default

Uno a uno van cayendo


Son de innegable vigencia el proverbio chino "Espera en el portal de tu casa y verás pasar el féretro de tu enemigo", y el dicho "el que a hierro mata, a hierro muere". No soy rencoroso y, si bien perdono, no olvido.
En el gobierno anterior fui atacado con saña por sus principales integrantes. Se me calumnió, injurió y ofendió por haberme atrevido a señalar públicamente la corrupción que corroía al régimen. Se escudriñó minuciosamente mi vida pública desde mi adolescencia hasta el presente. También se me acusó falsamente, entre otras cosas, de no pagar mis impuestos omitiendo ingresos recibidos de la Cervecería Nacional, S.A. y hasta un Gabinete en pleno compareció ante los medios de comunicación para injuriarme. Se presionó, a diestra y siniestra, a amigos, incluso, allegados para que renegaran de mí y se me presentó como un proscrito social.
Con la paciencia que los años me han dado y teniendo siempre presente el pensamiento de Winston Churchill: "La única guía de un hombre es su conciencia y el único escudo de su recuerdo es la rectitud de sus acciones", esperé. Llegó el día en que los serviles y cómplices del gobierno anterior están cayendo ante la justicia uno a uno. Y, aunque ella demore, no podrán escaparse quienes han delinquido. Cuanta razón tuve al señalar los hechos de corrupción que motivaron las represalias contra mí de un gobierno entero.
A diario vemos cómo poco a poco van conociéndose en detalles todos los delitos, abusos e inmoralidades cometidos: un acusador mío de ayer tuvo, hoy como acusado, que devolverle al fisco parte de lo apropiado incorrectamente. Se dan "explicaciones" sobre el uso de donaciones de un gobierno extranjero que nadie comprende justifica y menos avala; también tratan de justificar, infructuosamente, la compra de fincas, como la de Punta Mala, adquiridas por malabarismos judiciales; helicópteros hundidos sin explicaciones entendibles; inmoralidad en las compras exageradas de trajes y joyas con dineros públicos; puentes sin accesos y que no se pueden utilizar; addendas a contratos otorgándoles beneficios de millones de dólares en detrimento del pueblo panameño y así se va dando un rosario interminable de delitos unos y otros de inmoralidades cometidas que no se pueden desvirtuar.
Aunque el panameño es corto de memoria, hay casos que por su magnitud no quedarán en el recuerdo de las cosas olvidadas.
La fuerza de la opinión pública y la insistencia que han demostrado los medios de comunicación de que "no se le eche tierra" a tantas violaciones a la ley privarán; más temprano que tarde la justicia caerá sobre quienes merecen sanciones ejemplares por sus delitos. Veré, como la gran mayoría de los panameños, cómo cada uno de esos delincuentes va cayendo.
Sigo sentado pacientemente en el portal de mi casa viendo el desfile que ya comenzó a pasar.
Hay mil 61 estudiantes matriculados en la Facultad de Medicina de la Universidad de Panamá (UP).

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América