Urbanismo
El tránsito vehicular en la ciudad capital no puede hacernos más quejosos. A todos nos es engorroso, y entre unos y otros, resulta costoso, fogoso, ruidoso y peligroso. Estamos padeciendo desde hace ya buen rato, grandes dificultades debido a nuestra pobre situación urbana.
La ciudad capital se ha convertido en un bosque de rascacielos con espacios para alojar muchísimas personas con autos, pero en calles tristemente estrechas por lo cual no podemos disfrutar de un tránsito vehicular fluido. Un gran número de ellas tiene a ambos lados costosísimos edificios que hace imposible para gobierno alguno el expropiarlos a fin de ensancharlas.
Muchos pronunciamientos se han hecho tanto individualmente como de parte de organizaciones que claman por la búsqueda de solución. Entre ellos hay un sesudo estudio titulado Anatomía de una Tragedia, escrito por el arquitecto Sebastián Sucre, publicado en el año 2007, que arroja muchas luces sobre el tema y son varios los profesionales que se han referido a él.
Aunque consideramos que el mal es difícil de resolverse, podríamos al menos buscarle alivio al enfermo y evitar que la situación empeore. Merece la pena que consideremos crear una comisión integrada por personal del Ministerio de Obras Públicas, Ingeniería Municipal, y su departamento de Ornato, expertos en urbanismo y la Sociedad Panameña de Ingenieros y Arquitectos para que en concurso activo y concertado consideren la situación y recomienden qué hacer.