Una tregua entre vecinos
Hay que ser optimista para caracterizar a los apretones de mano y a las palmaditas en la espalda que los presidentes de Colombia, Ecuador, Nicaragua y Venezuela se dieron hace unas semanas en la reunión del Grupo de Río en Santo Domingo como garantía de una paz duradera entre sus gobiernos. Leonel Fernández, el mandatario anfitrión, obtuvo de sus pares Uribe, Correa, Ortega y Chávez un compromiso apaciguador que dejó sepultado en tierra quisqueyana a lo más negativo de su reciente antagonismo. No así quedaron las causas de conflicto entre los cuatro gobernantes, amenazas latentes que por antipatía personal se mantienen intactas a lo largo de extensas fronteras comunes.
Los actos posteriores de la OEA en Washington tampoco parecen haber tomado en cuenta que la guerrilla colombiana fue y seguirá siendo ajena a todo lo acordado. Nada la obliga a suspender acciones extremistas en Colombia o en el territorio de sus vecinos. Futuras respuestas militares del gobierno colombiano pueden convertirse en chispas a encender una nueva mecha de conmoción regional.
En el marco de esta crisis también se discutieron controversias que si bien alejadas de las selvas y montañas de actividad guerrillera, representan a otras chispas en potencia. Una es la interpretación de la sentencia sobre jurisdicción dictada por la Corte Internacional de Justicia (CIJ) en la disputa territorial y marítima entre Colombia y Nicaragua. En Santo Domingo el presidente nicaragüense dedicó buena parte de su discurso a denunciar lo que considera ser el incumplimiento de Colombia, exigiéndole el libre acceso y derecho de pesca a las embarcaciones nicas en aguas al este del meridiano 82.
La CIJ mantuvo en su sentencia que el meridiano 82 no corresponde a una "frontera marítima general" entre Colombia y Nicaragua. Sin embargo, reconoció que el meridiano 82 sí es el límite occidental del archipiélago colombiano de San Andrés. Pero como ambos países nunca han definido cuáles son todas las islas, islotes y cayos que comprenden este archipiélago, esa tarea pendiente quedó en manos de la CIJ.
Lo que la CIJ eventualmente decidirá en su sentencia de fondo es hasta qué puntos al norte y al sur del meridiano 82 se extiende parte de la frontera marítima colombo-nicaragüense. Por tanto, mientras la decisión tiene lugar en La Haya, deberá respetarse el status quo en el Mar Caribe, evitando reavivar conflictos fronterizos que luego de estallar sean mucho más difíciles de superar que los ahora apaciguados en Santo Domingo y Washington.