Urgencia de la participación
Ni la autonomía municipal ni el sistema democrático son sostenibles sin contar con la participación ciudadana. Esta se dimensiona de varias formas, desde el proceso electoral que permite escoger libre y democráticamente autoridades y representantes populares, hasta la misma manera como se organiza la municipalidad durante su gestión abriendo el espacio a diversas variantes de participación.
La autonomía municipal "ha de ser entendida como un derecho de la comunidad local a participar a través de órganos propios en el gobierno y administración de cuantos asuntos le atañen, determinándose el grado de intensidad de esa participación en función de la relación de intereses locales -municipales- y otros de ámbito regional o nacional, dentro de esos asuntos o materias. Es la voluntad y el derecho de los ciudadanos y las ciudadanas de autonormarse y establecer gobierno sobre sus propios asuntos". (Fundación Demuca)
Pero la realidad nos demuestra que el 87.4% de las personas no ha asistido a una reunión convocada por el municipio lo que expresa que la participación comunitaria en muchas municipalidades es casi inexistente, y que muchas definen sus acciones no a partir de demandas comunales sino como respuesta a señales o imposiciones que vienen de las instituciones o agrupaciones políticas mayores.
Algunos entienden la participación como algo que se reduce a involucrar a la gente en la ejecución de políticas definidas desde arriba, obstruyendo la posibilidad de participación en el plano decisional (desarrollo participativo), en cambio para los movimientos sociales de la sociedad civil la búsqueda de participación real es una de sus principales reivindicaciones.
Existen diversas concepciones de la participación:
1. La administrativista, en la cual la optimización de la política estatal depende de la capacidad que se posea para incorporar a la gente en la fase de ejecución. El Estado decide y el pueblo debe avalarlo incondicionalmente.
2. La estatista pluralista, significa el reconocimiento que los distintos grupos deben participar, demandando, exigiendo y colaborando con los planes que son diseñados por un grupo especializado en la gestión. Este centro decisional va a actuar de acuerdo con el nivel de presiones o negociaciones que se establezca entre los distintos grupos o núcleos de poder. La participación en las políticas es concebida como el complemento en el plano de las ejecuciones, de lo realizado en el plano programático.
3. La liberal, por la cual la sociedad debe hacerse cargo de las actividades desarrolladas por el Estado. Por ello el ciudadano deberá tener mayor responsabilidad en la reproducción de la sociedad, pero no necesariamente poder de decisión. Aquí la participación es a partir de la negatividad de su actuación con relación a la gestión pública o a producción de la política. Las poblaciones comunales tendrían solamente el derecho de asentir las políticas, que se hacen descender directamente del poder central.
4.La democrática, que niega una concepción unívoca de la participación, siendo por el contrario una visión abierta mucho mas realista, menos cosificadora y autista. No debe descansar ni en el inmovilismo de la ciudadanía, ni en el centralismo, ni como reacción contra toda investidura estatal institucional, ni en la supresión del sujeto social como componente de la política. Para esta concepción la participación está íntimamente ligada al acceso, a la toma de decisiones, tomando en cuenta la voluntad de los sujetos, y se trata de caminar responsablemente hacia la meta de que éstos se conviertan en protagonistas de sus vidas.
El Estado necesita ser transformado con espacios de más vigencia de la sociedad civil, reivindicando la presencia de los sujetos en los diversos niveles de discusión, toma de decisiones con respecto a estrategias, planes y proyectos. Los espacios de participación deben multidimensionarse albergando las esferas de la vida social donde la población expresa sus deseos, aportes y aspiraciones.
La autonomía municipal "ha de ser entendida como un derecho de la comunidad local a participar a través de órganos propios en el gobierno y administración de cuantos asuntos le atañen, determinándose el grado de intensidad de esa participación en función de la relación de intereses locales -municipales- y otros de ámbito regional o nacional, dentro de esos asuntos o materias. Es la voluntad y el derecho de los ciudadanos y las ciudadanas de autonormarse y establecer gobierno sobre sus propios asuntos". (Fundación Demuca)
Pero la realidad nos demuestra que el 87.4% de las personas no ha asistido a una reunión convocada por el municipio lo que expresa que la participación comunitaria en muchas municipalidades es casi inexistente, y que muchas definen sus acciones no a partir de demandas comunales sino como respuesta a señales o imposiciones que vienen de las instituciones o agrupaciones políticas mayores.
Algunos entienden la participación como algo que se reduce a involucrar a la gente en la ejecución de políticas definidas desde arriba, obstruyendo la posibilidad de participación en el plano decisional (desarrollo participativo), en cambio para los movimientos sociales de la sociedad civil la búsqueda de participación real es una de sus principales reivindicaciones.
Existen diversas concepciones de la participación:
1. La administrativista, en la cual la optimización de la política estatal depende de la capacidad que se posea para incorporar a la gente en la fase de ejecución. El Estado decide y el pueblo debe avalarlo incondicionalmente.
2. La estatista pluralista, significa el reconocimiento que los distintos grupos deben participar, demandando, exigiendo y colaborando con los planes que son diseñados por un grupo especializado en la gestión. Este centro decisional va a actuar de acuerdo con el nivel de presiones o negociaciones que se establezca entre los distintos grupos o núcleos de poder. La participación en las políticas es concebida como el complemento en el plano de las ejecuciones, de lo realizado en el plano programático.
3. La liberal, por la cual la sociedad debe hacerse cargo de las actividades desarrolladas por el Estado. Por ello el ciudadano deberá tener mayor responsabilidad en la reproducción de la sociedad, pero no necesariamente poder de decisión. Aquí la participación es a partir de la negatividad de su actuación con relación a la gestión pública o a producción de la política. Las poblaciones comunales tendrían solamente el derecho de asentir las políticas, que se hacen descender directamente del poder central.
4.La democrática, que niega una concepción unívoca de la participación, siendo por el contrario una visión abierta mucho mas realista, menos cosificadora y autista. No debe descansar ni en el inmovilismo de la ciudadanía, ni en el centralismo, ni como reacción contra toda investidura estatal institucional, ni en la supresión del sujeto social como componente de la política. Para esta concepción la participación está íntimamente ligada al acceso, a la toma de decisiones, tomando en cuenta la voluntad de los sujetos, y se trata de caminar responsablemente hacia la meta de que éstos se conviertan en protagonistas de sus vidas.
El Estado necesita ser transformado con espacios de más vigencia de la sociedad civil, reivindicando la presencia de los sujetos en los diversos niveles de discusión, toma de decisiones con respecto a estrategias, planes y proyectos. Los espacios de participación deben multidimensionarse albergando las esferas de la vida social donde la población expresa sus deseos, aportes y aspiraciones.