Una universidad capaz de enfrentar los retos
Recientemente se aprobó una nueva Ley para la Universidad de Panamá, la cual esperamos que no se trate sólo de cambios superficiales, sino de darle la capacidad de enfrentar los serios retos que nos imponen los tiempos. Entre ellos, en el campo de la informática.
En realidad, estamos inmersos en una revolución informática que bien podría equipararse con la Revolución Industrial en su impacto y consecuencias de largo alcance. Al toque de una tecla podemos tener acceso a más información de la que podamos absorber de cualquier tema. Aun cuando es cierto que la atención a los detalles es una medida de excelencia profesional, también lo es que una sobrecarga de datos no digeridos es una receta segura a un bloqueo mental. La situación se complica aún más por el hecho de que la actual explosión de información está acompañada de sus propias trampas, en particular información inflada, información falsificada y obsolescencia.
Bajo esas circunstancias, las universidades tienen la tarea de darnos no sólo entrenamiento, sino educación; no solo educación, sino cultura, y no solo información sino conocimiento debidamente destilado para proteger nuestra sociedad contra información falsificada, disfrazada de conocimiento y contra el riesgo de perecer ahogados con trivialidades, y así paralizar nuestras opciones y manipular las instituciones fundamentales que son tan necesarias en una sociedad libre y abierta. Esta no es una tarea fácil, porque en adición a la explosión de información y conocimiento, también enfrentamos niveles peligrosos de fragmentación de conocimientos que nos son dictados por los avances de la ciencia, del aprendizaje y del conocimiento de ciencias o letras. Como consecuencia, tenemos más científicos y hombres y mujeres profesionales, pero menos cultura. La universidad que debería incorporar la unidad del conocimiento se ha convertido intelectualmente en una multiversidad; el concepto de una persona educada y culta ha sido fragmentado.
Hoy, el dilema de las universidades y los colegios modernos es que la cantidad de lo que se debe enseñar no se ha duplicado, sino triplicado; pero el tiempo en que deban hacerlo, permanece igual que antes. Sencillamente, existen demasiados datos, teorías, temas y especializaciones, para permitir ordenar todo el sistema dentro de una jerarquización aceptable. Por ello, las facultades de las universidades están confrontadas con difíciles opciones en el logro de un equilibrio entre análisis y síntesis, metodología y el valor relativo del contenido del curso. Las universidades enfrentan el reto de resintetizar el conocimiento compartamentalizado en campos separados promoviendo la interacción y la investigación productiva, y la enseñanza de colaboración entre los que enseñan las disciplinas y quienes la practican. Nuestra edad de excesiva especialización y fragmentación del conocimiento no recomienda que abandonemos la especialización. El remedio es una síntesis: la fusión de particularidades. Si en algún momento el mundo necesita de una visión ancha y de larga perspectiva es, seguramente, ahora. Si alguna vez el peligro de que una visión profesional estrecha hiciera a la gente insensible a las necesidades de todo lo que está fuera de su caparazón profesional particular, ese peligro esta presente ahora.
Nos estamos saturando de tecnócratas y "carreristas" de una clase y otra. Naturalmente, las destrezas especializadas son importantes. Tiene poco beneficio aprender que hay muchas cosas que arreglar en el mundo sin adquirir noción de cómo repararlo. Pero no hay mucho sentido en convertirse en un reparador bien especializado sin idea o convicción sobre lo que hay que reparar y por qué.
Para la directora ejecutiva de FANLYC, es una ilusión para estos pequeños pasear en lancha, porque cuando están hospitalizados en el Hospital del Niño observan la entrada y salida de las embarcaciones de la bahía.
El Club de Yates y Pesca es una institución sin fines de lucro que se inició en 1955 con la idea de reunir a personalidades que se dedicaban a las actividades marítimas. A través de los años también se han dedicado a actividades benéficas como las que realizan con FANLYC. Además han donado canastillas al Hospital Santo Tomás y apoyan al jóvenes que se atienden en el Instituto Nacional Oncológico.
En realidad, estamos inmersos en una revolución informática que bien podría equipararse con la Revolución Industrial en su impacto y consecuencias de largo alcance. Al toque de una tecla podemos tener acceso a más información de la que podamos absorber de cualquier tema. Aun cuando es cierto que la atención a los detalles es una medida de excelencia profesional, también lo es que una sobrecarga de datos no digeridos es una receta segura a un bloqueo mental. La situación se complica aún más por el hecho de que la actual explosión de información está acompañada de sus propias trampas, en particular información inflada, información falsificada y obsolescencia.
Bajo esas circunstancias, las universidades tienen la tarea de darnos no sólo entrenamiento, sino educación; no solo educación, sino cultura, y no solo información sino conocimiento debidamente destilado para proteger nuestra sociedad contra información falsificada, disfrazada de conocimiento y contra el riesgo de perecer ahogados con trivialidades, y así paralizar nuestras opciones y manipular las instituciones fundamentales que son tan necesarias en una sociedad libre y abierta. Esta no es una tarea fácil, porque en adición a la explosión de información y conocimiento, también enfrentamos niveles peligrosos de fragmentación de conocimientos que nos son dictados por los avances de la ciencia, del aprendizaje y del conocimiento de ciencias o letras. Como consecuencia, tenemos más científicos y hombres y mujeres profesionales, pero menos cultura. La universidad que debería incorporar la unidad del conocimiento se ha convertido intelectualmente en una multiversidad; el concepto de una persona educada y culta ha sido fragmentado.
Hoy, el dilema de las universidades y los colegios modernos es que la cantidad de lo que se debe enseñar no se ha duplicado, sino triplicado; pero el tiempo en que deban hacerlo, permanece igual que antes. Sencillamente, existen demasiados datos, teorías, temas y especializaciones, para permitir ordenar todo el sistema dentro de una jerarquización aceptable. Por ello, las facultades de las universidades están confrontadas con difíciles opciones en el logro de un equilibrio entre análisis y síntesis, metodología y el valor relativo del contenido del curso. Las universidades enfrentan el reto de resintetizar el conocimiento compartamentalizado en campos separados promoviendo la interacción y la investigación productiva, y la enseñanza de colaboración entre los que enseñan las disciplinas y quienes la practican. Nuestra edad de excesiva especialización y fragmentación del conocimiento no recomienda que abandonemos la especialización. El remedio es una síntesis: la fusión de particularidades. Si en algún momento el mundo necesita de una visión ancha y de larga perspectiva es, seguramente, ahora. Si alguna vez el peligro de que una visión profesional estrecha hiciera a la gente insensible a las necesidades de todo lo que está fuera de su caparazón profesional particular, ese peligro esta presente ahora.
Nos estamos saturando de tecnócratas y "carreristas" de una clase y otra. Naturalmente, las destrezas especializadas son importantes. Tiene poco beneficio aprender que hay muchas cosas que arreglar en el mundo sin adquirir noción de cómo repararlo. Pero no hay mucho sentido en convertirse en un reparador bien especializado sin idea o convicción sobre lo que hay que reparar y por qué.
Para la directora ejecutiva de FANLYC, es una ilusión para estos pequeños pasear en lancha, porque cuando están hospitalizados en el Hospital del Niño observan la entrada y salida de las embarcaciones de la bahía.
El Club de Yates y Pesca es una institución sin fines de lucro que se inició en 1955 con la idea de reunir a personalidades que se dedicaban a las actividades marítimas. A través de los años también se han dedicado a actividades benéficas como las que realizan con FANLYC. Además han donado canastillas al Hospital Santo Tomás y apoyan al jóvenes que se atienden en el Instituto Nacional Oncológico.