Unidad parlamentaria
Ante los embates que ha sufrido el Organo Legislativo en estos meses, es necesario reflexionar, con elevación y miras patrióticas, a fin de buscar salidas lógicas a la crisis y esclarecer situaciones que han llevado a la Asamblea Legislativa a sufrir el repudio de parte importante de nuestra comunidad panameña.
No me sorprende el hecho de que la mayoría de los panameños haga caso omiso de las importantes leyes que los legisladores han aprobado a favor de nuestro pueblo. Ello se debe a la muy humana condición que borra de su mente y conciencia cualquier triunfo para analizar el error, por encima del brillo del buen actuar. Los escándalos han alcanzado a este importantísimo Organo del Estado y por ello los merecidos aplausos ante sus aciertos se hacen escasos.
Panamá vive en el mismo espacio histórico que el resto de América Latina. Por ello los fenómenos del descreimiento ideológico y el choque de indignación ante las acusaciones de corrupción no le son ajens a la Patria. Y de allí proviene la duda colectiva ante los manejos parlamentarios.
Pienso que el primero paso para el recobro del prestigio parlamentarios debe ser la entrevista franca entre los dirigentes de las diversas bancadas en que se reagrupen los legisladores. Esa entrevista podría desembocar en un acuerdo unitario que no disminuya el acierto con que las bancadas podrían elegir su nueva Junta Directiva el 1 de septiembre próximo.
Creo que no está de más citar algunos nombres de legisladores y legisladoras que mantendrían el actual prestigio de la Junta Directiva saliente de la Asamblea que se fundamenta en una conducta correcta intachable. Entonces,la continuación de la Directiva y sus ejecuciones correctas podrían basarse en personalidades como Susana Richa de Torrijos, Jacobo Salas, Carlos Smith, José Ismael Herrera, Jerry Wilson Navarro, Alcibiades Vásquez y otros. De una Junta Directiva saldría la fórmula para que la opinión pública aprecie lo correcto de la actuación de la caja de resonancia de ideas y leyes que es un parlamento.
No me sorprende el hecho de que la mayoría de los panameños haga caso omiso de las importantes leyes que los legisladores han aprobado a favor de nuestro pueblo. Ello se debe a la muy humana condición que borra de su mente y conciencia cualquier triunfo para analizar el error, por encima del brillo del buen actuar. Los escándalos han alcanzado a este importantísimo Organo del Estado y por ello los merecidos aplausos ante sus aciertos se hacen escasos.
Panamá vive en el mismo espacio histórico que el resto de América Latina. Por ello los fenómenos del descreimiento ideológico y el choque de indignación ante las acusaciones de corrupción no le son ajens a la Patria. Y de allí proviene la duda colectiva ante los manejos parlamentarios.
Pienso que el primero paso para el recobro del prestigio parlamentarios debe ser la entrevista franca entre los dirigentes de las diversas bancadas en que se reagrupen los legisladores. Esa entrevista podría desembocar en un acuerdo unitario que no disminuya el acierto con que las bancadas podrían elegir su nueva Junta Directiva el 1 de septiembre próximo.
Creo que no está de más citar algunos nombres de legisladores y legisladoras que mantendrían el actual prestigio de la Junta Directiva saliente de la Asamblea que se fundamenta en una conducta correcta intachable. Entonces,la continuación de la Directiva y sus ejecuciones correctas podrían basarse en personalidades como Susana Richa de Torrijos, Jacobo Salas, Carlos Smith, José Ismael Herrera, Jerry Wilson Navarro, Alcibiades Vásquez y otros. De una Junta Directiva saldría la fórmula para que la opinión pública aprecie lo correcto de la actuación de la caja de resonancia de ideas y leyes que es un parlamento.