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Uniforme o desorden


Para algunos políticos la solución del problema social moderno es simple. No se explican por qué razón hemos vivido tanto tiempo con desempleo y pobreza. Proponen medidas sencillas que le hacen a uno preguntarse cómo es posible que no se hayan implementado antes. Los períodos electorales suelen ser ricos en estas fórmulas políticas exóticas con las que cada candidato trata de ganar la simpatía de sus electores.
La última de ellas surge en la Asamblea Legislativa y tiene que ver con el alto costo de la educación y la necesidad de comprar los uniformes escolares. Según los proponentes, para evitar que el padre de familia tenga que gastar en uniformes lo mejor sería eliminarlos, como si la ropa que sus hijos usarán en su lugar no tuvieran un costo que al final puede resultar mucho mayor.
La decisión de usar el uniforme en las escuelas tiene muchas razones que la han sustentado a través de la historia. Dentro del plantel educativo su uso establece normas disciplinarias formativas y fáciles de controlar. El largo de la falda o el pantalón, su apariencia formal y su simplicidad ayudan a mantener en la escuela un ambiente austero ajustado a los valores que deben impartirse en todo centro de enseñanza.
Fuera de la escuela el tipo y color del uniforme se constituye en una forma efectiva de distinguir a los estudiantes y vincularlo a su institución educativa permitiendo, entre otras cosas, un trato social preferencial que debe reflejarse en el transporte y en los lugares que visita. Además el uniforme establece un elemento de igualdad que ayuda a evitar injustas diferencias entre aquellos que pueden tener acceso a mejores vestidos y los que escasamente posee lo suficiente para comprar algo de ropa.
Eliminar el uniforme con el consumismo que lamentablemente domina entre la juventud, crearía una competencia de marcas al reemplazar el símbolo del plantel educativo por el logo publicitario de la camisa, el pantalón o el zapato de moda. Ya podemos imaginarnos el alumno en camiseta o a la alumna con el escote sugerente, el pantalón con pata de elefante, el tubo, la barriga al aire, la falda corta y ceñida, los colores fluorescentes, los zapatos de suela ancha, las sobretallas y las etiquetas.
Esperamos que la propuesta de eliminar el uniforme en las escuelas sea solamente una idea descabellada que no resista el análisis de los legisladores responsables. Con ella, lejos de ayudar a resolver el problema del presupuesto familiar, lo que lograríamos sería destruir el ambiente educativo y encarecer la compra del vestido escolar.



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