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Una verdadera reforma universitaria


Los panameños debemos tomar conciencia de la grave situación de nuestra máxima Casa de Estudios Superiores y ofrecer nuestro mejor aporte para colocarla en la posición preponderante que debe ocupar en el país, rescatándola de los intereses creados de quienes se han enquistado nefastamente en profundas entrañas. Sería un grave desacierto histórico que permaneciéramos indolentes ante la crisis que la socava. La realidad intramuros es una complejidad de problemas concatenados tan finamente que no es factible resolver unos y soslayar otros. A todas luces es impostergable una verdadera reforma integral de la Universidad de Panamá.
La agobiante burocracia y la aguda crisis financiera que estrangula la institución, están correlacionados dramáticamente: la existencia de cinco vicerrectores, innecesarios, devengando salarios estratosféricos; asesores, directores, secretarias, trabajadores manuales, conductores, mensajeros, etc.; además del crecimiento irracional de las planillas como consecuencia de nombramientos y aumentos salariales arbitrarios, constituyen evidencias fehacientes del desgreño administrativo en esta importante dependencia educativa.
Una verdadera reforma universitaria tiene que enfocarse en erradicar semejante burocracia y asignar los recursos en donde deben estar: en la docencia, la investigación y la extensión, y no en salarios y actividades ineficientes, como reuniones semanales de los consejos académicos y administrativos, y de los del Consejo General Universitario, todas matizadas de un despliegue de politiquería tan improductiva como onerosa para la "Casa del Pueblo".
Una verdadera reforma tiene que execrar las cinco vicerrectorías y los consejos Académico y Administrativo y asignarle al CGU sólo la función de elaborar el Estatuto Universitario y mantenerse como instancia de apelación de las decisiones de los Consejos de Facultades, aglutinadas por afinidad en sus especialidades y del Consejo de CRU: Esta sugerencias fueron plasmadas por la AAPUDEP en su propuesta de Reforma Universitaria en 1990. Las facultades reagrupadas en secciones: ciencias de la salud, ciencias humanas, ciencias de la administración, ciencias naturales y exactas, ciencias de la jurisprudencia, por mencionar algunas, funcionarían con gran independencia de la Colina en la administración, de su presupuesto y de sus ineludibles funciones de docencia, investigación y extensión. Los CRU, reunidos bajo el Consejo de CRU, funcionarían con igual independencia. La Universidad requiere de esta descentralización para subsanar los males de la burocracia y lo irracional de su presupuesto.
Las elecciones universitarias. La "transitoria" Ley 6 de 1991, Orgánica de la Universidad de Panamá, fue el resultado de la presión del momento, cuando a pesar de haber diseñado una propuesta de reforma integral, nos vimos abocados a extraer de dicha propuesta sólo los aspectos referentes a elección del rector, decanos y directores de CRU, ante la inminente reelección del rector por un CGU tan "sumiso" como lo está el actual del rector de turno.
La aspiración del Movimiento Democratizador Universitario (MDU) de entonces fue la de quitarle al CGU el poder de elegir al rector y a éste de designar al resto de las autoridades y concederle a todos la oportunidad de participar en esta toma de decisión a través del voto ponderado para cada estamento universitario. Lamentablemente, la posteriores elecciones universitarias han demostrado una traición al espíritu del movimiento democratizador por algunos de sus prominentes miembros, quienes han contaminado ese proceso, desplegando grandes contiendas electorales, aquejadas de los conocidos vicios politiqueros, invirtiendo ingentes recursos financieros, socavando mortalmente los principios académicos que deben primar en la Casa de Méndez Pereira.
Para rescatar a la Universidad de Panamá de las garras de quienes tienen cautiva la reforma, deben incorporar la fase académica, que en su momento propusimos; pero que la premura ante la convocatoria de elecciones no fue posible establecer.
La Universidad de Panamá es de todos los panameños y no sólo de quienes la tienen cautiva bajo su monopolio, quienes jamás aplicarían las medidas que resolverían los problemas que la aquejan, por la conveniencia que representa el "status quo" a sus pretensiones personalistas.

101 años de Panamá América

 
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