Urge una transformación en la política nacional
Los partidos y los dirigentes políticos panameños todavía se centran ante todo en los anticuados métodos proselitistas de la política de los años 40, 50 y 60 del siglo pasado (XX). Olvidan el mundo modelo de las sociedades. Tienen que entender que, aunque el mundo no está constituido todavía por una sociedad mundial, pero que ha dejado de ser un mudo de Estados; sigue siendo un mundo ordenado por Estados en el que, sin embargo, crece el peso político de las sociedades.
Las mejoras en la comunicación y el aumento de la educación, que seguirán siendo objetivos fundamentales de este nuevo siglo (XXI), conducen a una creciente emancipación de la sociedad respecto al Estado que es el fundamento del proceso de democratización o, para expresarlo en forma más contundente, de "histórica inalienabilidad de los derechos humanos". Un mundo de sociedades entendido de este modo estará marcado por otros objetivos, distintos a los del antiguo mundo de Estados: la solución no violenta de los conflictos, la preservación del medio ambiente y la democratización de las instituciones nacionales e internacionales son, por lo tanto, los temas de la política nacional y mundial de este nuevo siglo y milenio.
Si nos preguntamos por las fuerzas motrices de la política nacional, nos veremos sobre todo, ante dos grandes líneas teórico - prácticas que ofrecen respuestas, asequibles, aunque diametralmente opuestas. Por un lado, en la Escuela Realista de la política nacional es el "poder", que caracteriza la esfera de lo político. La aspiración política hacia la consecución, mantenimiento e incremento del poder, es lo que constituye la esencia de la política nacional. El poder se manifiesta aquí, particularmente, en la disposición que el Estado tiene de las reservas económicas nacionales (por ejemplo, el interés del gobierno actual en echarle mano al Fondo Fiduciario), de la fuerza del trabajo e inclusive, del monopolio en el uso legítimo de la fuerza.
Diametralmente opuesto al "realismo político" se halla, por otro lado, una nueva Escuela calificada de social, por agrupaciones cívicas, políticas y políticos nuevos. Según esta nueva escuela, no son los intereses políticos de poder, sino los de beneficio, propio de las clases sociales actuantes dentro del sistema nacional de la política social, cuyo principal escenario lo constituye un mercado donde se practique la distribución equitativa de la riqueza nacional entre todos los estamentos de la sociedad.
Esta comparación un tanto esquemática entre ambas escuelas, sirve en todo caso, para evidenciar una discusión fundamental en el tradicional análisis crítico de la política nacional, discusión que se manifiesta mediante toda una serie de cuestionamientos.
Hasta mediados de los años ochenta del siglo pasado(XX), como más tarde, se había diagnosticado la caída de la hegemonía del régimen militar en Panamá y, en relación con ello, una creciente actividad conflictiva en la política nacional. Adicionalmente, los militares perdieron también su posición política y económica de punta, incontestada durante tanto tiempo (21 años), viéndose frente a una clase política tradicional nuevamente potente. Invasión, muerte, saqueos, derrumbe del poder militar como institución, persecuciones, enjuiciamiento y encarcelamiento de altos oficiales militares y funcionarios civiles del antiguo régimen, fueron algunas de las consecuencias de esta pérdida de hegemonía.
Sobrevino después de la caída del régimen autocrático, el gobierno "democrático" de la ADO - Civilista (1989 - 1994), calificado por el pueblo panameño, en su momento y después, como un gobierno que se caracterizó por el nepotismo, el tráfico de influencias, el lavado de dinero, el narcotráfico, la criminalidad creciente, el descrédito, la corrupción y, sobre todo, la incapacidad para afrontar la pesada "deuda social" de la Nación panameña.
Precisamente en Panamá se ha logrado, en relación con la investigación de estos regímenes (el de la autocracia y el "democrático" de la ADO - Civilista), un desarrollo ulterior de la teoría política a partir de este desafío analítico. En la búsqueda de explicaciones alternativas para la génesis de estos dos regímenes nacionales descritos, se debaten no solamente los partidos legalmente inscritos, y en proceso de formación, sino muchos ciudadanos e instituciones públicas y privadas, interesados en encontrar las explicaciones que mejor se atengan a la estructura del problema político planteado.
Se atribuye por demás, en general, a causas de conflictos. Conflictos de valores, conflictos de intereses sobre bienes posesionales y posicionales, etc. Y está comprobado que un conflicto de valores se da cuando existen, como mínimo entre dos actores, diferencias irreconsiliables de posición respecto al objetivo; cuando, hablando en abstracto, hay desacuerdo sobre el "status" normativo de un objeto o de una acción. Esa diferencia en la posición, es lo que constituye la esencia del conflicto entre los viejos y nuevos partidos y los políticos panameños en cuestión.
Las mejoras en la comunicación y el aumento de la educación, que seguirán siendo objetivos fundamentales de este nuevo siglo (XXI), conducen a una creciente emancipación de la sociedad respecto al Estado que es el fundamento del proceso de democratización o, para expresarlo en forma más contundente, de "histórica inalienabilidad de los derechos humanos". Un mundo de sociedades entendido de este modo estará marcado por otros objetivos, distintos a los del antiguo mundo de Estados: la solución no violenta de los conflictos, la preservación del medio ambiente y la democratización de las instituciones nacionales e internacionales son, por lo tanto, los temas de la política nacional y mundial de este nuevo siglo y milenio.
Si nos preguntamos por las fuerzas motrices de la política nacional, nos veremos sobre todo, ante dos grandes líneas teórico - prácticas que ofrecen respuestas, asequibles, aunque diametralmente opuestas. Por un lado, en la Escuela Realista de la política nacional es el "poder", que caracteriza la esfera de lo político. La aspiración política hacia la consecución, mantenimiento e incremento del poder, es lo que constituye la esencia de la política nacional. El poder se manifiesta aquí, particularmente, en la disposición que el Estado tiene de las reservas económicas nacionales (por ejemplo, el interés del gobierno actual en echarle mano al Fondo Fiduciario), de la fuerza del trabajo e inclusive, del monopolio en el uso legítimo de la fuerza.
Diametralmente opuesto al "realismo político" se halla, por otro lado, una nueva Escuela calificada de social, por agrupaciones cívicas, políticas y políticos nuevos. Según esta nueva escuela, no son los intereses políticos de poder, sino los de beneficio, propio de las clases sociales actuantes dentro del sistema nacional de la política social, cuyo principal escenario lo constituye un mercado donde se practique la distribución equitativa de la riqueza nacional entre todos los estamentos de la sociedad.
Esta comparación un tanto esquemática entre ambas escuelas, sirve en todo caso, para evidenciar una discusión fundamental en el tradicional análisis crítico de la política nacional, discusión que se manifiesta mediante toda una serie de cuestionamientos.
Hasta mediados de los años ochenta del siglo pasado(XX), como más tarde, se había diagnosticado la caída de la hegemonía del régimen militar en Panamá y, en relación con ello, una creciente actividad conflictiva en la política nacional. Adicionalmente, los militares perdieron también su posición política y económica de punta, incontestada durante tanto tiempo (21 años), viéndose frente a una clase política tradicional nuevamente potente. Invasión, muerte, saqueos, derrumbe del poder militar como institución, persecuciones, enjuiciamiento y encarcelamiento de altos oficiales militares y funcionarios civiles del antiguo régimen, fueron algunas de las consecuencias de esta pérdida de hegemonía.
Sobrevino después de la caída del régimen autocrático, el gobierno "democrático" de la ADO - Civilista (1989 - 1994), calificado por el pueblo panameño, en su momento y después, como un gobierno que se caracterizó por el nepotismo, el tráfico de influencias, el lavado de dinero, el narcotráfico, la criminalidad creciente, el descrédito, la corrupción y, sobre todo, la incapacidad para afrontar la pesada "deuda social" de la Nación panameña.
Precisamente en Panamá se ha logrado, en relación con la investigación de estos regímenes (el de la autocracia y el "democrático" de la ADO - Civilista), un desarrollo ulterior de la teoría política a partir de este desafío analítico. En la búsqueda de explicaciones alternativas para la génesis de estos dos regímenes nacionales descritos, se debaten no solamente los partidos legalmente inscritos, y en proceso de formación, sino muchos ciudadanos e instituciones públicas y privadas, interesados en encontrar las explicaciones que mejor se atengan a la estructura del problema político planteado.
Se atribuye por demás, en general, a causas de conflictos. Conflictos de valores, conflictos de intereses sobre bienes posesionales y posicionales, etc. Y está comprobado que un conflicto de valores se da cuando existen, como mínimo entre dos actores, diferencias irreconsiliables de posición respecto al objetivo; cuando, hablando en abstracto, hay desacuerdo sobre el "status" normativo de un objeto o de una acción. Esa diferencia en la posición, es lo que constituye la esencia del conflicto entre los viejos y nuevos partidos y los políticos panameños en cuestión.