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Urge detener el caótico crecimiento



La ciudad de Panamá viene creciendo a un ritmo desenfrenado, sin que las autoridades encargadas de velar por el orden y la planificación correcta de las construcciones que se erigen en ella, se hayan dedicado a realizar su trabajo con eficiencia, y todos los que aquí habitamos, podemos tener que lamentar en un tiempo relativamente corto tal situación.
Altos y enormes edificios de apartamentos ocupan ya una buena parte del espectro urbano, tanto en Punta Paitilla, como en Punta Pacífica, El Cangrejo, Bella Vista, San Francisco y Costa del Este. Y este furor parece apenas estar comenzando. Dentro de unos pocos años, la Avenida Balboa, otrora tranquilo y bello espacio de la arquitectura citadina, se convertirá en una pared de altos rascacielos, desde los que sus habitantes podrán disfrutar de la inigualable vista del océano Pacífico. Todo esto, a costa de la pesadilla que representará para los que transiten por dicha vía, la permanente congestión vehicular, sumada a la contaminación por el hollín que los vehículos automotores suelen emanar de los tubos de escape.
La oficina del Ministerio de Vivienda encargada de la zonificación urbana, debe hacer algo para detener ese caos, antes que las alcantarillas colapsen por no haber sido construidas para soportar la sobrecarga que les representarán las miles de personas que habitarán ahora en parcelas donde antes, a lo sumo, habitaban una o dos familias. Igualmente debe hacerse algo para responsabilizar a las empresas encargadas de llevar el material pesado que se utiliza en la construcción por los daños causados a las calles y avenidas de sectores como la Exposición y a la misma Avenida Balboa.
Nuestra bella ciudad de Panamá, admirada por muchos, puede estar convirtiéndose, sin que nos demos cuenta, o lo que es peor, a pesar de darnos cuenta, en una metrópoli insoportable. Estamos a tiempo de rescatarla, pero debemos empezar cuanto antes.
De los últimos cuerpos, los forenses han extraído restos de hígado, riñones, tejidos blandos y grasa, de donde se espera poder ubicar rastros de dietilenglicol.
Hasta ahora la Fiscalía ha recibido 430 denuncias de personas supuestamente afectadas con el tóxico, pero el Ministerio de Salud (MINSA) sólo reconoce oficialmente 52 afectados por envenenamiento.
En este caso se mantienen detenidos los directivos del Grupo MEDICOM, Angel De La Cruz, Alejandro De La Cruz y Manuel De Sedas.
La Fiscalía también ha pedido una asistencia judicial a España, para conocer la vinculación de la empresa Ransfer Internacional.
Estas pesquisas también incluyen una asistencia a China.

101 años de Panamá América

 
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