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Uruguay: un país envidiado


Tradicionalmente, tanto argentinos como brasileros venían adoptando una actitud de afectuosa condescendencia ante la pequeña república uruguaya. Según el momento político, Uruguay se convierte en país de turismo por las regias playas de Carrasco y Punta del Este o en refugio para perseguidos políticos de ambos países vecinos gracias a su larga y ejemplar historia democrática. Pero ahora que la política y la economía argentina pasan por un momento de extraordinaria desarticulación, Uruguay se ha convertido en un país de especial envidia. Mientras el gobierno del presidente Eduardo Duhalde espera en vano una señal del FMI que abriría la posibilidad de nuevos recursos financieros para salvar a su acogotada economía, su vecino uruguayo, Jorge Batlle, se apresta a poner los últimos toques a un acuerdo que le dará a Uruguay 1,500 millones de dólares, parte de un paquete que superara los 2,500 millones, con la participación del BID y el Banco Mundial.
Washington ha jugado un papel crítico en enfatizar esta discrepancia. Desde un comienzo de la crisis argentina, el secretario del Tesoro, Paul O`Neill, viene advirtiendo al equipo económico argentino que debe adoptar estrictas medidas disciplinarias, aunque sea en desafío de la protesta popular que viene amenazando la propia estabilidad del gobierno de Duhalde. Fuentes del FMI y del BID han dejado claro que uno de los obstáculos más serios para remover las barreras que estas instituciones han creado a nuevos préstamos del actual gobierno argentino, es su renuencia y la del Congreso de investigar a fondo actos de corrupción a los que se le atribuye una huida de millones de dólares del tesoro nacional a cofres tanto del partido oficial, el Justicialista o Peronista, y a la opositora Unión Cívica Radical. Uno de los funcionarios más castigados por la prensa con cargos de corrupción y derroche de fondos públicos es el ex gobernador de la provincia de Buenos Aires y actual canciller Carlos Ruckhauf. "La economía estancada, sin ahorro ni inversión, inflación que amenaza descontrolarse, una desocupación que si se midiese adecuadamente, veríamos que es abismal, déficit fiscal que aunque es un problema crónico en la Argentina ahora parece un escollo insalvable, además de una indómita y comprensible evasión fiscal," denuncia Carlota Jackisch, miembro de la Fundación Hayek de Argentina, en un artículo que publica en La Nación. Todos los observadores coinciden en que esta situación no es el resultado sólo de la inoperancia del gobierno de Duhalde, sino que de una larga serie de errores de los sucesivos gobiernos argentinos que culminó con una total destrucción de la confianza pública.
Uruguay, a pesar de enfrentar una crisis económica que le llega del otro lado del Río de la Plata, continúa gozando de lo que los observadores consideran un modelo para la región de gobernabilidad democrática y transparencia en la gestión y el gasto público. Una clave para entender esta situación anómala es "la absoluta libertad de prensa en nuestro país", sostiene el presidente uruguayo Jorge Batlle. ¿Cómo es que esta relativamente pequeña república se ha salvado de las protestas de corrupción que dificultan las gestiones del gobierno argentino y son motivo de frecuentes escándalos en otras naciones de Latinoamérica? Fue la pregunta planteada al presidente Batlle, por este corresponsal. Con énfasis, el mandatario, de 74 años y antiguo director de periódicos y destacado columnista, anotó que el fenómeno de la corrupción en este continente no se limita a Latinoamérica, sino que se extiende a EU y Europa, al hacer una elíptica referencia al escándalo de la compañía Nerón de EU. "En primer lugar, yo creo que el fenómeno del mal comportamiento de los seres humanos no está limitado a algunos países entre los cuales los que Ud. se ha referido en su pregunta," declaró. "Es un fenómeno extendido en el mundo entero, ¿no? Porque uno lo ha visto en muchos lugares del mundo en forma recurrente, en países muy desarrollados, ministros que se han suicidado, ministros procesados y auditores que no auditan o auditan falsamente consiguen créditos multimillonarios para empresas que dan quiebra diez días después de haber recibido los préstamos. Pues, esa realidad es una realidad que no afecta únicamente a nuestros países".
"En el Uruguay" -añadió- "yo creo que hemos tenido una situación un poco mejor en función de un proceso de conciencia cívica, de educación cívica, de una educación que en un país pequeño tiene larga data, al mismo tiempo es un país muy abierto, entonces hay una comunicación y una transparencia mayor. Todos nos conocemos, no precisamos tener ninguna investigación para saber por qué un señor que ayer no tenía nada hoy tiene algo más". "Quizás la pequeñez del país, la facilidad de comunicación interna, la larga experiencia de educación cívica, de educación política, una prensa libre, siempre, absolutamente libre. Tenemos una tradición de prensa libre muy antigua en el Uruguay y eso es muy importante porque todo aquel que quiere llegar a la prensa a expresarse lo puede hacer. Creo entonces que eso forma parte de una conducta de la que participan, por suerte, la inmensa mayoría".
Batlle, considera que Duhalde está siendo victimizado en muchos de los medios informativos, e inclusive por la Iglesia Católica. En una referencia al reciente ataque en el que el cardenal primado de Argentina, Jorge Bergoglio, denunció a los dirigentes políticos por su "rapacidad y ganancias mal habidas", el mandatario uruguayo declaró: "Yo no sé lo que dijo el señor cardenal, a quien como ser humano yo respeto muchísimo, pero lo que yo digo es que la iglesia argentina no puede haber descubierto la situación de Argentina con el Sr. Duhalde, porque de todos los problemas que tiene la Argentina, yo diría que el que tiene menos responsabilidad es el Sr. Duhalde, que acaba de ser llamado al poder".
En despachos de las Agencias de Noticias AFP, Reuters y DPA, se ha transmitido la declaración de Uribe Vélez diciendo que "el primer mensaje que por el momento le voy a enviar a Tirofijo (Manuel Marulanda, de las FARC) será con Naciones Unidas". Sin embargo, hace presente, que "el diálogo será sólo si hay cese de hostilidades y se abandona el terrorismo".
El diálogo así condicionado, en el concepto de reputados analistas políticos, no es realista. Ni siquiera es susceptible de realización. El comentario que se hace en Bogotá, es que Uribe tendrá que convencer a los rebeldes por la fuerza de las armas, de la conveniencia de dialogar. No cabe olvidar, que la elección de Uribe y el apoyo a sus propuestas de mano dura cogieron fuerza el pasado 20 de febrero, cuando se produjo la ruptura del diálogo entre el Gobierno y las FARC que dio lugar a que se intensificara de una parte la violencia insurgente y de la otra el discurso militarista del Gobierno.
Los antecedentes del Presidente Uribe llevan a pensar que en la medida en que su gobierno adopte acciones enérgicas y firmes de mano dura en contra de la guerrilla colombiana, se producirá una onda expansiva, cuyos efectos repercutirán en Panamá y que pudieran crear situaciones insostenibles si no hay planes articulados de contingencia y si tales planes no responden a un auténtico interés panameño no subordinado a intereses foráneos ya sea de Colombia o de cualquier otro país.
El lunes pasado en el curso de su conferencia de Prensa en Bogotá, Uribe Vélez precisó sus prioridades para combatir militarmente a los grupos irregulares. Dijo que insistirá en la propuesta de que el equipo militar aportado por Estados Unidos al Plan Colombia, para la lucha antinarcóticos pueda ser usado para la lucha contra la insurgencia. "Colombia -enfatizó hablando en inglés- ha sido un socio en la batalla de Estados Unidos contra el terrorismo". Por lo tanto -señaló- "necesitamos ayuda de Estados Unidos para preservar nuestra democracia".
Esta virtual alianza colombo-norteamericana sin duda cobrará forma en las reuniones programadas por el Presidente electo Uribe Vélez con el subsecretario de Estado Otto Reich, en Bogotá y con el presidente George W. Bush en Washington.
Los encuentros de Uribe, Bush y Reich, abren, con su solo anuncio, un abanico de interrogantes que sólo podrán tener respuestas con el correr de los días y las semanas por venir.
Es prudente estar advertidos con anticipación sobre lo que pueda decidirse en Washington y en Bogotá. Sobre todo si de esas decisiones se deriva una radicalización de las acciones bélicas en el hermano país. En el marco de esa anticipación cabe un sinnúmero de reflexiones y una de ellas se refiere al papel que le tocaría en suerte jugar a nuestro país.
Panamá tendrá que estar preparado para cumplir sus tareas de preservación de la seguridad y de la tranquilidad internas. Es urgente que intentemos reformular todas las cuestiones que se refieren a los peligros potenciales que tiene para nuestro país una situación trabajada por el conflicto interno colombiano.
Los posibles sufrimientos que infligiría a nuestra población y los posibles daños que causaría a nuestro pacífico desarrollo una intensificación de la guerra en Colombia deben ser evaluados, dimensionados, tratados desde una perspectiva nacional.
No tendría justificación ni legitimidad que Panamá se viera envuelta en la guerra colombiana. En cambio, están llenas de sentido, de naturalidad y autenticidad las voces que se alzan en nuestro país para prevenir a las autoridades sobre la tentación de caer en cualquier situación imprudente, inconsulta, antinacional o precipitada.

101 años de Panamá América

 
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