Una transición transparente
“Una transición es la acción de pasar de un modo de ser o estar a otro muy distinto del anterior. Representa un cambio de un estado a otro”. En Panamá estamos, actualmente, en un proceso de transición, mediante el cual el gobierno que preside Martín Torrijos Espino, informa al presidente entrante, Ricardo Martinelli, sobre la realidad nacional durante su mandato en los aspectos de educación, salud, vivienda, economía, justicia y otros más que completan la vida del país.
Esa transición debe ser responsable, honesta, respetuosa de los intereses populares; en ella no debe haber mentiras, debe ser transparente y cierta, de tal manera que las informaciones que emanen del gobierno saliente a través de sus instituciones, representen un punto de partida valioso para que la próxima administración pueda orientar su labor en beneficio de todos los panameños en base a la verdad.
Los funcionarios que trabajen en esta etapa de gran importancia para el futuro nacional tienen el deber patriótico de señalar las cosas buenas y los errores de la actual administración y el régimen entrante valorar ese informe, responsablemente, para dar continuidad a las obras de aliento y dar respuesta a miles de panameños que se quedaron esperando el cumplimiento de las promesas de la patria nueva.
El primero de julio, el presidente Martinelli tendrá en sus manos este documento de transición y de inmediato debe iniciar con sus más cercanos colaboradores y funcionarios, el cambio que ha venido preconizando a lo largo y a lo ancho de la nación.
No han faltado los cuestionamientos a algunas designaciones de la Alianza. Manifiestan su enojo e inconformidad, porque, no todos, llenan las aspiraciones del pueblo, sobre todo en educación, Policía Nacional, Aduanas, y MIDES. Yo creo que hay que esperar el desempeño de estos panameños frente a sus responsabilidades para luego evaluarlos.
Seguimos pensando en que la Alianza Triunfadora no será capaz de engañar a una nación que como un solo haz de voluntades, puso el poder en manos de Ricardo Martinelli.
Los retos son de gran envergadura como la impunidad, la mora judicial, la educación, la salud, la falta de seguridad, la corrupción y, para enfrentarlos, es necesaria la participación de todos los que queremos a este suelo.