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Unión por Panamá y la corrupción


"La democracia no puede consolidarse si prevalece un ambiente de corrupción y desmoralización. Nuestro país sufre una profunda crisis de valores que afecta a todos los órdenes sociales, económicos y políticos. Por ello uno de los objetivos prioritarios del gobierno de la Unión por Panamá estará dirigido a la reconstrucción del tejido espiritual de la Nación. Para el logro de estos fines impulsaremos, entre otras, las siguientes acciones:
  1. Desarrollaremos, junto con el apoyo de las iglesias, clubes cívicos, medios de comunicación social y demás componentes de la sociedad civil, un amplio programa de recuperación de la ética ciudadana, con el fin de estimular los valores fundantes de la democracia y la civilidad (solidaridad, tolerancia, libertad, igualdad, respeto por la naturaleza y la paz);

  2. Estableceremos, con el apoyo de organizaciones no gubernamentales, programas de formación ética de los servidores públicos;

  3. Promoveremos la adopción de leyes de ética gubernamental o moralización administrativa;

  4. Se adoptará la reglamentación legal necesaria para evitar los conflictos de intereses entre los servidores públicos y los asuntos asignados a su competencia, y se establecerán controles para evitar el nepotismo; y

  5. Promoveremos el establecimiento de pactos entre los representantes de la sociedad civil a través de los cuales éstos se comprometerán en sus actuaciones a no corromper ni estimular prácticas de corrupción; en este sentido, reconocemos expresamente el valioso aporte que representan las propuestas concretas que el capítulo panameño de Transparencia Internacional ha formulado sobre el tema de la corrupción y, por tanto, no vacilamos en hacerlas nuestras".


111El "cambio" prometido es una falacia, comparable con el famoso "pueblo al poder" de Pérez-Balladares; es solo un slogan que convenció a miles, que hoy ven con tristeza la cruda realidad de un gobierno incapaz, improductivo y tan corrupto como cualquiera.
Así dicta textualmente sus pautas sobre el asunto de la corrupción, el plan de gobierno "Nuestro Compromiso para el Cambio 1999-2004" de la alianza que hoy está en el poder, Unión por Panamá. Mismo plan que me tomé la molestia de bajar del sitio en Internet de la Presidencia de La República hace cuatro meses, y el cual he leído con detenimiento, a fin de constatar cómo, prácticamente, la mayoría de los proyectos y promesas allí plasmados han quedado en el olvido.
Para mí sería interesante empezar a enumerar la cantidad de planteamientos incumplidos que este plan posee, pero creo que, luego de haber compartido con el lector el contenido de la sección sobre "el flagelo de la corrupción" (pág. 85); no habrá mucho que decir, al cotejar este contenido con la realidad que vive nuestra Nación y con las prácticas inadecuadas que siguen caracterizando a esta administración; sin contar con las últimas declaraciones vertidas por nuestra Presidenta, quien ahora defiende lo que criticó: "el inmoral y vergonzoso nepotismo".
La excusa: "gobiernos anteriores lo han hecho y no les han dicho nada"; ¡qué bien!, tal vez ahora yo también deba pensar en "convertirme en un delincuente, total, muchos cometen delitos y siguen libres haciendo de las suyas". El "cambio" prometido es una falacia, comparable con el famoso "pueblo al poder" de Pérez-Balladares; es solo un slogan que convenció a miles, que hoy ven con tristeza la cruda realidad de un gobierno incapaz, improductivo y tan corrupto como cualquiera. La administración anterior cometió terribles errores, Guillermo Endara también; sin embargo, ambos gobiernos tuvieron la capacidad de ejecutar políticas de Estado que ayudaron al crecimiento económico del país, y eso hay que reconocerlo; a diferencia del gobierno actual, quien con su populismo barato, no ha contribuido a solucionar los verdaderos problemas de este país.
¡Ah!, pero no sesguemos la realidad; debemos reconocer los logros de Mireya Moscoso, eso es cierto; pero, a mi criterio, ningún gobierno que permita la corrupción, el rejuego político, la intransigencia administrativa, los privilegios del eje gubernamental, y demás componentes de nuestra supuesta democracia, debe recibir el beneplácito de un pueblo que está cansado que le mientan y que lo arrastren por la senda de la deshonra y la obcecación política de quienes se jactan de hablar de justicia social y de equidad nacional.
Aún faltan dos años y cinco meses de "el cambio"; Dios quiera que podamos resistir y que estemos preparados para escoger a alguien que en verdad esté dispuesto a transformar nuestra nación y a revindicar nuestra pisoteada dignidad.
(augusto2312@hotmail.com)

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