Unas elecciones millonarias
Cuando el 2 de mayo de este año se elija al nuevo presidente de la República de Panamá se habra invertido más de 80 millones de balboas. Es ese el costo aproximado de la campaña electoral 2004, entre los subsidios pre y postelectorales.
Y es que a la hora de hablar de cifras no hay afirmaciones categóricas. La mayoría prefiere "estimar" para evitar errores.
"Entre 80 y 100 millones de balboas" dijeron algunos de los consultados. Lo cierto es que recién inició un año en el que se concretarán millonarias inversiones, si comparamos esta cantidad con los más de 100 millones de balboas que costará al Estado panameño el segundo puente sobre el Canal, "obra cumbre" del gobierno actual, que debe inaugurarse en agosto próximo.
Por su parte, los cuatro candidatos presidenciales del Arnulfismo, Revolucionario Democrático, Solidaridad y Cambio Democrático invertirían entre 7 y 10 millones de balboas.
La diferencia con la última contienda se sitúa por arriba de los 30 millones de balboas. Para 1994, cuando se alzó victoriosa la mandataria Mireya Moscoso, los gastos fueron por el orden de los 50 millones de balboas, con un total de 15,295 postulaciones, que este año aumentarán, pues al ser mayor la población en algunos circuitos, la ley electoral establece el nombramiento de más legisladores y representantes.
En este baile, al son de millones de balboas, la pregunta inevitable es: ¿cuánto dinero recibe cada partido político o qué hace con los fondos estatales?
Pues bien, el subsidio electoral directo otorgado por el Estado se divide en preelectoral y postelectoral; es decir un 40% de los fondos se otorgan antes de las elecciones y el otro 60% es pagadero culminado el proceso electoral trimestralmente durante los próximos cinco años.
La ley electoral establece que los subsidios electorales se otorgan en base al 1% del crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) del país, basándose en los resultados económicos que se reporten el año antes de efectuarse las elecciones.
Es decir, que para este período electoral, con un crecimiento aparente del PIB por encima del 2%, al cierre de este año fiscal, el subsidio electoral será de 20,038,330 balboas; es decir, casi cinco millones más que en las elecciones de 1999.
De este atractivo monto, el 40% equivalente a 8,015,332 balboas, se destina a los gastos preelectorales de los candidatos. De este porcentaje, el 10% es para postulaciones.
Lo que significa que 2,003,883 balboas serán repartidos en partes iguales entre los siete partidos políticos constituidos.
Esa fiesta política no sería tal sin los carteles y anuncios de candidatos y partidos distribuidos en diversos medios. De esos 40% citados antes, del que ya se conoció el destino de un 10%, el 30% restante, es decir los 6,011,499 balboas, se convierte en el pastel apetecible de las publicitarias.
Es importante resaltar que los candidatos independientes o de libre postulación también son beneficiados con el subsidio preelectoral con treinta centésimos de dólar por cada adherente inscrito, tal como indicó el magistrado presidente del Tribunal Electoral Eduardo Valdés Escoffery.
El subsidio postelectoral es distribuido entre los partidos y los candidatos de libre postulación que hayan sobrevivido luego de finalizadas las elecciones.
Este dinero se convierte en el presupuesto de los partidos políticos durante los próximos cinco años de período presidencial.
Para el 2004 el subsidio postelectoral está por el orden de los 12,022,998 balboas. Ese monto es repartido de acuerdo con la cantidad de votos presidenciales obtenidos y se les desembolsa en partidas trimestrales durante cinco años, comenzando desde el 1 de julio del 2004 hasta junio del 2009.
En este subsidio los candidatos independientes mantienen la ventaja sobre los partidos políticos, porque ellos reciben el dinero en un solo pago, culminado el proceso electoral, indicó Escoffery.
De acuerdo con la cantidad de votantes en los pasados comicios, los partidos políticos recibieron 8.88 balboas por cada voto a favor de su candidato.
Los legisladores no se quedan atrás cuando se trata de invertir en sus campañas. De acuerdo con datos de elecciones pasadas, éstos pueden llegar a gastar más de 250 mil balboas en ellas.
Lo anterior, sin embargo, va a depender mucho de la provincia y el circuito. La misma historia se repite en los demás candidatos a cargos de elección popular, ya que lo que invierten depende de la competencia y el lugar en el que se disputan el puesto. Por ejemplo, los candidatos a representantes gastan aproximadamente 10 mil balboas en sus campañas.
Y es que a la hora de hablar de cifras no hay afirmaciones categóricas. La mayoría prefiere "estimar" para evitar errores.
"Entre 80 y 100 millones de balboas" dijeron algunos de los consultados. Lo cierto es que recién inició un año en el que se concretarán millonarias inversiones, si comparamos esta cantidad con los más de 100 millones de balboas que costará al Estado panameño el segundo puente sobre el Canal, "obra cumbre" del gobierno actual, que debe inaugurarse en agosto próximo.
Por su parte, los cuatro candidatos presidenciales del Arnulfismo, Revolucionario Democrático, Solidaridad y Cambio Democrático invertirían entre 7 y 10 millones de balboas.
La diferencia con la última contienda se sitúa por arriba de los 30 millones de balboas. Para 1994, cuando se alzó victoriosa la mandataria Mireya Moscoso, los gastos fueron por el orden de los 50 millones de balboas, con un total de 15,295 postulaciones, que este año aumentarán, pues al ser mayor la población en algunos circuitos, la ley electoral establece el nombramiento de más legisladores y representantes.
En este baile, al son de millones de balboas, la pregunta inevitable es: ¿cuánto dinero recibe cada partido político o qué hace con los fondos estatales?
Pues bien, el subsidio electoral directo otorgado por el Estado se divide en preelectoral y postelectoral; es decir un 40% de los fondos se otorgan antes de las elecciones y el otro 60% es pagadero culminado el proceso electoral trimestralmente durante los próximos cinco años.
La ley electoral establece que los subsidios electorales se otorgan en base al 1% del crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) del país, basándose en los resultados económicos que se reporten el año antes de efectuarse las elecciones.
Es decir, que para este período electoral, con un crecimiento aparente del PIB por encima del 2%, al cierre de este año fiscal, el subsidio electoral será de 20,038,330 balboas; es decir, casi cinco millones más que en las elecciones de 1999.
De este atractivo monto, el 40% equivalente a 8,015,332 balboas, se destina a los gastos preelectorales de los candidatos. De este porcentaje, el 10% es para postulaciones.
Lo que significa que 2,003,883 balboas serán repartidos en partes iguales entre los siete partidos políticos constituidos.
Esa fiesta política no sería tal sin los carteles y anuncios de candidatos y partidos distribuidos en diversos medios. De esos 40% citados antes, del que ya se conoció el destino de un 10%, el 30% restante, es decir los 6,011,499 balboas, se convierte en el pastel apetecible de las publicitarias.
Es importante resaltar que los candidatos independientes o de libre postulación también son beneficiados con el subsidio preelectoral con treinta centésimos de dólar por cada adherente inscrito, tal como indicó el magistrado presidente del Tribunal Electoral Eduardo Valdés Escoffery.
El subsidio postelectoral es distribuido entre los partidos y los candidatos de libre postulación que hayan sobrevivido luego de finalizadas las elecciones.
Este dinero se convierte en el presupuesto de los partidos políticos durante los próximos cinco años de período presidencial.
Para el 2004 el subsidio postelectoral está por el orden de los 12,022,998 balboas. Ese monto es repartido de acuerdo con la cantidad de votos presidenciales obtenidos y se les desembolsa en partidas trimestrales durante cinco años, comenzando desde el 1 de julio del 2004 hasta junio del 2009.
En este subsidio los candidatos independientes mantienen la ventaja sobre los partidos políticos, porque ellos reciben el dinero en un solo pago, culminado el proceso electoral, indicó Escoffery.
De acuerdo con la cantidad de votantes en los pasados comicios, los partidos políticos recibieron 8.88 balboas por cada voto a favor de su candidato.
Los legisladores no se quedan atrás cuando se trata de invertir en sus campañas. De acuerdo con datos de elecciones pasadas, éstos pueden llegar a gastar más de 250 mil balboas en ellas.
Lo anterior, sin embargo, va a depender mucho de la provincia y el circuito. La misma historia se repite en los demás candidatos a cargos de elección popular, ya que lo que invierten depende de la competencia y el lugar en el que se disputan el puesto. Por ejemplo, los candidatos a representantes gastan aproximadamente 10 mil balboas en sus campañas.