A usted, posible suicida
Dios nos ha dado lo más valioso, la vida. ¿Quiénes somos para arrebatárnosla? Antes de tomar tan terrible decisión, lea muy detenidamente este escrito y verá que al final de su lectura se sentirá con un poder extraordinario de seguir viviendo, olvidará todos sus problemas por muy difíciles que sean. Ahora relájese y siéntese en algún lugar de su agrado.
¿Quién soy yo para cometer este espantoso pecado con mi persona? Absolutamente nadie, y no lo voy a hacer, por muchos problemas que se me presenten, me pararé muy firme y los abordaré. Por pequeños o grandes que sean, los voy a afrentar con valentía, no les tendré miedo porque yo soy más fuerte que ellos. Uno por uno los haré trizas y después me reiré a carcajadas y le ordenaré a mi mente que los borre y que no sean obstáculos en mi vida.
De aquí en adelante le pido perdón a Dios por haber pensado en algún momento de cobardía y desesperación quitarme la vida. !Perdón, nuevamente, mi Dios! La vida es maravillosa y es un regalo que no debo despreciar. Te prometo que lucharé hasta el cansancio, si me caigo me levanto y me sacudo y prosigo mi camino, no habrá nadie que me detenga en mi decisión.
No existirá para mí la tristeza y nadie me hará perder la calma, actuaré siempre con amor. El amor es el remedio que me cura y me hará sentirme siempre feliz.
¡Yo no me mato! ¡Yo me quiero! ¿Quién es él, ella o la causa para cometer semejante locura contra mi vida? Ellos nos pueden valer más que mi propia vida. Yo soy mejor que ellos, pues yo soy un ser inteligente, capaz de solucionar cualquier situación mala que se me presente. ¿Qué pasó conmigo? ¿Cómo se me pudo ocurrir semejante tontería? ¡Qué va! Ahora quiero vivir una eternidad, para demostrarme a mí misma y al mundo que yo puedo salir adelante y encontrar mi propia felicidad. El amor siempre estará conmigo y no me dejará jamás tener pensamientos negativos, con él a mi lado seré un ser invencible y no me atormentará nada. Llegué a este mundo con un propósito y debo cumplirlo a cabalidad y no desobedecer mi destino.
En estos momentos me siento con una inmensa alegría de seguir viviendo, y unas ganas enormes de gritar y contárselo a cada persona que me encuentre y decirle con una voz fuerte y amorosa, ¡quiero vivir!, y necesito vivir para lograr cada una de mis metas.
Ya no siento la soledad en mi alma, ni tampoco dolor en mi corazón, ahora sólo siento paz y tranquilidad, por fin se me han aparecido amigos sinceros, y uno de ellos, el que yo más quiero, se llama Felicidad; con él a mi lado todo se me hace fácil y encuentro el camino sin obstáculos.
Todavía soy juventud y me quedan muchas fuerzas para seguir adelante, no me dejaré vencer, seguiré intentándolo cada vez que yo quiera, no importa las calamidades que tenga que pasar, si yo soy como la roca que le pega a la ola y nunca la ha de tumbar.
"Ya no me quiero matar". Esta idea me la quito en este mismo instante y la envuelvo en un manojo de basura rumbo al despeñadero del olvido. Ahora mis pisadas las doy firmes y no hay manera de mirar atrás. Jamás caeré en la desesperación, porque tengo ya el arma para destruirla y desaparecerla de la faz del universo.
La tristeza y la soledad fueron dos amigos indeseables que ocuparon mucho espacio en mi vida, hoy me independizo de ellos, ahora son despojos que no entrarán jamás en mi corazón. Hoy me siento fortalecido, lleno de confianza y entereza para enfrentar lo que me depara la vida, no más tristeza, no más amargura, no más ideas que atenten contra mi integridad, la vida es bella y el futuro que me depara es de dicha y felicidad.
¿Quién soy yo para cometer este espantoso pecado con mi persona? Absolutamente nadie, y no lo voy a hacer, por muchos problemas que se me presenten, me pararé muy firme y los abordaré. Por pequeños o grandes que sean, los voy a afrentar con valentía, no les tendré miedo porque yo soy más fuerte que ellos. Uno por uno los haré trizas y después me reiré a carcajadas y le ordenaré a mi mente que los borre y que no sean obstáculos en mi vida.
De aquí en adelante le pido perdón a Dios por haber pensado en algún momento de cobardía y desesperación quitarme la vida. !Perdón, nuevamente, mi Dios! La vida es maravillosa y es un regalo que no debo despreciar. Te prometo que lucharé hasta el cansancio, si me caigo me levanto y me sacudo y prosigo mi camino, no habrá nadie que me detenga en mi decisión.
No existirá para mí la tristeza y nadie me hará perder la calma, actuaré siempre con amor. El amor es el remedio que me cura y me hará sentirme siempre feliz.
¡Yo no me mato! ¡Yo me quiero! ¿Quién es él, ella o la causa para cometer semejante locura contra mi vida? Ellos nos pueden valer más que mi propia vida. Yo soy mejor que ellos, pues yo soy un ser inteligente, capaz de solucionar cualquier situación mala que se me presente. ¿Qué pasó conmigo? ¿Cómo se me pudo ocurrir semejante tontería? ¡Qué va! Ahora quiero vivir una eternidad, para demostrarme a mí misma y al mundo que yo puedo salir adelante y encontrar mi propia felicidad. El amor siempre estará conmigo y no me dejará jamás tener pensamientos negativos, con él a mi lado seré un ser invencible y no me atormentará nada. Llegué a este mundo con un propósito y debo cumplirlo a cabalidad y no desobedecer mi destino.
En estos momentos me siento con una inmensa alegría de seguir viviendo, y unas ganas enormes de gritar y contárselo a cada persona que me encuentre y decirle con una voz fuerte y amorosa, ¡quiero vivir!, y necesito vivir para lograr cada una de mis metas.
Ya no siento la soledad en mi alma, ni tampoco dolor en mi corazón, ahora sólo siento paz y tranquilidad, por fin se me han aparecido amigos sinceros, y uno de ellos, el que yo más quiero, se llama Felicidad; con él a mi lado todo se me hace fácil y encuentro el camino sin obstáculos.
Todavía soy juventud y me quedan muchas fuerzas para seguir adelante, no me dejaré vencer, seguiré intentándolo cada vez que yo quiera, no importa las calamidades que tenga que pasar, si yo soy como la roca que le pega a la ola y nunca la ha de tumbar.
"Ya no me quiero matar". Esta idea me la quito en este mismo instante y la envuelvo en un manojo de basura rumbo al despeñadero del olvido. Ahora mis pisadas las doy firmes y no hay manera de mirar atrás. Jamás caeré en la desesperación, porque tengo ya el arma para destruirla y desaparecerla de la faz del universo.
La tristeza y la soledad fueron dos amigos indeseables que ocuparon mucho espacio en mi vida, hoy me independizo de ellos, ahora son despojos que no entrarán jamás en mi corazón. Hoy me siento fortalecido, lleno de confianza y entereza para enfrentar lo que me depara la vida, no más tristeza, no más amargura, no más ideas que atenten contra mi integridad, la vida es bella y el futuro que me depara es de dicha y felicidad.