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Una verdad sobre las partidas circuitales


He tenido acceso a información sobre la distribución de partidas circuitales durante el período del presidente Guillermo Endara que sirve para explicar la continuada existencia de las partidas circuitales en la Asamblea.
Los lectores recordarán que, debido a las tretas de Noriega para asegurar la victoria de su candidato, Carlos Duque del PRD, el partido Arnulfista no pudo presentarse en las elecciones de 1989. Endara logró ser presidente gracias a que el PDC, Molirena y el Partido Liberal Auténtico lo postularon, junto con los candidatos a vicepresidente, Ricardo Arias Calderón y Billy Ford. El pueblo panameño, muy consciente de la treta Noriega-PRD, optó por votar en plancha por la Estrella Verde. Así logró el PDC obtener 28 curules en la Asamblea.
Sin embargo, la alianza arnulfista-PDC duró solamente un año, pues en abril de 1991 la coalición sufrió una estrepitosa escisión. Después de la salida del PDC de la coalición de gobierno, el oficialismo (Arnulfismo, Molirena y Liberal Auténtico) pactó con el PRD, el partido de la dictadura, para impedir que la Estrella Verde retuviera el control de la Asamblea. En septiembre de 1992, el oficialismo consiguió con el PRD los votos que necesitaba para elegir presidente a Lucas Zarak (arnulfista).
El último día de 1992, esa alianza aprobó el contrato-ley entre el Estado y la Refinería Panamá, que tantos inconvenientes ha causado al pueblo panameño. Correspondía también a la Asamblea examinar el Presupuesto General del Estado propuesto por el Ejecutivo. Pero, el oficialismo evitó que éste se discutiera en la Asamblea previendo que el PDC se opondría a un presupuesto que revivía la nefasta práctica de otorgar jugosas partidas circuitales a los legisladores que simpatizaban con el Gobierno y dejaba al PDC fuera del reparto de las comisiones. En consecuencia, el presupuesto preparado por el Ejecutivo entró en vigencia mediante una resolución del Consejo de Gabinete.
Según datos suministrados por la Contraloría General de la República, en el año pre-electoral de 1993 se asignó a los legisladores nada menos que B/. 85 millones de balboas en partidas circuitales. ¿Quiénes se beneficiaron de esta manipulación legislativa que revivía las partidas circuitales?
Se autorizó a Librado Montenegro (Molirena), presidente de la Comisión de Presupuesto, una partida de 3.7 millones de balboas. A Lucas Zarak se le autorizó 3.4 millones y a Mario Forero (Molirena), 3.5 millones. Se autorizó partidas superiores a 2 millones de balboas a Mario Boyd Galindo, Eliseo Alvarez, Gisela Chung, Miguel Cárdenas, Roberto Garibaldo, Leo González, Alberto Tadeo Ibáñez, Luis Narváez, Olmenares Quijano, Luis Benjamín Rosas, Olimpo Sáez y Héctor Crespo (Molirena); Arnulfo Escalona (Liberal Auténtico); Carlos Carrizo, Rolando Martinelli y Jilmer González (arnulfistas). Se asignó entre 1 y 2 millones a Arturo Vallarino y Alonso Fernández (Molirena), Herman Gnaegi y Marco Ameglio (Liberal Auténtico), Aurelio Alba y Francisco Artola (arnulfistas); y Benicio Robinson (PRD). De acuerdo con la misma información de la Contraloría, al resto de los legisladores se les asignó partidas muy inferiores. Algunos, como Gabriel Arosemena, Guillermo Cochez, Milton Henríquez y Keith Holder (PDC), recibieron nada, al menos según la Contraloría.
La suma gastada por iniciativa de los legisladores fue inferior a la autorizada en algunos casos sólo por la acción fiscalizadora de la Contraloría, dirigida por Rubén Darío Carles y José Chen Barría, quienes evitaron un escandaloso despilfarro de fondos públicos al no permitir que los legisladores manejaran ese dinero directamente como se dice sucedió bajo la presidencia de Pérez Balladares.
Como vemos, después de la invasión, los partidos Arnulfista, Molirena y Liberal Nacional revivieron las partidas circuitales. Es una desgracia para la Nación que esos partidos, supuestamente de oposición a la dictadura, dejaron pasar la oportunidad de adecentar al Organo Legislativo. No queda la menor duda de que la dictadura de los partidos instituida en la Asamblea con las partidas circuitales y las subvenciones a los partidos es un negociado en manos de una casta corrupta e inepta que se gasta millones del erario para mantenerse en el poder.
La ciudadanía tiene el derecho de sacudir las instituciones que sólo sirven para explotarlo hasta lograr la aprobación de una nueva Constitución, un nuevo Código Electoral, y un nuevo Reglamento Interno de la Asamblea que nos aparten del camino de la corruptela. El momento ha llegado, no de hacer una revolución, sino de reafirmar los derechos y el poder del pueblo panameño con amor patrio y valor.

101 años de Panamá América

 
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