Una visión que cumple diez años: no hay nada nuevo bajo el sol
Hace diez años, cuando el hoy director de la Caja del Seguro Social era ejecutivo de la empresa más grande de software, desde la Secretaría Nacional de Ciencia y Tecnología, propusimos una reconversión tecnológica de la administración del Estado, incluyendo la Caja del Seguro Social. Ambos coincidimos antes los medios para reseñar estas ideas que visualizábamos con las innovaciones disponibles entonces.
Una de estas ideas, y el director no me dejaría mentir, era utilizar las computadoras de mano o “Pocket PC” que más que agendas electrónicas eran computadoras con acceso inalámbrico para que los médicos al efectuar sus consultas y rondas clínicas, anotaran todos los datos en una cuadrícula digital a mano, y al pasar por el área de enfermeras se sincronizaban con la red de expedientes, y así, cuando el paciente regresaba a su lugar de residencia, un médico local podría acceder al expediente por Internet, incluso desde las Infoplazas en áreas remotas.
Me alegro que el director haya retomado esas ideas, que para entonces ya usaban una docena de hospitales universitarios en Estados Unidos y otro tanto en Europa. Hoy día tenemos computadoras de tableta o pizarra, que utilizo en la enseñanza, y que facilitarían a los médicos anotar y llevar las consultas, siempre que los documentos y formularios estén apropiadamente digitalizados para llenarlos, y sin tener que reaprender la rueda.
Hace diez años también habíamos instalado, con un puñado de valientes colaboradores y el apoyo del Ing. Sáez, las tres primeras Infoplazas: la primera en Pedasí, la segunda en Isla Colón en Bocas del Toro, y la tercera en Penonomé. Hitos que otros han querido borrar de la historia. Las Infoplazas habían sido concebidas dos años antes como franquicias de Internet-cafés para pequeños empresarios, pero fue nuestra concepción y recomendación a la Secretaría que fuera en su lugar un programa punta-de-lanza de desarrollo comunitario. Por primera vez centros comunitarios de acceso a Internet no serían simples Internet-cafés o una franquicia comercial, ni una iniciativa aislada de una ONG solitaria, sino una estrategia de Estado de tecnología de información para el desarrollo comunitario y se implementarían a nivel nacional con las comunidades.
En el plan de transformación del programa Infoplazas que fue aprobado por el Banco Interamericano de Desarrollo en enero del 2000, planteábamos tres aspectos. Las Infoplazas serían además de centros comunitarios de acceso a Internet, puntos de enlace acceso inalámbrico al puesto de policía, al puesto de salud o del seguro social, a la biblioteca, a la escuela, y al Tribunal Electoral durante las elecciones. La primera Infoplaza se instaló en una escuela: Plinio Moscoso de Pedasí. Segundo, los equipos tendrían tres a cinco años de garantía, para evitar equipos de baja calidad. Y tercero, las Infoplazas deberían soportar enlaces multicast para permitir vídeo-conferencias multipuntos, para capacitación continua de maestros, profesores, enfermeras, médicos, funcionarios, etc. Habían muchas cosas más en ese plan, pero un funcionario de jerarquía de una institución fiscalizadora dio al traste con esa visión, apoyado por elementos de la Secretaría que la tergiversaron, eliminando documentos, borrando nombres, replanteando planes sin visión, y luego traspasando esas ideas a entidades innecesarias, que hoy no han hecho nada nuevo que no hayamos planteado hace diez años.
Señor director Sáez-Llorens, usted tiene ahora la oportunidad de reivindicar todo aquello que planteamos hace diez años, para el beneficio no sólo de los asegurados, sino de todos los panameños.