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Urge una auténtica democracia


Ya todos sabemos que la narcodictadura nunca creyó en la democracia y por cuestión de apariencias, nombró una serie de presidentes digitales que nadie entiende por qué permiten que se les llame expresidentes. Con la ayuda de su brazo político permitió toda clase de prácticas antidemocráticas. En la más reciente narcoadministración, hubo el intento de reelegir al líder de turno. Este intento recibió el rechazo contundente de las grandes mayorías nacionales. Todos estábamos conscientes que el referéndum del caso costó mínimo B/. 12 millones y que hubo convenientes condonaciones de intereses hipotecarios y agrarios y quién sabe cuántas cosas más. Pero, como dice el dicho, no hay mal que por bien no venga. No quedó otra alternativa que efectuar elecciones limpias y entregarle el poder a la ganadora Mireya Moscoso.
Por supuesto que siempre quedan nebulosidades, como aquella de que hubo una invasión que por designio del coloso acabó con las Fuerzas de Defensa pero que dejó al PRD muerto de risa usufructuando todas las linduras autocráticas que practicó, inclusive una cuantiosa membresía con todo y un exceso de unos 50 mil empleados públicos.
No es justo sólo señalar los errores de la narcodictadura y su brazo político. Nadie ignora, por ejemplo, que una vez electo en 1968, el Dr. Arnulfo Arias mangoneó la Asamblea Legislativa y escogió, digitalmente, a un número plural de legisladores que no contaron con el voto mayoritario de los electores. Habrán muchos que tendrán historias parecidas que contar.
Cuando Endara fue presidente él inició una serie de inauguraciones de plantas potabilizadoras en muchas regiones del país. Al observar que en tales actos se hacían acompañar de Mireya Moscoso, yo escribí por lo menos 3-5 artículos que intitulé Proclividades Proselitistas Presidenciales (p.p.p.). Desde temprano decidí advertir al presidente Endara que la forma en que conducía los actos mencionados crearía la percepción de que estaba ayudando a la posible candidata de su partido. Por fortuna, Endara parece que hizo caso -perdonen la presunción- y descontinuó la citada práctica y ya todos sabemos que presidió unas elecciones generales prístinas en 1994.
Ahora Endara se está agitando abierta, dinámica y agresivamente en defensa de la democracia interna de su Partido Arnulfista. Denuncia en toda ocasión que se le presente las triquiñuelas que en su opinión revelan la posibilidad de un fraude electoral en las elecciones de su partido que se efectuarán los días 9 y 29 de septiembre. De ser verdad todas las denuncias del expresidente, no me cabe la menor duda de que sus esfuerzos serán vistos con buenos ojos por toda la ciudadanía y, espero, por parte de los arnulfistas, que emitan su voto.
Personalmente, respaldé en mis múltiples escritos la candidatura de nuestra hoy primera mandataria. Una de mis razones principales era cerrarle el paso a los que se aprovecharon y continúan aprovechándose de la narcodictadura y sus desmanes y que han convertido en una caricatura nuestra democracia. Todo el ámbito de nuestro sistema electoral está contaminado y necesita refinarse.
Por lo tanto, en aras de los intereses superiores de la patria, y siendo consistente, debo exhortar a la presidenta Moscoso y a todos sus colaboradores que desde ya sienten el ejemplo de lo que es actuar con autoridad moral en defensa de la democracia que merece y anhela el pueblo panameño.
El ejercicio verdaderamente democrático es esencial en todas las elecciones, sean partidarias, circuitales, provinciales o nacionales. Este es el primer paso, de muchos, que debemos dar todos los panameños para restañar las heridas inferidas a la majestad de la patria por tiempos demasiado largos, que superan los 26 años de la narcodictadura.

101 años de Panamá América

 
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