Urge instalar generadores eólicos
Según se desprende de noticia proveniente de San José, Costa Rica, hace casi dos años la Unión Fenosa anunció que hasta el 2011 preveía invertir $2,200 millones en Latinoamérica, específicamente en México, Costa Rica, Panamá, Colombia y Brasil, para generar 1,400 megavatios, de los cuales un 55% serían producidos por generadores eléctricos eólicos que no contaminan la atmósfera.
Pareciera algo fabuloso, pero sólo en ubicaciones mar adentro. Para el año 2020 Alemania planea la instalación de generadores eólicos con una capacidad de 30,000 megavatios, que equivale a 20 veces la capacidad total instalada actualmente en Panamá.
Generalmente, dichos generadores eólicos primero desplazan a los generadores termoeléctricos que operan con derivados del petróleo y que actualmente producen aproximadamente el 40% de la energía eléctrica consumida en Panamá.
La inversión total de Unión Fenosa en Latinoamérica reduciría la emisión a la atmósfera de más de una tonelada de bióxido de carbono al año, gas que contribuye de 9 a 26% del efecto invernadero y el calentamiento global.
Pero otro gas que tiene similares efectos es el metano, que es producido por la vegetación sumergida en los embalses de las hidroeléctricas, y que contribuye de 4 a 9% del efecto invernadero.
El calentamiento global causa la elevación del nivel de los mares, algo que, de seguir su curso actual, hará desaparecer muchos tesoros naturales, como lo son las playas de la Florida y el archipiélago de Kuna Yala.
Para mitigar el efecto invernadero, numerosas naciones están procediendo a reemplazar las actuales plantas de electricidad, primero las térmicas y luego las hidráulicas, con plantas eólicas y solares.
Un hecho que posiblemente contribuya a que hoy día la instalación de plantas eólicas y solares en Latinoamérica sea mínima, aún cuando ellas ya producen electricidad a un costo ligeramente menor que las plantas térmicas, es que esas nuevas tecnologías chocan con los intereses de los poderosos grupos petroleros en derredor nuestro.
En Panamá, la mayor desventaja que actualmente tienen los generadores eólicos y solares es que, aunque las plantas hidroeléctricas producen electricidad a costos reales muy inferiores a los de las termoeléctricas, nuestro “ente regulador” permite que las primeras cobren la electricidad que producen al mismo precio que las segundas; de modo que inversionistas como, por ejemplo, Carlos Slim, prefieran financiar hidroeléctricas, las cuales les proporcionan mayores ganancias.
Evidentemente, la proposición de continuar por el presente derrotero y esperar a que se construyan todas las hidroeléctricas que sean propuestas para, desde el punto de vista ambiental, determinar “si el remedio fue peor que la enfermedad”, como sugirió la revista Martes Financiero del diario La Prensa del 14 de abril de 2009, resulta completamente irresponsable e inaceptable.
Considerando los perjuicios que causan las plantas térmicas e hidroeléctricas con embalses, le toca al nuevo gobierno panameño modificar prontamente los incentivos, regulaciones y subsidios que favorecen a las plantas térmicas e hidroeléctricas, y darle paso libre a las nuevas y superiores tecnologías.