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Unas gotitas de verdad


Hay que condimentar con unas gotitas de verdad, el guacho de inverosimilitudes que Roberto Díaz Herrera ofreció en su escrito sobre el congreso del PRD, que tuvo lugar el domingo 19 de agosto (El Panamá América, 21 de agosto 2001).
Llama la atención el hecho de que la política del PRD y sus socios sigue manejándose en términos de herencia familiar. Díaz Herrera alabó la dictadura de su primo hermano, Omar Torrijos Herrera, para promover la futura candidatura presidencial de Martín Torrijos, hijo de ese primo. Alabó también la presencia en el acto de Ricardo Arias Calderón y su heredero, Rubén Arosemena, el próximo presidente de la Asamblea, cuyo mérito principal parece ser que es sobrino político de Arias Calderón. Pregunto: ¿Eso es democracia?
Díaz Herrera se abstuvo de comentar el hecho de que el 19 de agosto, el Torrijos segundo propuso que la revocatoria del mandato -hasta ahora instrumento de la dictadura de los partidos para asegurarse de que en la Asamblea ningún legislador actúe independientemente- incluya también a los alcaldes y representantes de corregimiento. ¿Eso es democracia? Por supuesto que no. Es prueba de que con Martín Torrijos se mantiene vigente la línea militarizada que ha caracterizado al PRD.
Díaz Herrera aseguró que Ricardo Arias Calderón tuvo un gesto de humildad cuando se sentó frente a las fotografías de su antiguo adversario para darle un estímulo a su hijo. Mi opinión es que la presencia de Arias Calderón en ese acto tenía poco que ver con la humildad. Aparte de las razones pragmáticas que tendría para concertar el pacto META -los beneficios que recibiría su partido a punto de extinguirse- pienso que el ego colosal de Arias Calderón necesitaba nutrirse. Como en el arnulfismo no le daban bolas, y según parece Alberto Vallarino no le rindió suficiente pleitesía para continuar con su papel de "vaca sagrada" en el escenario político, Arias Calderón se acercó al PRD, sector que antes le decía "la monja loca", lo denigraba con caricaturas y lo acusaba falsamente sin que se sepa que haya respondido con una millonaria demanda por calumnia.
Díaz Herrera, ¿no fue el coronel de las Fuerzas de Defensa quien, según su propia confesión, jugó un papel importante en el fraude de las elecciones presidenciales de 1984 cuando se impuso al candidato perdedor del PRD? ¿No es el mismo que en 1987 quiso enloquecer cuando Noriega -el encargado de ejecutar los trabajos sucios que requería la dictadura de Torrijos para mantenerse en el poder- lo jubiló inesperadamente? ¿No es el mismo que construyó una mansión (se decía que los baños tenían la ferretería enchapada en oro) con dinero obtenido por dar visas a los cubanos que desesperados querían salir del infierno castrista? Si lo anterior es cierto, ¿por qué hemos de creer en la candidatura presidencial que promueve Díaz Herrera?
Dijo en su escrito que "no han podido borrar la obra de Omar Torrijos, el líder panameño más querido y odiado de la historia; porque su obra trascendió las pasiones, hasta las suyas propias, por ello la semilla de su hijo ha encontrado nutrientes saludables".
Saludables serán para Torrijos el segundo y quienes lo rodean, muchos de los cuales se hicieron millonarios durante la dictadura de los militares y sus socios civiles, pero no para el pueblo panameño. No olvidemos que la dictadura que inició Omar Torrijos terminó con una invasión a Panamá y una deuda per cápita más alta del mundo que ascendió a casi 6 mil millones de dólares. Fácil fue para Omar Torrijos hacerse querido por algunos, porque se paseaba por el país repartiendo dinero del Estado, y la verdad de lo que hacía su régimen no se podía divulgar (este diario estuvo entre los medios de comunicación que su régimen silenció). Odiarlo también fue fácil, porque el régimen que presidía despojó a la ciudadanía de sus derechos, persiguió, torturó y hasta asesinó a quienes se le oponían.
A los promotores de la candidatura presidencial de un joven que fue colocado en el escenario político solamente por ser hijo de Omar Torrijos, la ciudadanía debe preguntar: ¿Qué hizo Omar Torrijos por la democracia en Panamá?

101 años de Panamá América

 
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