¡Valórese! Confíe en usted mismo
La persona que es auténtica es fiel a su propio ser, confía en sí misma, en sus cualidades, en sus características fundamentales; se sabe a sí misma como un ser importante que tiene algo que dar a los demás, es fiel a su propia personalidad. Es consciente de los valores que tiene y de lo que puede aportar a otros y, gracias a que es consciente de esto, contagia a otros y hace que sean felices. Un ejemplo. Durante la ocupación francesa en la región de Sar, en los años "20, cuando la animosidad de los alemanes contra los soldados estadounidenses de raza negra estaba en su apogeo, Roland Highest, gran cantante de raza negra, se enfrentó a un público muy hostil en Berlín. Se acercó al plano y durante casi diez minutos el artista guardó silencio en actitud serena y firme, esperando que acabaran los silvidos y las burlas; pudo haberse levantado y haberse ido. Se quedó sentado esperando que acabaran los silvidos. Cuando eso sucedió, le hizo una seña a su acompañante y comenzó a cantar suavemente, "Tú eres la paz"de Shubert. A las primeras notas, reinó el silencio entre la furibunda multitud; mientras Highest seguía cantando, su excelente interpretación transmutó la hostilidad en admiración y surgió una tremenda comunión entre el cantante y el público. ¡Eso fue interesantísimo! Este hombre se "robó" al público alemán, que en aquellos tiempos era tremendamente racista, y fue porque confió en sí mismo, porque desarrolló todas sus habilidades, porque se dijo a sí mismo, "yo tengo algo grande que aportar a los seres humanos... mi arte".
La persona que es auténtica sabe que puede aportar mucho - confía en sí misma y no se deja llevar por las opiniones de los demás. ¿Usted es auténtico? Entonces, si es auténtico, no se deje llevar por las opiniones de los demás. ¡Sea auténtico!
Por otra parte, la persona que es auténtica tiene una fuerza especial que es la fuerza del amor a sí mismo. La persona que se respeta, que se estima, se ama y al mismo tiempo, es la que más puede amar y respetar a los demás. Curiosamente, el que es más auténtico, permite que los demás sean auténticos y no intenta manipular a otros. La persona que es fiel a su personalidad, que se sabe a sí misma auténtica, permite, quiere, acepta a los demás como son y quiere que los demás también sean auténticos. Y va eliminando la hipocresía, ya que la persona que es auténtica está segura de sí misma y no proyecta ese desasosiego que es propio de las personas inseguras, ¡Y son inseguras, porque no son auténticas!, ¡es un círculo vicioso! Las personas que son auténticas tienen una profunda fuerza espiritual. Y esta fuerza espiritual viene porque se centran en torno a su yo profundo, al que descubren y al que quieren. Cuando Martin Luther King, aquel famoso líder espiritual americano, marchó rumbo a Selma, Alabama, entre los garrotes y gritos de las personas y los ladridos de los perros, y cuando electrizó a una muchedumbre en el Washington Hall..., y según testimonio de la gente que lo rodeaba, manaba de su espíritu una fuerza increíble. Traía las respuestas vitales que necesitaban los negros americanos para poder mantenerse en pie y luchar por los derechos civiles. Este gran hombre, fue fiel a sí mismo. Sabía quién era y era auténtico; no se dejó presionar, ni manipular, ni acomplejar por mucha gente que no quería jamás aceptar la igual dignidad de un blanco y un negro. Fue auténtico y le pidió a su gente que fueran auténticos con su raza. "Sean consecuentes con su forma de ser; no intenten imitar a los blancos en cuanto al color de la piel, pues siempre estarán en esa lucha absurda, eliminando sus factores hereditarios y su forma de ser concreta, cosa absurda para luego querer ser un medio blanco. Sean, pues, lo que son, negros, ya que Dios les dio ese color de la piel; sean auténticos siendo así, y no se olviden que son hijos de Dios". El tratar de inyectar esa autenticidad a las masas americanas negras, ayudó mucho a la liberación de ese racismo y de ese complejo, y a que por otra parte habían muchos negros americanos que no querían aceptar su raza.
¡Hay que ser auténtico! Lo importante es "ser" y no tener un color determinado en la piel, o tener dinero u otras cosas. Jesús fue auténtico y no se avergonzó de haber nacido en una cueva. No se avergonzó de haber sido pobre. Era auténtico. Necesitamos gente con personalidad. Que tiene complejos, que tiene problemas... pídale ayuda al Señor. El le va a dar la fuerza y el poder,m porque con Dios usted puede vencer cualquier complejo,...¡Con El usted es invencible!
La persona que es auténtica sabe que puede aportar mucho - confía en sí misma y no se deja llevar por las opiniones de los demás. ¿Usted es auténtico? Entonces, si es auténtico, no se deje llevar por las opiniones de los demás. ¡Sea auténtico!
Por otra parte, la persona que es auténtica tiene una fuerza especial que es la fuerza del amor a sí mismo. La persona que se respeta, que se estima, se ama y al mismo tiempo, es la que más puede amar y respetar a los demás. Curiosamente, el que es más auténtico, permite que los demás sean auténticos y no intenta manipular a otros. La persona que es fiel a su personalidad, que se sabe a sí misma auténtica, permite, quiere, acepta a los demás como son y quiere que los demás también sean auténticos. Y va eliminando la hipocresía, ya que la persona que es auténtica está segura de sí misma y no proyecta ese desasosiego que es propio de las personas inseguras, ¡Y son inseguras, porque no son auténticas!, ¡es un círculo vicioso! Las personas que son auténticas tienen una profunda fuerza espiritual. Y esta fuerza espiritual viene porque se centran en torno a su yo profundo, al que descubren y al que quieren. Cuando Martin Luther King, aquel famoso líder espiritual americano, marchó rumbo a Selma, Alabama, entre los garrotes y gritos de las personas y los ladridos de los perros, y cuando electrizó a una muchedumbre en el Washington Hall..., y según testimonio de la gente que lo rodeaba, manaba de su espíritu una fuerza increíble. Traía las respuestas vitales que necesitaban los negros americanos para poder mantenerse en pie y luchar por los derechos civiles. Este gran hombre, fue fiel a sí mismo. Sabía quién era y era auténtico; no se dejó presionar, ni manipular, ni acomplejar por mucha gente que no quería jamás aceptar la igual dignidad de un blanco y un negro. Fue auténtico y le pidió a su gente que fueran auténticos con su raza. "Sean consecuentes con su forma de ser; no intenten imitar a los blancos en cuanto al color de la piel, pues siempre estarán en esa lucha absurda, eliminando sus factores hereditarios y su forma de ser concreta, cosa absurda para luego querer ser un medio blanco. Sean, pues, lo que son, negros, ya que Dios les dio ese color de la piel; sean auténticos siendo así, y no se olviden que son hijos de Dios". El tratar de inyectar esa autenticidad a las masas americanas negras, ayudó mucho a la liberación de ese racismo y de ese complejo, y a que por otra parte habían muchos negros americanos que no querían aceptar su raza.
¡Hay que ser auténtico! Lo importante es "ser" y no tener un color determinado en la piel, o tener dinero u otras cosas. Jesús fue auténtico y no se avergonzó de haber nacido en una cueva. No se avergonzó de haber sido pobre. Era auténtico. Necesitamos gente con personalidad. Que tiene complejos, que tiene problemas... pídale ayuda al Señor. El le va a dar la fuerza y el poder,m porque con Dios usted puede vencer cualquier complejo,...¡Con El usted es invencible!