Unidad nacional
A pesar del aparente "taurocaos" que recibirá Mireya, creemos que la ciudadanía espera su gestión de gobierno con mucha fe y confianza. Ya se notan acciones positivas que dan aliento a un pueblo hastiado de las imposiciones de un super ego que incluso convirtió el otrora populista PRD en instrumento útil de una elite económica cuyos miembros más prominentes están emparentados con la mamá de Tarzán.
Existe complacencia por el gabinete entrante, así como por el hecho de que las prioridades del nuevo gobierno están claras: la situación económica de los sectores agrarios, el traspaso del Canal a Panamá, el saneamiento de las áreas ocupadas en algún momento por militares norteños, para mencionar unas pocas.
Por supuesto, una de las primeras prioridades es la ejecución de estrategias que aseguren a la presidenta electa un adecuado respaldo a nivel del "rgano Legislativo, así como del Judicial, para instaurar una armonía que propenda al cumplimiento de las promesas hechas. Vemos con agrado que en esta dirección pareciera que se está obteniendo el apoyo político de los partidos Solidaridad y Liberal Nacional. Agregamos que nos parece cajonero e impostergable un acuerdo con los "saltamontes". Esperamos que esto no se deje para último momento. No concebimos que los "saltamontes" se alíen al PRD.
Igualmente, consideramos muy sensata la idea del futuro canciller de contratar una firma internacional que determine el grado de contaminación en los polígonos de tiro canaleros. No obstante, insistimos en que no se debe descuidar el saneamiento de otras regiones de la antigua Zona del Canal y del resto del país, tales como las islas San José e Iguana. Reiteramos nuestra sugerencia de que se coordine con reconocidos grupos internacionales de protección del ambiente, principalmente aquéllos con sede en los propios EE.UU. Nos complace que se esté hablando del Consejo Nacional de Relaciones Exteriores ya que consideramos que éste es de vital importancia y, a la vez, sería un vehículo adecuado para dar participación a múltiples sectores del país para imprimirle visos de unidad nacional.
El tema del traspaso del Canal a Panamá tiene por supuesto gran significación. Ya la presidenta electa ha afirmado que se interesará por mantener la política partidista fuera del Canal, lo cual es esencial dado que el presidente saliente dio una imagen negativa con los nombramientos que hizo, especialmente en la Junta Directiva del mismo. Nosotros le asignamos a la ceremonia de traspaso una importancia más bien simbólica. No creemos que se deba gastar mucho en bombos y platillos. Lo ideal es que al mediodía del 31 de diciembre de 1999, si es posible, ya se haya creado una marcada percepción de que Panamá administrará y operará el Canal de manera superior, valga la redundancia, sin la mejor injerencia sectaria.
Hemos señalado algunos aspectos que opinamos que ocupan un alto lugar en el orden prioritario. No pretendemos ser perfectos. Estamos seguros que muchos otros panameños, de todas las esferas, estarán ofreciendo mejores ideas y asesoramiento al nuevo equipo gubernamental. Así mismo, abrigamos la esperanza de que la nueva dirigencia del PRD, el mayor partido de oposición, cambie los rumbos que han trazado sus anteriores líderes y trabajen en pro de una Nación más justa, moral y democrática, y que desechen el excesivo sectarismo que ha impedido el mejoramiento de la calidad de vida de todos los panameños, sin excepciones. De otra manera, opinamos que el PRD estará en nada. Lo mismo creemos que es aplicable al mireyismo y otros sectores políticos. ¡Panamá es inmortal!
Existe complacencia por el gabinete entrante, así como por el hecho de que las prioridades del nuevo gobierno están claras: la situación económica de los sectores agrarios, el traspaso del Canal a Panamá, el saneamiento de las áreas ocupadas en algún momento por militares norteños, para mencionar unas pocas.
Por supuesto, una de las primeras prioridades es la ejecución de estrategias que aseguren a la presidenta electa un adecuado respaldo a nivel del "rgano Legislativo, así como del Judicial, para instaurar una armonía que propenda al cumplimiento de las promesas hechas. Vemos con agrado que en esta dirección pareciera que se está obteniendo el apoyo político de los partidos Solidaridad y Liberal Nacional. Agregamos que nos parece cajonero e impostergable un acuerdo con los "saltamontes". Esperamos que esto no se deje para último momento. No concebimos que los "saltamontes" se alíen al PRD.
Igualmente, consideramos muy sensata la idea del futuro canciller de contratar una firma internacional que determine el grado de contaminación en los polígonos de tiro canaleros. No obstante, insistimos en que no se debe descuidar el saneamiento de otras regiones de la antigua Zona del Canal y del resto del país, tales como las islas San José e Iguana. Reiteramos nuestra sugerencia de que se coordine con reconocidos grupos internacionales de protección del ambiente, principalmente aquéllos con sede en los propios EE.UU. Nos complace que se esté hablando del Consejo Nacional de Relaciones Exteriores ya que consideramos que éste es de vital importancia y, a la vez, sería un vehículo adecuado para dar participación a múltiples sectores del país para imprimirle visos de unidad nacional.
El tema del traspaso del Canal a Panamá tiene por supuesto gran significación. Ya la presidenta electa ha afirmado que se interesará por mantener la política partidista fuera del Canal, lo cual es esencial dado que el presidente saliente dio una imagen negativa con los nombramientos que hizo, especialmente en la Junta Directiva del mismo. Nosotros le asignamos a la ceremonia de traspaso una importancia más bien simbólica. No creemos que se deba gastar mucho en bombos y platillos. Lo ideal es que al mediodía del 31 de diciembre de 1999, si es posible, ya se haya creado una marcada percepción de que Panamá administrará y operará el Canal de manera superior, valga la redundancia, sin la mejor injerencia sectaria.
Hemos señalado algunos aspectos que opinamos que ocupan un alto lugar en el orden prioritario. No pretendemos ser perfectos. Estamos seguros que muchos otros panameños, de todas las esferas, estarán ofreciendo mejores ideas y asesoramiento al nuevo equipo gubernamental. Así mismo, abrigamos la esperanza de que la nueva dirigencia del PRD, el mayor partido de oposición, cambie los rumbos que han trazado sus anteriores líderes y trabajen en pro de una Nación más justa, moral y democrática, y que desechen el excesivo sectarismo que ha impedido el mejoramiento de la calidad de vida de todos los panameños, sin excepciones. De otra manera, opinamos que el PRD estará en nada. Lo mismo creemos que es aplicable al mireyismo y otros sectores políticos. ¡Panamá es inmortal!