin error alguno. Por ejemplo, como la ley nos impone el trabajo de marcar el voto válido seleccionado, ya sea el No, ya fuera el Sí, parece que no habrá la posibilidad del más mínimo error en esa selección. Mas si el votante se pone nervioso, y pasa un poco su raya, su gancho o su seña de selección, arriba o abajo, al lado derecho o al izquierdo, lo que pone en duda cómo ha querido votar. La genialidad de los diputados no ha dado un solo indicio de cómo se resuelve tan ejemplar situación (porque se trata nada más que de un hipotético ejemplo).
La Ley del Referéndum guarda silencio sobre tal particular, pero a lo mejor a la mayoría de jurados se le ocurre, que en cualquier caso suscitado por causa de que se optó "por una sola papeleta", que la simple mayoría de la Mesa ordene que se convoque al genio que "triunfó" con esa idea, para que él descubra cuál fue la intención del votante, con lo cual ese genio se millonizará ese día del celebérrimo referéndum, e irá por todas las mesas, resolviendo los problemas creados por su genialidad. Estamos seguros de que no habrá la menor duda, en la Directiva de la Autoridad del Canal, para que se haga el pago inflado que ha promovido la solución de una sola papeleta, para el votante y para dos colores distintos.
Sin embargo, a cualquier "idiota" se le ocurre que si son dos papeletas diferentes, con dos colores distintos, no habrá la menor confusión, y cuando el votante escoja una de las dos papeletas, distinguido el voto por el simple color, y no por lectura alguna, no podrá haber confusiones de ninguna clase, salvo la del "idiota" que se pone nervioso y por azar escoja la que no quería. Rogamos al lector que él mismo se diga, cuándo podrá haber fraude y cuándo no podrá haber fraude, descontado el que se haga por la mayoría de la Mesa, discutiendo sobre el gancho para arriba o para abajo, o cosa parecida que tenga la papeleta "siamés", con el Sí y con el No.
A quien tal idea se le viene al cacumen, debió haber llevado tan genial y fecunda idea al museo más importante del universo, para que allí constara la genialidad a que nos referimos. Pero nada semejante ha ocurrido, porque todavía se ignora, entre nosotros, a quién se le vino, tan privilegiadamente, esa idea de una sola papeleta, que incluyera en el mismo documento los dos colores, verde para el Sí y rojo para el No, separados únicamente por sus colores respectivos, y desde luego, los dos colores en el mismo documento, y los dos monosílabos en sus respectivos espacios de la solitaria y única papeleta, como si fuera lo más original y despampanantes (ya lo dijimos), de la historia de la humanidad, "por los siglos de los siglos".
Mas ha ocurrido que al dueño de tan estrambótica idea no se le ha ocurrido hacerle la condigna propaganda a su descubrimiento o invención, ya que no se trata del descubrimiento de América, en 1492, sino que parece que el autor es persona muy ajena a cualquier genialidad, ni ha querido el reconocimiento que le tienen guardado en la Autoridad el Canal (ACP), que es la que paga todas las ideas geniales, de todos los descubrimientos históricos, sobre todo si es para el referéndum.
No obstante, algunas cosillas se trae la ocurrencia de la sola "papeletaria", unidos el Sí y el No, como por una especie de cordón umbilical tan inteligente como invisible, para que el votante, cualquiera sea su coeficiente mental, pueda hacer su selección histórica de la papeleta, unidos el Sí y el No, sin error alguno. Por ejemplo, como la ley nos impone el trabajo de marcar el voto válido seleccionado, ya sea el No, ya fuera el Sí, parece que no habrá la posibilidad del más mínimo error en esa selección. Mas si el votante se pone nervioso, y pasa un poco su raya, su gancho o su seña de selección, arriba o abajo, al lado derecho o al izquierdo, lo que pone en duda cómo ha querido votar. La genialidad de los diputados no ha dado un solo indicio de cómo se resuelve tan ejemplar situación (porque se trata nada más que de un hipotético ejemplo).
La Ley del Referéndum guarda silencio sobre tal particular, pero a lo mejor a la mayoría de jurados se le ocurre, que en cualquier caso suscitado por causa de que se optó "por una sola papeleta", que la simple mayoría de la Mesa ordene que se convoque al genio que "triunfó" con esa idea, para que él descubra cuál fue la intención del votante, con lo cual ese genio se millonizará ese día del celebérrimo referéndum, e irá por todas las mesas, resolviendo los problemas creados por su genialidad. Estamos seguros de que no habrá la menor duda, en la Directiva de la Autoridad del Canal, para que se haga el pago inflado que ha promovido la solución de una sola papeleta, para el votante y para dos colores distintos.
Sin embargo, a cualquier "idiota" se le ocurre que si son dos papeletas diferentes, con dos colores distintos, no habrá la menor confusión, y cuando el votante escoja una de las dos papeletas, distinguido el voto por el simple color, y no por lectura alguna, no podrá haber confusiones de ninguna clase, salvo la del "idiota" que se pone nervioso y por azar escoja la que no quería. Rogamos al lector que él mismo se diga, cuándo podrá haber fraude y cuándo no podrá haber fraude, descontado el que se haga por la mayoría de la Mesa, discutiendo sobre el gancho para arriba o para abajo, o cosa parecida que tenga la papeleta "siamés", con el Sí y con el No.